Culto
Deconstruyendo la rapsodia trasnochada e ícono de Queen

Deconstruyendo la rapsodia trasnochada e ícono de Queen

El famoso tema publicado originalmente en 1975, y que es parte del disco A night at the opera, habla de un hombre que confiesa un crimen a su madre y luego es sometido a juicio.

¿Es esta la vida real?
¿Es esto simple fantasía?
Atrapado en un derrumbe
No hay escape de la realidad

Con casi 6 minutos de duración, “Bohemian Rhapsody”, una de las canciones más famosas de Queen, casi no fue publicada.

Cuando Freddie Mercury, Brian May, Roger Taylor y John Deacon fueron a las oficinas de EMI para ofrecer su creación, recibieron un “no” por respuesta, y el argumento fue la duración: les dijeron que era muy extensa para promocionarla en la radio.

Los británicos no se rindieron, y le entregaron una copia a Kenny Everett, un DJ que reprodujo la canción en la radio no una, sino 14 veces en un fin de semana. La recepción fue positiva por parte del público, quienes pedían escucharla de nuevo, lo cual, terminó de convencer a quienes en principio se negaban a darle una oportunidad, como fue el caso de BBC y EMI.


¿Qué es una rapsodia?

Según define la Real Academia de la Lengua Española, una rapsodia es una pieza musical formada con fragmentos de otras obras o con trozos de aires populares. Esto se condice con la canción de Queen, conformada por una introducción coral a capela, luego una balada acompañada por un piano, el solo de guitarra de Brian May, el segmento operístico de pregunta-respuesta a coro, la irrupción rock y el final que retoma el uso de piano.

“Nos parecía que la ‘Bohemian Rhapsody’ captaba casi todos los estilos que estábamos haciendo”, dijo Freddie Mercury en entrevista con la revista Phonograph Record en 1976. “No tiene misterio, se explica por sí sola: lo único es que incluye algunos disparates en el medio”, dijo el baterista Roger Taylor a BBC.

Mercury compuso la canción en una noche de inspiración, en la que simplemente despertó con una idea en la cabeza y decidió acercarse al piano y tocar inmediatamente.

Mamá, maté a un hombre

No se necesita mayor conocimiento de inglés para identificar que la canción trata de un hombre que acaba de cometer un asesinato. Confiesa el crimen a su madre y luego es sometido a juicio.

Pero más allá de la historia en sí, lo interesante es cómo se conjuga la narración con los diversos formatos musicales. Ciertamente, es el lenguaje utilizado en la escena de la corte de justicia lo que despierta más curiosidad, cuando arranca el segmento de ‘ópera’.

“Veo la pequeña silueta de un hombre”, narra el protagonista. “Scaramouche, Scaramouche, ¿harás el fandango?”, exclama el ‘jurado’.

Scaramouche es un personaje bufonesco en la commedia dell’arte, un género teatral italiano nacido en el siglo XVI; mientras que el ‘fandango’ es un baile popular español con raíces hispanoaméricas.

“Los truenos y relámpagos realmente me asustan”, exclama nuevamente el coro antes de llamar a “Galileo” y “Fígaro”. Galileo Galilei era un astrónomo italiano que fue condenado por herejía por parte de la Inquisición, mientras que Fígaro, es el personaje principal de la ópera El barbero de Sevilla (1816).

Hasta entonces, no tiene mayor lógica y se condice por lo declarado por Taylor: “incluye algunos disparates en el medio”.

“Soy solo un muchacho pobre, nadie me ama”, argumenta el acusado. “Él solo es un pobre muchacho, de una familia pobre, salven su vida de esta monstruosidad”, dicen los defensores.

“Fácil viene, fácil se va, ¿Me dejarán ir?”, pregunta el protagonista, quien recibe por respuesta “Bismillah! No, no te dejaremos ir”. “¡Déjenlo ir!”, insiste la defensa.

El rock estaba prohibido en Irán, de hecho, no fue hasta el 2004 que se permitió la venta de la primera grabación del género permitida en ese país: Queen greatest hits.

Según registra BBC, la grabación incluía un pequeño librillo que explicaba que el ‘héroe’ mató a un hombre ‘accidentalmente’ y que luego vendió su alma al diablo. Su última noche -antes de ser ejecutado- el protagonista llamó a un dios en la lengua árabe exclamando “Bismillah”, quien le permitió recuperar su alma. Y tiene sentido, ya que la traducción literal de la frase es “En el nombre de Dios”.


Una compleja arquitectura

El hit de A night at the opera no fue valorada por la crítica de su tiempo. Mientras Rolling Stone solo mencionó la canción como una “mezcolanza de bronce”, pero destacando “The Prophet’s Song” como la mejor del disco; la revista Time fue implacable con su crítica: “Desafortunadamente, las letras de Queen no son cosa de sonetos”.

No fue la única. The New York Times dijo sobre un show en el Madison Square Garden en 1977: “Líricamente, las canciones de Queen se las arreglan para ser pretenciosas e irrelevantes. Musicalmente, con todo el virtuosismo -a pesar de que estaba un poco engañando en la parte media compleja de su ‘Bohemian Rhapsody’, con el escenario vacío y luces intermitentes- las canciones siguen sonando en su mayoría bastante vacías, con todos los flash y el cálculo”.

Pero la canción llegó rápidamente a las altas posiciones de los ránking musicales, y actualmente es considerada como una de las canciones más importantes de la historia del rock. Y la explicación está en su compleja arquitectura inspirada en el estilo barroco y la explosión de emociones propia de una ópera:

“La arquitectura de ‘Bohemian Rhapsody’ -y es arquitectura- es consciente y ostentosamente barroca. Es rica en adornos, detalles curiosos, ocasionalmente con influencias marroquíes. También es poderosa, a veces marea, cambia de registros y tiene una emotividad lacrimosa que es casi imposible de resistir”, dijo Matthew Beaumont, académico del University College de Londres, a BBC.

Sobre el autor:

Mónica Garrido |
Periodista de La Tercera. En Twitter es @monigarridov