Culto
Pedro Lemebel: la consagración de una leyenda póstuma

Pedro Lemebel: la consagración de una leyenda póstuma

Aparecen cuatro libros del cronista muerto en 2015: entrevistas, ensayos y la edición de sus cuentos. Mientras, la familia y la producción de la película Tengo miedo torero se enfrentan por los derechos de autor.

Tenía que corregirlos, trabajar sobre ellos a la distancia de varias décadas. Eran sus primeros escritos publicados en trípticos ilustrados de papel kraft y aparecidos con el título de Incontables, firmados como Pedro Mardones, en 1986.

“Estoy trabajando mis primeros cuentos. Por mucho tiempo los escondí como hijos tontos”, le escribió el autor de esas ficciones a su editora, en 2013, cuando ya era un escritor reconocido, pirateado en la cuneta, que recién había recibido el Premio José Donoso, y que ya firmaba sus libros con el apellido materno, Lemebel.

Dos años después, en enero de 2015, el artista que renovó el género de la crónica en Chile con títulos como De perlas y cicatrices e instaló en su narrativa el discurso de la marginalidad y la diversidad sexual, incluyendo el historial de sus performances con las Yeguas del Apocalipsis, falleció a causa de un cáncer, a los 62 años, en la Fundación Arturo López Pérez.

“Empezó a escribir escenas en papelitos, libretas, boletos de micro. Yo se las transcribía a máquina”, cuenta la escritora Pía Barros sobre los inicios de Lemebel, en la nueva edición de Incontables, que publica Seix-Barral.

“Yo lo conocí a fines de los 70, cuando escribía poesía en un taller de un señor de apellido Iglesias. Escribía poemas larguísimos, bien frufrú. Pero de algún modo eran muy narrativos”, dice en su casa Barros, quien publicó la primera versión de Incontables en 1986, con siete cuentos. En 2015 editó un sobre de papel kraft, en homenaje a Lemebel, con los siete relatos ilustrados, además de tres microcuentos que habían aparecido en la revista La Castaña.

La misma edición ahora aparece en formato libro. Incontables es el segundo volumen que llega a librerías de manera póstuma tras el conjunto de crónicas Mi amiga Gladys (2016).

“Pedro sabía lo que quería publicar y también era muy consciente de lo que no quiso publicar”, dice Barros y cuenta que conserva una serie de poemas inéditos de él. “Pero esos versos no los quería sacar a la luz”, agrega.

“Hoy lo que sale es una edición más formal de Incontables”, señala Valentín Segura, esposo de Daniela Mardones, sobrina del escritor, quien se presenta como “la persona que administra su patrimonio”.

Segura cuenta que antes de publicar un nuevo libro con inéditos desean “ordenar y fichar el material que existe. Revisar bien lo realmente inédito”, y cuenta que el fin es formar una fundación Pedro Lemebel.


La película pendiente

En octubre de 2015 se anunció la película Tengo miedo torero, de Rodrigo Sepúlveda, basada en la novela homónima del escritor. La historia de amor entre un gay (la Loca del Frente) y Carlos, un integrante del FPMR, obtuvo recursos de Corfo.

Valentín Segura comenta de este trabajo: “Desconozco quién es Rodrigo Sepúlveda. Los derechos de esa novela no le pertenecen a ninguna productora, sino a la familia y a editorial Planeta”.

Sin embargo, Sepúlveda adelanta que tiene un plan de trabajo definido: “Lemebel dejó un guion adaptado, y yo he trabajado sobre ese guión, con Alfredo Castro (protagonista). Filmaremos en junio o julio del próximo año. También estará el actor mexicano Leonardo Ortizgris, en una coproducción con México, Argentina y España”.

La productora local que trabaja en Tengo miedo torero es Zapik films junto a Forastero. Jorge López, productor de Zapik, añade sobre los permisos: “Cuando Pedro cedió los derechos no habían herederos, trabajamos con Pedro en la película desde 2012 hasta octubre de 2014. Los documentos están suscritos ante notario y en el registro de propiedad intelectual. Es una documentación que tiene, por ejemplo, el Fondo Audiovisual. Y para los que dicen que el guión no es de él, Lemebel no escribía novelas y escribió una novela, como también un guión”.

Josefina Alemparte, directora editorial de Planeta, aclara que están en conversaciones con Forastero. “La idea es trabajar alineados. Pero claro, los titulares de los derechos cinematográficos somos nosotros”, afirma.

El interés por la figura y obra del cronista llega en varios formatos. Lemebel es un documental que preparó durante 10 años Joanna Reposi, y que estrenará en Europa, y en Chile a través de Miradoc, en 2019. Además, por estos días, en la galería Macchina, de la Escuela de Arte UC, se exhibe la muestra En qué oleaje verde extraviaron sus pálidos huesos (hasta el 30 de nov.). “Este es parte del material que quedó del trabajo de Verónica Qüense para su documental Corazón en fuga; allí Lemebel leyó crónicas alusivas al Informe Rettig”, dice Rodolfo Andaur, quien hizo la curaduría junto a Mario Navarro.


Amores y dolores

Sobre la escritura de ficción, Lemebel dijo a fines de los 90: “El escribir cuentos en la dictadura era como de señora burguesa, en un intento de blanquear el entorno terrible de aquellos años”. Sus palabras fueron parte de una entrevista impresa en la revista Cultura y Tendencias (1999) y ahora se reproduce en el libro Lemebel oral. Subtitulado 20 años de entrevistas 1994-2014, el ejemplar preparado por el escritor chileno Gonzalo León, fue publicado por el sello argentino Mansalva.

El título coincide con la llegada a librerías de la selección de entrevistas No tengo amigos, tengo amores, preparada por Macarena García y Guido Arroyo, editor del sello Alquimia.

Un recorrido biográfico se cuela en las páginas de ambos títulos. También es un manifiesto literario sobre el escritor elogiado por Roberto Bolaño, Carlos Monsiváis e Ignacio Echevarría.

Otro libro que se publicará es Lemebel, de la académica Soledad Bianchi. Editado por Montacerdos, el título abre con un perfil de Bianchi recordando cuando conoció al escritor en los 80 y continúa con ocho ensayos sobre distintos libros de Lemebel. Será presentado el 4 de noviembre, a las 18.00 h en Filsa.

En los libros de entrevistas se puede conocer su origen en el entorno del Zanjón de la Aguada, en los 60, su infancia en los bloques de Departamental, su ingreso a Diseño Teatral, que cambió por Artes Plásticas, en la U. de Chile; su labor de profesor en un colegio de Maipú, los inicios de las acciones de arte de las Yeguas del Apocalipsis, con Francisco Casas, en los 80; el dolor por la muerte de su madre Violeta Lemebel, en 2001, y la partida de su amiga Gladys Marín, en 2005.

“Un aspecto fundamental es la consecuencia y ferocidad que atraviesa sus entrevistas”, dice Guido Arroyo. “En todas prevalece una voluntad política por utilizar el espacio público, por denunciar hasta el hartazgo las atrocidades del conservadurismo chileno”, agrega.

Lemebel dijo en una entrevista de 2008 sobre sus mudanzas: “Yo me fui del hogar para vagabundear. Me vine al centro. Huí de las sábanas rosadas de mamá. Uno se va de su casa una sola vez, y cuando se muere la madre uno se va para siempre”.

Muchas veces el cronista se refirió al origen de su única novela publicada, Tengo miedo torero (2001). “Tenía veinte papeles que escribí en esos años de urgencia y luego se perdieron. Los encontré en los 90 y, al releerlos, vi que había material para una novela. La escribí en seis meses. No se llamaba Tengo miedo torero. Se podría haber llamado La loca del frente, por ser una loca como cualquier otra, y a la vez por el Frente Patriótico”, comentó Lemebel entrevistado por el Suplemento ADN, del diario argentino La Nación, en 2010, que reproduce Lemebel oral. Allí dice que en su casa escondió “el rocket que se usó en el atentado” a Pinochet en septiembre de 1986.

Lemebel oral también incluye la transcripción de una entrevista radial realizada por Víctor Hugo Robles (radio Tierra). Era 1994 y Lemebel explica por qué ya no era más Pedro Mardones. “Todos los apellidos son masculinos, te los pone el padre, o el padre los impone, hasta al apellido materno es patriarcal, porque se lo pone el padre a la madre, ¿te fijas? Entonces yo rescaté el apellido de mi madre porque es un apellido inventado por mi abuela. Mi abuela cuando se fugó de su casa, no quería que la encontraran y se puso Lemebel”.

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