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Una vida sobre las olas de la electrónica: Suzanne Ciani en Chile

Una vida sobre las olas de la electrónica: Suzanne Ciani en Chile

La pianista ítalo-americana, una de las primeras en usar sintetizadores, se presenta en el Red Bull Music Festival Santiago.

Suzanne Ciani tiene la suerte de haber vivido en dos ciudades y dos momentos cruciales para la música electrónica (y no-electrónica). La primera es Berkeley, enclave universitario llamado así por la Universidad de Berkeley, al norte de California. Fue ahí donde esta hija de un prestigioso cirujano, y nieta de inmigrantes italianos, comenzó sus estudios de posgrado. Ciani tenía veinte-pocos y venía de la música clásica. Recuerda que un día su madre trajo a casa una colección de discos de música. Y que ese fue su primer acercamiento a Bach, Mozart y Beethoven.

“Toqué el piano desde que tenía seis años y me encantó. Siempre pensé en mí misma como compositora, así que mi idea no era solo ser una intérprete. Y si bien durante mi adolescencia no podía ver demasiadas opciones para desarrollar una carrera musical, tampoco nunca aspiré a ser profesora. Aunque como mujer en el mundo musical, la gente siempre suponía que yo sería una profesora; pero como te digo, yo me veía a mí misma como alguien que componía”, cuenta a Culto.

Tanto su vida musical (y no musical), cambiaría al llegar a la costa oeste estadounidense, donde el rock, las drogas, el activismo, así como la tecnología, germinaban. Ciani llegó a California a principios de los setenta. Y claro: en ese entonces California era una fiesta. “Fue mi periodo hippie”, recuerda. “Había protestas por la guerra de Vietnam, mucha experimentación sicodélica. Teníamos el pelo largo y no usábamos zapatos. Vivíamos de comer soya y arroz integral. Vivía en una casa pequeña, sin líneas rectas, llamada ‘El útero’. Imagínate. Fue una época explosiva y creativa”.

En la Universidad de Berkeley, Ciani conoció a tres de los fundadores de la música electrónica: John Chowning, Max Matthews y Don Buchla. Y no solo eso: comenzaría a trabajar para este último, Buchla, soldando sintetizadores. Sería su primer encuentro con música hecha a partir de computadores y de la mano de uno de los pioneros en el campo de sintetizadores.

“Me encantaba ir a los conciertos de rock en Fillmore West. Esa era mi música, digamos, ‘social’. Al mismo tiempo, estudiaba música clásica en la universidad y al mismo tiempo, también, conocí a Don Buchla y descubrí un mundo completamente nuevo. Todo eso se mezclaba en mi vida en ese momento. Pero Don Buchla tuvo una influencia particularmente fuerte en mí. Porque me enamoré de la máquina que él diseñó.”

Buchla lanzó sus primeras unidades poco después de los primeros sintetizadores de Robert Moog. Y de alguna manera ambas máquinas (tanto el Buchla como el Moog) hoy caben dentro de lo que el crítico musical Simon Reynolds llama “retromanía”. Es decir: la adicción de la cultura pop a su propio pasado. Y de ahí, tal vez, que no sea raro que en los últimos años una figura como Suzanne Ciani haya sido objeto de un documental (A life in waves), así como de más y más conciertos: entre esos, claro, el próximo en Chile, el 25 de octubre en el Teatro Novedades.

“Tocar el Buchla ahora definitivamente me está conectando con mi pasado y me gusta mucho, porque en los años setenta no había una gran audiencia para la electrónica en vivo y nadie lo entendía”, dice. “Ahora hay una gran audiencia que entiende lo que está sucediendo en la tecnología y musicalmente. Ha sido maravilloso re-visitar el pasado. Pese a que por supuesto que el nuevo instrumento, el 200e, no es exactamente lo mismo que el 200, pero puedo hacer la mayoría de las cosas que solía hacer en los primeros días”.


Los ochenta

La segunda ciudad que marcó la carrera de Suzanne Ciani es la Nueva York de los setenta y ochenta. Esa misma metrópolis del crimen, de Andy Warhol, la música disco, el punk, la pobreza, la corrupción y, claro, el capitalismo y Wall Street.

En 1974, luego de su paso por Berkeley, Ciani llegó a Nueva York con la idea de trabajar componiendo música para compañías. Pero no conocía a nadie. Aún así la ciudad la maravilló y decidió, al costo que fuera, forjar una carrera musical.

“Desde el momento en que llegué a Nueva York me encantó la energía. Amé la franqueza de la gente y el profesionalismo que parecía estar en todas partes. La ciudad daba la sensación de que todo es posible. Que solo había que tomar una decisión y seguirla”, recuerda Ciani.

Ciani/Música se llama la compañía que entonces creó la pianista ítalo-americana. Se especializó en música y efectos sonoros para anuncios de televisión y videojuegos. Por ejemplo: el sonido de una botella de Coca-Cola abriéndose. Sí: ese mismo sonido efervescente, aquel fue idea de Ciani, quien de a poco se convirtió en una de la personalidades de la música electrónica de entonces. Ya fuera por sus sonidos para comerciales (Atari), así como bandas de sonido de películas (la versión disco de Star Wars), y también colaboraciones con Roxy Music y Bryan Ferry.

Así es como, por ejemplo, la invitaron al show de David Letterman.

A partir de los años ochenta, y muy en sintonía con la onda new age y autóctona que de a poco se tomaba la música (Sting, Paul Simon, etc.), Ciani publicó sus primeros álbumes: Seven waves (1982), The velocity of love (1986), Neverland (1988) y History of my heart (1990). Eran discos en que Ciani dejaba de lado los sintetizadores.

“Me alejé del Buchla y me fui con el flujo de la floreciente nueva tecnología musical representada por la entrada de grandes compañías, como Yamaha y Roland”, cuenta. Desde entonces que la ítalo-americana ha seguido componiendo y tocando en vivo. Siempre con un pie en ese pasado lleno de sintetizadores que siguen haciendo eco en la música contemporánea.


-¿Y qué te parece la música electrónica actual?

-Me gusta que haya un interés nuevo y emocionante en los instrumentos modulares analógicos, como los diseños de Eurorack. Me gusta que los instrumentos se desarrollen de forma tal que puedan interpretarse en vivo, que tengan retroalimentación visual e interfaces que no sean de teclado. Ahora hay tantas expresiones de música electrónica y no valoro una sobre otra, pero mi interés personal está en el rendimiento interactivo en vivo sin usar muestras.

-¿Qué tocarás en tu show en Chile?

-Es una improvisación sobre las mismas cuatro secuencias que utilicé en los años 70. Toco el Buchla 200e en cuadrafónico. Será un viaje con un sonido espacial de sumersión.

Sobre el autor:

Antonio Díaz Oliva |
Es periodista y escritor. Ha publicado la novela La soga de los muertos, la investigación Piedra Roja: el mito del Woodstock chileno y el volumen de relatos La experiencia formativa. En Twitter es @TheAntonioAdo