Culto
Apuntes de una escritura imposible

Apuntes de una escritura imposible

Se traducen por primera vez en Chile los apuntes que Roland Barthes dejó para su proyecto de novela. Vita Nova, editado por Marginalia Editores y traducido por Ernesto Feuerhake, cuenta con un estudio crítico que sitúa los apuntes en la obra del autor de Mitologías.

El recientemente fallecido Paul Virilio anotó en uno de sus libros: “Al inventar el barco se inventó el naufragio”. Del mismo modo podríamos decir que la invención del automóvil fue la invención del accidente. El 3 de enero de 1960, Albert Camus decía en una entrevista: “No conozco nada más idiota que morir en un accidente de auto”. El 4 de enero de ese mismo año, el Nobel moría en un accidente automovilístico camino a París.

Veinte años más tarde, Francia tendría otra muerta igual de “ridícula”. Barthes se dirigía al College de France luego de un almuerzo. Había conseguido un puesto en esa prestigiosa institución gracias a las gestiones de Lévi-Strauss y Foucault. En La cámara lúcida, Barthes dice que “los griegos penetraban en la Muerte andando hacia atrás: tenían ante ellos el pasado”. En su caso, la Muerte lo alcanzó caminando hacia adelante: fue atropellado por una camioneta de una lavandería.

Tiempo antes la vida del semiólogo había quedado marcada a fuego por la muerte de su madre. Las resonancias de esa ausencia cierran un momento de su escritura y lo vuelcan hacia ese hecho irrevocable. Parte de ese último momento queda consignado en Vita Nova (Marginalia ediciones), primera traducción chilena de los apuntes de esa novela que el autor nunca concretó.

“Muerta ella”, escribe frente a propósito de una fotografía de la difunta, “yo ya no tenía razón alguna para seguir la marcha de lo Viviente superior (la especie). Mi particularidad ya no podría nunca más universalizarse (a no ser, utópicamente, por medio de la escritura, cuyo proyecto debía convertirse desde entonces en la única finalidad de mi vida)”. Esa utopía son los ocho folios que Barthes escribió entre el 21 de agosto y el 12 de diciembre del 79, tomados de las Oeuvres complétes editadas en Francia por Eric Marty.

En el estudio crítico que introducen los apuntes, David Fiel señala que lo de Barthes funcionaba como una conversión a la literatura. Esta conversión, que compara con la conversión de Pascal tras la muerte de su padre —en ambos, la muerte supone un viraje brusco en su escritura—, es lo que lo lleva a construir lo que denomina “una madriguera”: “Un proyecto, dicho sea de paso, cuyo tema central, la conversión del duelo en literatura, amenazaba en derivar en el provocativo intercambio del fantasma de la Madre, que parecía hacerse a un costado, por el fantasma de la Obra, que buscaba despuntar”.

Esta entrada en la literatura no es otra cosa que una búsqueda por suspender el Tiempo. Confrontado a la desaparición del objeto amado, el proyecto de novela —su imposibilidad— aparece como una necesidad perentoria por resolver el duelo y la crisis que introduce en su vida. En Diario de duelo, por ejemplo, anota: “¿Qué me importa durar más allá de mí mismo, en el desconocido frío de la Historia, ya que el recuerdo de mamá no durará más que yo y que aquellos que la conocieron y que morirán a su vez?”.

Frente a esa pregunta existencial, se abre también otra: cómo abordar la novela luego de haberla desentrañado durante años en su labor como crítico. Los apuntes permiten entrever las soluciones teóricas: en el sexto folio, apunta: “Idea de Poikilós, de la Novela Romántica, de la Novela Absoluta”. El poikilos, nos aclara Fiel en una de las notas, “significa ‘abigarrado, moteado’. Barthes utiliza este término para explicar, a propósito de los románticos alemanes, la Novela total, en la que estaría indiferenciadas todas las formas literarias”. Un compendio de fórmulas y lecturas (Proust, Tolstoi, Pascal) que funcionan como un mapa literario que se funde con su vida y su trabajo crítico.

Los apuntes de Vita Nova son un Barthes que oscila entre su audaz inteligencia y el dolor del duelo tras la muerte de su madre. “Desde la muerte de mamá ningún deseo de ‘construir’ —salvo en la escritura. ¿Por qué? Literatura = única región de la Nobleza (como lo era mamá)”, escribió en otro de los fragmentos de su diario de duelo. Los planos de Vita Nova serían, así las cosas, el esqueleto de un edificio imposible, entorpecido por esa muerte tan ridícula, tan poco noble. Tan poco literaria.

Sobre el autor:

Jonnathan Opazo Hernández |
Jonnathan Opazo, autor del volumen Junkopia (Bifurcaciones) y Cangrejos (Gramaje). Mantiene el blog lacitadeunacita.wordpress.com.