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El último acto de Banksy: ¿Quién lo hizo y por qué lo hizo?

El último acto de Banksy: ¿Quién lo hizo y por qué lo hizo?

Cinco segundos bastaron para que la obra "Niña con globo" del artista callejero se autodestruyera el viernes, en plena subasta en Londres, tras ser vendida en 1,4 millones de dólares. ¿Quién es el personaje detrás de ese temerario acto?

En 2010, el documental Exit through the gift shop retrató como nunca antes al artista callejero Banksy, primero porque se trata de un registro obsesivo del movimiento street art de la última década con sus mejores exponentes trabajando clandestinamente. Están allí Shepard Fairey, Space Invader, el propio Banksy y varios más. Y luego porque Banksy, el siempre incógnito artista urbano que comenzó a firmar en las paredes de Bristol, toma todo el material de un tercero —un tipo algo desequilibrado y obsesivo— para contar la historia de ese mismo personaje jugando a ser documentalista.

El golpe maestro viene sobre el final: el registro sigue a ese personaje desequilibrado —que no es otro que Thierry Guetta— en su próxima obsesión: transformarse en un nuevo artista urbano a la manera de Banksy.

El resultado es perfecto. A través de Guetta, Exit through the gift shop narra todo el movimiento al que pertenece Banksy, mostrando en primera persona el trabajo de taller y en terreno del británico, y posteriormente da pie a reflexionar sobre lo que significa ser un artista callejero y en qué medida su obra se convierte en un objeto comercializable.

Si el graffiti, que nació en las paredes neoyorkinas en los años 80, ya había traspasado las puertas de los centros de arte oficiales, Exit through the gift shop explora cómo esa expresión pública y subversiva acaba por convertirse en objeto de colección y exhibición en museos y galerías.


Banksy en una escena de Exit through the gift shop (2010)

¿Banksy?

Un artículo del periodista británico Craig Williams especuló con la verdadera identidad del grafitero. Sería nada menos que Robert del Naja, fundador y líder de la banda Massive Attack.

Según Williams, al menos una decena de veces las obras callejeras de Banksy coincidieron con una gira de la banda, en lugares tan disímiles como Melbourne (2003), San Francisco (2010), Nueva Orleans (2008), Toronto (2010) y Boston (2010).

Williams explica que el músico hizo sus primeras armas como grafitero en los años ochenta, previo a la formación de Massive Attack y en diversas ocasiones ha contado a los medios que es amigo de Banksy.

Además, ambos dieron sus primeros pasos en Bristol, pero Williams siempre ha negado estar detrás del encapuchado.

Otra teoría —que tal vez encuentre asidero en el documental de Banksy—, dice que un colectivo estaría detrás de los grafitis, instalaciones y espectáculos artísticos creados bajo su nombre.

Lo cierto es que hace dos décadas Banksy se hizo famoso por “infiltrar” en secreto obras clásicas falsas y alteradas en las colecciones de algunos museos de manera de sabotear sus muestras.

Banksy sobre “Las espigadoras”, el conocido cuadro de Millet (1901)

Luego, vendrían las intervenciones en paredes de lugares tan distantes como el Muro de los lamentos en Jerusalén, edificios céntricos de París y avisos publicitarios de Los Ángeles.

“Art attack” (2005), de Banksy

E incluso un opening falso de Los Simpson:

El viernes, apenas cinco segundos bastaron para que la obra “Niña con globo” del artista se autodestruyera en plena subasta en Londres, tras ser vendida en 1,4 millones de dólares.

“Desde La Fuente (1917) de Duchamp, la operación del arte o desde dónde el arte trabaja no está solo vinculado al objeto artístico. Es solo parte del pensamiento o del accionar que tiene una obra, que es también un sistema, una reflexión crítica y no solo un objeto estético”, dijo a Culto el artista chileno Camilo Yáñez. “Esa es la jugada que me parece interesante, porque ahora todos los medios hablan de la obra de Banksy que burló la subasta de Sotheby’s en lugar de solo la obra subastada”, agregó.

Al día siguiente, Banksy colgó un video en que detalla el procedimiento: “Hace algunos años construí en secreto una trituradora, por si alguna vez se decidía subastar”, dice allí, donde además cita a Picasso: “El impulso de destruir también es un impulso creativo”.

Sus palabras no hacen más que evocar esa motivación pública y subversiva de un corpus que sigue remeciendo y cuestionando al mundo del arte. Incluso a más de dos décadas de sus inicios.

Sobre el autor:

Alejandro Jofré |
Editor de Culto. En Twitter es @rebobinars