Culto
Detrás de las cámaras y el frío de Outlander

Detrás de las cámaras y el frío de Outlander

Los protagonistas de la exitosa serie, que regresa en noviembre, hablan con Culto sobre el nuevo ciclo.

“Este es uno de nuestros sets más cálidos”, parte diciendo el actor Sam Heughan con una sonrisa, lo que genera una carcajada en los presentes. Al momento de esta entrevista, el extenso recinto a las afueras de la ciudad de Glasgow donde Outlander filma su cuarta temporada vive aún los efectos de una de las heladas más extremas que ha afectado a Europa en esta década, con capas de nieve en los exteriores como evidencia. Por razones técnicas, buena parte del lugar no cuenta con calefacción, por lo que la sensación térmica no dista mucho de los dos grados bajo cero del exterior. “Sé que no lo notan ahora, pero cuando tienes todas las luces y estás filmando, es para derretirse”, agrega. Y tiene razón, no se nota.

El clima no es algo anecdótico, sino uno de los desafíos que ha tenido que sortear el nuevo ciclo. “La tormenta de la semana pasada ha sido uno de los mayores problemas que hemos vivido en los casi cinco años instalados aquí”, reconoce el productor y director Matthew B. Roberts. “En los 500 días que debemos haber usado en filmar Outlander, sólo habíamos tenido que cancelar una vez, y fue por viento. Esta vez hubo que hacerlo de nuevo, porque no había caminos para llegar al estudio”, agrega.

Si el realizador asegura que la situación sólo retrasó un par de días el itinerario, ello implica una nueva demora para una serie que, por envergadura, cada vez hace esperar más a sus fanáticos entre ciclo y ciclo. La segunda temporada se estrenó un mes de abril, la tercera en septiembre del año pasado, y el cuarto ciclo llegará a Chile el 5 de noviembre a las 23.00 por Fox Premium. “Me sigue sorprendiendo que nos sigan a pesar de lo mucho que nos demoramos entre temporadas”, dice riéndose Heughan, agregando: “simplemente es un show inmenso que demora su tiempo en realizarse”.

Pero lealtad de sus fanáticos es lo menos que le falta a Outlander. Entre los seguidores de la serie de libros en los que se basa, hasta el nuevo público que han sumado en su adaptación a la pantalla chica, la historia de amor entre Claire (Caitriona Balfe), una enfermera que es transportada desde mediados del siglo XX hacia Escocia del siglo XVIII, donde inicia un intenso romance con el guerrero Jamie Fraser (Heughan), ha capturado público en todo el planeta. Sean sus elementos de ciencia ficción, su melodrama, su acción, sus apasionadas escenas de sexo o sus atractivos protagonistas (aún más atractivos fuera de cámara), Outlander no es nada menos que un fenómeno. “En el corazón de esta serie está esta hermosa historia de amor, con la que todos pueden conectar, sea porque es algo que desean, algo que han vivido o algo que han perdido. En los últimos años la vida se ha hecho muy difícil y creo que el escapismo que ofrece esta historia es algo que muchos necesitan”, dice Balfe. “Es algo loco, el otro día una persona nos hablaba de un fenómeno que se llama ‘los bebés Outlander’, que son los bebés que han nacido en los últimos años luego que sus padres se… inspiraran con la serie al momento de hacerlos. Parece que algo tuvimos que ver con eso”, agrega riéndose.


El nuevo mundo

Cuando Outlander comenzó a filmarse, la producción, con ayuda del gobierno escocés, invirtió en unos galpones ubicados entre Glasgow y Edimburgo para instalar los estudios Wardpark, que han sido la casa de la serie en ese país desde 2013. Desde eso, la producción sólo ha crecido, expandiendo cada vez más el complejo, que este año recibió una fuerte nueva inversión para comenzar a producir también películas. “La forma en que la serie ha crecido es increíble. Partimos grabando en unos sets polvorientos, y ahora tenemos funcionando nuestros propios estudios. La forma en que Outlander ha hecho crecer la industria audiovisual escocesa es increíble”, comenta Heughan.

Wardpark es tanto el principal lugar de filmación de la serie como un tributo a esta. Sus paredes están llenas de fotos de Balfe y Heughan como Claire y Jamie en distintos hitos de la historia. También hay una bodega que pareciera interminable, llena de elementos de escenografía, tanto de la temporada actual como anteriores, y en pocos pasos se puede saltar desde el interior de una carabela hasta una casona colonial en una plantación de Estados Unidos.

Porque la cuarta temporada no transcurre en suelo europeo, sino en una Norteamérica previa a su independencia. Luego que el barco donde se encontraban naufragara en las costas de Georgia, Claire y Jamie deciden instalarse en Carolina del Norte, por primera vez no teniendo que andar cruzando el mundo y el tiempo para estar juntos. La producción decidió mantenerse en Escocia por el elevado costo de trasladar el estudio a Estados Unidos, además de la similitud del paisaje del país europeo con la Norteamérica colonial.

“Es una nueva dinámica, porque a pesar de los problemas, que los habrá, podremos ver momentos de tranquilidad doméstica para Jamie y Claire, que es algo que nunca habíamos visto con ellos. Ha sido bastante encantador interpretar esas escenas, porque en el caso de Claire se traduce en una tranquilidad y calma que nunca pudo mostrar” dice Balfe, que a pesar que junto a Heughan tienen 39 y 38 años respectivamente, por los múltiples saltos temporales interpretan personajes que bordean los 50.

“Será la primera vez que veremos a Jamie y Claire actuar como una familia. Jamie nunca ha tenido un lugar que pueda llamar ‘hogar’ y sabe que esta es la oportunidad de empezar una nueva vida. Además está junto a su hijo adoptivo Aquí tiene a su hijo adoptivo, Fergus (César Domboy), que está empezando su familia con Marsali (Lauren Lyle), por lo que ahora es abuelo”, dice el actor.

La gran preocupación que le sigue pesando a la pareja es su hija biológica, Brianna (Sophie Skelton), a la que Claire dio a luz en un retorno momentáneo al siglo XX, y con la que vivió casi dos décadas, antes de volver al pasado a buscar a Jamie. “Es la única cosa que aún le quita el sueño (Brianna). Lo que la tranquiliza es que confía en que formó a una mujer fuerte que va a estar bien por su cuenta”, dice Balfe.

La vida de los protagonistas en Norteamérica no estará ajena a los conflictos, entre ellos, la esclavitud y la presencia de la última familiar viva de Jamie, su tía Jocasta (Maria Doyle). “Hay muchas cosas normales para esa época que ella no puede aceptar”, dice Balfe. “Jocasta representa cosas que no le gustan: tiene una plantación y esclavos. Además compiten por la lealtad de Jamie, porque ella es su única figura materna”, agrega.

“La gracia es que es una serie que siempre se mueve, nunca es la misma”, asegura Heughan sobre la fortaleza de los nuevos escenarios. ¿Cuál será el próximo cambio? “Algún día tendremos calefacción”, promete.

Sobre el autor:

Matías de la Maza |
Periodista de La Tercera.