Culto
Tom Petty: “Lo más duro es darse cuenta de que no te queda mucho tiempo”

Tom Petty: “Lo más duro es darse cuenta de que no te queda mucho tiempo”

En 2006, para la promoción de Highway Companion —su tercer y último disco en solitario—, Tom Petty fue entrevistado por Neil Strauss en una conversación recogida en el volumen Todos te quieren cuando estás muerto (Contra). El hombre de “Saving Grace” daba a conocer su primer trabajo tras la muerte de Howie Epstein, el bajista de The Heartbreakers.

Era una calurosa tarde de verano y Tom Petty estaba sentado en su caso de Malibú dando sorbos a una taza de café frío, vestido con una chaqueta con bordes de terciopelo, mocasines marrones y calcetines negros. De lejos no parecía que hubiera cambiado mucho en un cuarto de siglo pero, de cerca, su cara aparecía surcada por las arrugas profundas de la experiencia. Solo sus pálidos ojos azules (que rara vez se cruzaron con los míos) y alguna que otra sonrisa pícara revelaban síntomas de una vida vibrante. Cada pocos minutos arqueaba la espalda como un gato, extendía los brazos y desentumecía los huesos. Se quedaba paralizado en esa postura durante varios incómodos segundos y, a veces, incluso se le caía el cigarrillo al suelo.

-Este ha sido el período entre discos más prolongado de tu carrera. ¿Por qué has tardado tanto tiempo en sacar un álbum nuevo?

-Verás, no había pensado en ello hasta hace poco. No sé si estaba saturado del todo, pero no me sentía obligado a precipitarme y grabar otro disco. Simplemente pensé: “Voy a tomarme mi tiempo. Luego, alguien me dijo el otro día que ya habían pasado tres años”.

-De hecho, son cuatro.

-¿En serio? ¿Cuatro años? Eso es mucho tiempo. Me sorprende haber esperado tanto. Pero para ser sincero tengo que decir que ni siquiera me di cuenta de que estaba pasando el tiempo. Y no tardé demasiado en hacer el disco nuevo, solo un par de meses. Supongo que estuve de gira y me tomé mi tiempo para escribir.

-Las canciones del álbum parecen tratar temas similares: sobre ir perdido a la deriva en el mundo y la búsqueda de algo a lo que aferrarse.

-¿Qué canción es (del álbum) la que tiene ese verso que dice: “It’s hard to say who you are these days but you run on anyway, don’t you? (Difícil decir quién eres en estos tiempos, aunque de todos modos sigues corriendo, ¿no?)”.

-¿”Saving Grace”?

-¡Sí! Así veo más o menos las cosas ahora. Muchas personas dudan de quiénes son en realidad y lo único que hacen es intentar mantenerse a flote, porque las cosas se mueven a una velocidad realmente endiablada hoy en día. Hay un montón de información circulando por todas partes y mucha gente mirándose las palmas de las manos (pausa). No sé por qué he tardado tanto (en sacar el nuevo álbum). Realmente me deja pasmado haber tardado tanto.

-Recuerdo que la gente estaba preocupada por ti poco antes de mudarte aquí, habías roto con tu mujer y estabas viviendo en un cuchitril no sé sabía dónde.

-¡Ya! Vivía en un cuchitril decadente. No me importaba. Estaba en una zona boscosa del Pacific Palisades. Vivía allí y tenía pollos y toda clase de porquerías. Podías ver la luz del sol entrando por las grietas de las paredes en algunas partes de la cabaña. Pero era como mi piso de soltero, ¿sabes? Tenía que hacer un reajuste tremendo en mi vida, pero puede que tuviesen motivos para estar preocupados. No era la mejor época de mi vida y tenía mucho tiempo libre. Pero ya lo he superado. Volví al lado bueno.

-¿Qué alarma se encendió en tu interior para decidirte a llevar a cabo esa purga?

-Ah, sí, bueno, ya sabes, fue: Uno de los nuestros ha muerto (el bajista Howie Epstein, en febrero de 2003, por complicaciones derivadas de su adicción a la heroína). Fue como: “Mierda”. Sí, esa es una señal de alarma gigantesca. Me he dado bastante caña en la vida. De joven, cogí un trozo de vida adulta y la estrujé para convertirla en un breve espacio de tiempo. Vivíamos al límite, no dormíamos mucho, estábamos viajando todo el tiempo. En este oficio no te das cuenta de que estás envejeciendo. Luego, probablemente alrededor de la época en la que volví a casarme, me dije: “Voy a intentar comportarme de acuerdo con mi edad”. Todavía estoy intentando asimilarlo, pero no me va mal.

-¿Qué ha sido lo más difícil de asimilar?

-Lo más duro es darse cuenta de que no te queda mucho tiempo. Esa fue la primera vez que lo comprendí, pensé: “Mierda, se te acaba el tiempo”. Esa fue una de las razones por las que no quiero pasar el resto de mi vida de gira. Lo he hecho. Puedes hacerlo y luego, un día, echar la vista atrás y ver que ya has consumido buena parte de tu vida y que lo único que has hecho ha sido pasearte por ahí dando conciertos de rock and roll.

-Entre Internet, la radio y la televisión por satélite, hay demasiados medios y actos promocionales que también se llevan mucho tiempo del artista.

-No voy a tratar con tantos medios, eso te lo aseguro ya. Soy tajante. De hecho ya he acabado. Esta es la última entrevista que concedo porque tengo una vida que vivir. No puedo pasar todos los días satisfaciendo las necesidades del sello o de los medios de comunicación solo para promocionar el disco. Adoro el disco y me importa de verdad, pero llega un momento en que empiezas a no gustarte (risas).

“He intentado explicárselo al sello. Estoy convencido de que es consecuencia de la vida que he llevado, pero mi cabeza está tan frágil que no soporta formar parte de eso. Como lo de salir de marcha después de un concierto para conocer gente. No puedo hacerlo.

-Si hubieras cedido más tal vez habrías sido más grande, pero también mucho menos feliz.

-Si esto fuera más grande, no podría con ello. Si fuera más famoso tuviera más éxito, sería demasiado para mí. Me dan pena esas estrellas pop de hoy en día que se pasan la vida promocionándose y que no saben hacer otra cosa; algún día echarán la vista atrás y verán que han desperdiciado sus vidas y que están acabados. La mierda que vas acumulando acaba contigo. Así que para mí ya ha terminado. Esta es la última entrevista que concederé en mucho tiempo.

-Fíjate en los de Sly Stone y Captain Beefheart. No hablan con la prensa y siguen siendo una leyenda.

-Sí. No me cuesta nada verme de esa manera. Como un ermitaño en Malibú.

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