Culto
En un año sin Premio Nobel, críticos y escritores escogen a sus favoritos

En un año sin Premio Nobel, críticos y escritores escogen a sus favoritos

El jueves pasado debía conocerse al sucesor de Ishiguro en el podio más codiciado del mundo de las letras, pero la entrega se suspendió por el escándalo sexual en la Academia Sueca. Acá 16 especialistas opinan sobre candidatos con méritos, entre ellos Mircea Cartarescu, Cormac McCarthy, Margaret Atwood y Claudio Magris.

Tachada de retrograda, conservadora, hasta de innecesaria, la Academia Sueca de una manera u otra siempre se las ha arreglado para desconcertar en su labor de otorgar el Premio Nobel de Literatura.

“Al margen de los escándalos por abusos sexuales en la Academia, lo que espero que suscite este impasse es una discusión seria acerca de para qué necesitamos el premio”, se pregunta el escritor argentino Patricio Pron.

La semana pasada fue condenado a dos años de cárcel Jean-Claude Arnault, marido de la académica Katarina Frosterson, quien era la miembro N° 18 de la Academia Sueca. El caso de Arnault, acusado de violación, motivó la suspensión del premio, que solía entregarse el primer jueves de octubre. El último galardonado fue el británico Kazuo Ishiguro (2017). El próximo año la Academia espera premiar a dos autores.

“Creo que la no entrega del Nobel por problemas internos de abusos (en la Academia) es un signo de su decadencia. No entiendo cómo llegaron a concluir que la suspensión solucionaba en algo el tema”, opina el poeta y editor Matías Rivas.

En términos editoriales, un Premio Nobel produce habitualmente la llegada de más ejemplares del autor a librerías. “El Nobel efectivamente activaba ediciones, reimpresiones; lecturas, en fin, y discusiones”, cuenta Vicente Undurraga, director literario del grupo Penguin Random House, que en su catálogo cuenta con una serie de premios Nobel, entre otros, Gabriel García Márquez, JM Coetzee, Orhan Pamuk y Toni Morrison.

“Que no se entregue va a generar mucha atención y preocupación por el próximo premiado”, cree Juan Manuel Silva, editor de Planeta. “Anteriormente se había suspendido, por ejemplo, por las guerras mundiales, pero el mercado no era tan complejo como ahora”, agrega. Ante la ausencia del premio, consultamos a 16 críticos y escritores a qué autor le habría entregado el Nobel 2018.

Mujeres e identidad

Cada año circulaba una lista con los candidatos favoritos de las casas de apuestas. La más citada era la empresa británica Ladbrokes. Por ejemplo, en 2012, tuvo en su top five al escritor chino Mo Yan (1955). Muchos creían que era una broma. Pero la broma resultó real. Mo Yan había sido traducido al español por el sello independiente Kailas y tras obtener el Nobel fichó por Seix Barral.

El japonés Haruki Murakami lleva una década en esa lista de apuestas. Ahora fue finalista del recién creado Premio Nobel Alternativo, que será anunciado el 12 de octubre. Sin embargo, hay otros nombres que se repiten en comentarios y columnas que merecerían el galardón inaugurado en 1901 por el autor francés Sully Prudhomme y que en siete oportunidades ha sido suspendido. La última hace 70 años, en 1949.

“Me parece un tremendo escritor, con méritos de sobra para el Nobel”, dice Juan Manuel Vial, crítico de La Tercera, respecto de Cormac McCarthy (1933). El narrador estadounidense, reacio a la exposición, ha desarrollado más bien una trayectoria en silencio, cuyos efectos se han extendido hasta el cine.

Contrabandistas, fugitivos, criminales abundan en su narrativa inaugurada con la novela El guardián del vergel (1965). En la última década ha alcanzado el reconocimiento con títulos como No es país para viejos (2005), llevada al cine por los hermanos Coen, y La carretera (2006), ganadora del Premio Pulitzer. “McCarthy administra la oscuridad de un modo magistral, muy parecido a como lo hacía Roberto Bolaño”, comenta Vial.

Otro estadounidense citado entre los autores consultados es Don DeLillo (81). “Con cada novela él saca paladas de tierra, de escombros y de mierda, hasta tocar fondo, y eso, por lo general, ocurre en la mitad de sus historias. Allí comienzan las pesadillas”, dice Patricio Jara. “Lo hizo en los 80 con Ruido de fondo, su gran obra maestra, y también en las más recientes, como Cero K”.

Un autor de culto que se reitera entre los favoritos es el rumano Mircea Cartarescu (62), cuya novela Solenoide estuvo entre los mejores libros de España de 2017. “Destaco su preocupación por la naturaleza misma del ser; en su obra brillantemente imaginada, visionaria, lúdica, onírica, la revelación de la literatura como artificio termina cuestionando la identidad del ser humano y la naturaleza misma de la realidad”, opina el boliviano radicado en EEUU, Edmundo Paz Soldán.

No menos interés provoca una conocida voz europea, la del italiano Claudio Magris (79). Traductor y profesor de la U. de Trieste, en sus ensayos como El Danubio (1988) y La historia no ha terminado (2008) analiza los efectos del fascismo, y la relación entre identidad y violencia. “Tiene un estilo revestido de nobleza, que pareciera impracticable hoy”, señala el crítico José Ignacio Silva. “Magris recorre un río completo, con todo y su cultura en un entramado complejo de arte, encuentros y experiencias”, agrega.

Menos conocido que Magris, pero leído y destacado es el escritor y violonchelista francés Pascal Quignard (70). El autor de El odio a la música ha publicado más de 40 libros. “Un narrador audaz en sus temáticas, erudito, con un fino sentido del humor, de una prosa exquisita y que maneja un registro de géneros que va desde el fragmento y el ensayo breve hasta la novela y el guión cinematográfico”, dice el crítico Pedro Gandolfo.

Una narradora que no ha dejado de recibir elogios es la canadiense Margaret Atwood (78). Su novela El cuento de la criada, que desarrolla una distopía en EEUU con mujeres sometidas a un régimen dictatorial, se volvió una serie de alcance mundial gracias a la adaptación de Netflix. El año pasado alcanzó notables reconocimientos como el National Book Critics Circle a la trayectoria en EEUU y el Premio de la Paz de los Libreros Alemanes en Frankfurt.

“Creo que el premio también reconoce un momento cultural y social que es necesario de visibilizar y potenciar aún más”, cree la autora Claudia Apablaza, por eso también propone otro nombre. “Por lo tanto creo que el Nobel debería ganárselo una mujer como Angela Davis, que si bien no es narradora ni poeta, sí es una excelente ensayista, activista por los derechos de las mujeres y la comunidad negra”, agrega.

Mientras que Valerie Miles, cofundadora de la revista Granta en español, le daría el Nobel al africano Ngugi Wa Thiong’o (80): “Ha luchado social y políticamente para su país, Kenya, a pesar de estar en el exilio (vive en California). Es un autor no sólo de una sólida trayectoria literaria que culmina en su novela obra maestra, El mago del cuervo, acaba de salir en inglés Wrestling with the Devil, sus memorias de los años 80”.

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