Culto
De la pérgola de las flores a la sala de clases un siglo después

De la pérgola de las flores a la sala de clases un siglo después

Tres músicos están en la arquitectura de Condicional, obra gestada con el mismo espíritu de La pérgola de las flores, pero con distinto cuerpo. Dice Andrés Kalawski, director artístico del Teatro UC: “Esta obra se trata de cambiar”.

El sábado 9 de abril de 1960 se estrenó en el Teatro Camilo Henríquez La pérgola de las flores, para muchos el mayor hito del teatro chileno. Una historia simple: en 1929, una provinciana llega a vivir con su tía florista de la pérgola de Alameda, justo cuando las autoridades deciden demolerla para ensanchar la calle. La lucha por impedirlo desata los hechos, contados por personajes pintorescos, cruzado con una historia de amor, y con una docena de inolvidables tonadas, vals, zamacuecas o charleston, canciones que buena parte de los chilenos pueden corear.

Este 2018, el teatro de la Universidad Católica celebra 75 años con un nuevo musical: Condicional. “Hay temas muy profundos, por supuesto, pero lo primero es que la gente mueva la patita. Esta es una obra para entretener”, dice Andrés Kalawski, director del teatro. “Sentimos que hacer musicales es también parte de nuestra misión. La pérgola de las flores nos autoriza”.

En 1958, el Teatro de Ensayo de la Universidad Católica, como se llamaba entonces (hoy se llama Teatro UC) , estrenó Esta señorita Trini, el primer musical chileno. Dirigida por Eugenio Dittborn – director del teatro por más de 20 años- su éxito los alentó a montar otro musical, a partir de una idea del director Domingo Tessier. La dirección recayó en Eugenio Guzmán, entonces de 35 años, además docente de la Universidad.

La génesis de Condicional es similar. La primera convocada fue la directora Elvira López Alfonso, profesora de la escuela de teatro de la UC, que el año 2010 dirigió desde allí la obra Ciencia Ficción. Además ella es música. En los 2000 fue parte del grupo Bobo, y es también una de las voces del trío melódico Pink Milk. Desde el 2013 ha editado dos discos como solista, Norte y Loica.

El equipo se cerró con Álvaro Díaz y Pablo Ilabaca, la sociedad responsable, entre muchos otros antecedentes, de la música de 31 minutos.

A contrapelo

A Isidora Aguirre la llamaron en 1956 para hacer La pérgola de las flores, pero no aceptó. “No conocía, por no atraerme, el género musical. Tampoco me pareció tentador el tema”, le dijo a Andrea Jeftanovic, en Conversaciones con Isidora Aguirre, la entrevista que la escritora publicó en 2008.

Nene Aguirre, como la llamaban, había compuesto canciones de adolescente (como El yuyito que en 1957 grabó Margot Loyola) y también escribía cuentos, pero su oficio teatral iba a aparecer tardíamente, tras un curso de dramaturgia con el director Hugo Miller: a los 36 años escribió su primera obra, Carolina, y en 1959 – cuatro años después – aceptó hacer La pérgola, cuando el proyecto ya tenía a Francisco Flores del Campo como su compositor musical.

Flores tenía entonces 50 años. Autor de célebres tonadas y boleros, para él un musical representaba “la ambición de todo compositor de música popular”, como dijo en la presentación del disco de La pérgola de las flores. También había sido actor en Hollywood. En El día que me quieras, la última película de Carlos Gardel de 1935, encarna al joven Daniel Dávila, yerno de Gardel.

Pero Flores era, por sobre todo, un compositor, y ese oficio lo ejerció simultáneamente a todos los demás durante la preparación de La pérgola de las flores. Del mismo modo, Isidora Aguirre avanzó a paso lento en la dramaturgia. Ensayos, escritura y composición se alimentaron recíprocamente hasta abril de 1960, cuando se estrenó a sala llena.

El resto es historia. Una gran historia: solo la versión original, dice Juan Andrés Piña en su Historia del teatro en Chile (1941-1990), “fue vista por 548 mil personas en un total de 979 funciones”. A ellas hay que sumar 179 presentaciones en regiones y 98 en el extranjero. En 1965, en Argentina se llevó al cine con la dirección de Román Viñoly, y el protagonismo del cantante Antonio Prieto, el único chileno del elenco. Y en 1979 Canal 13 hizo una popular versión televisiva con varios actores originales y que aún circula por Internet.

Y se sigue montando… Pocos chilenos no han visto La pérgola de las flores.

Mover la patita

Álvaro Díaz tiene 46 años, 10 más de los que tenía Nene Aguirre cuando escribió La pérgola. Es periodista, guionista, director y, hace poco tiempo también músico, oficio con el que acaba de lanzar un melancólico primer disco solista con el nombre de Benito Cereno.

“Condicional se pregunta sobre educación, pero no sobre cómo la financiamos, sino que sobre lo que estamos financiando. Hoy la educación es, básicamente, una guardería de niños donde se pierde el tiempo”, explica su autor.

La historia es la de un estudiante con un especial talento para el dibujo. Rebelde, insolente, y, sobre todo, disconforme. Una caricatura considerada ofensiva lo deja con matrícula condicional y en medio de eso, vive una historia de amor con una alumna que viene de un lugar que, a diferencia de San Rosendo, nunca se especifica. “Dalomismo”, dice ella cuando le preguntan.

Cerca de 15 canciones también escritas por Díaz fueron musicalizadas por Pablo Ilabaca, su socio en 31 Minutos, hasta hace poco guitarrista de Chancho en Piedra, y cabeza de varios otros proyectos musicales. Con guitarra y piano compuso bachata, cumbia, “un soul rockanrolero” (como dice), baladas, canciones pop.

Las cantan los dos protagonistas, Francisco Dañobeitia y Daniela Benítez, y los personajes secundarios, como Luis Dubó, Jaime McManus y Gabriela Aguilera. Algunos títulos son Si yo tuviera un talento, Himno de la mediocridad, Inútiles consejos de amor o Alumno normal promedio.

Dice el director del Teatro UC: “La pérgola las flores es una obra de cómo los estudiantes y la clase obrera tienen que unirse para lograr el cambio social, y eso está al centro de la Universidad Católica de esos años. Pero es una obra conservadora. Se trata de dejar las cosas como están, y los personajes son idénticos todo el tiempo. De hecho, eso queremos, que triunfen porque no cambian. Condicional es al revés. La obra se trata de cambiar”.

Condicional, el musical del siglo XXI del teatro UC, estará dos meses en cartelera. Sobre si buscan el mismo éxito de La pérgola, sus gestores son mesurados. Dice Alvaro Díaz: “Como todo, me gustaría que esto encuentre su público. Si te gusta, llevas a otra gente y se genera una relación. No es porque te digan que es buena, sino que porque la obra tiene un encanto…”.


Condicional
De Alvaro Díaz
Dir: Elvira López
Miércoles a sábado 21.00 h. $ 7.000 general. Teatro Uc, Jorge Washington 26, Plaza Ñuñoa. Hasta el 1 de diciembre.

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