Culto
Stephen King: kingverso, larga vida al rey

Stephen King: kingverso, larga vida al rey

Mientras Amazon Prime parece estar ajena a esta cosmogonía, en Netflix las opciones para ampliar la biblioteca son para poner mucho ojo.

El escritor más prolífico del planeta ha cumplido 71 años. No sólo es el que llena más escaparates en librerías con su nombre, también es responsable de firmar más adaptaciones a “pantalla” que ningún otro colega suyo. Por lo mismo, la oferta en streaming de la marca Stephen King es suficientemente rica como para armarnos una biblioteca audiovisual del visionario de Maine; ese anteojudo profesor de literatura que entendió que a través del susto podía retratar mejor que nadie a la clase media norteamericana. Lo que Bruce Springsteen hizo en la música, King lo plasmó en la literatura, porque no nos vamos a pisar la capa entre superhéroes: King puede vender más que el McDonald’s su combo de cuarto de libra, pero lo que hace es legítima literatura, superior a muchos nombres bendecidos por la academia.

Castle Rock es algo así como el Macondo del “Kingverso”, un pueblo en medio de Maine que aparece en la mayoría de sus relatos. Sus lectores saben que algo inusual siempre ocurre en Castle Rock, como si esta pequeña ciudad rodeada de bosques atrajera al bien y al mal en sus formas más arquetípicas, por eso no es raro que Hulu y J.J. Abrams escogieran este pueblo imaginario como excusa para la serie antológica del mismo nombre que funciona a modo de punto nodal del imaginario del escritor, siendo a la TV lo que la saga de la Torre Oscura es a los libros. La comparación no es gratuita y por desgracia bastante apropiada. Así como La Torre Oscura fue un desastre en su adaptación al cine, Castle Rock fracasa en su desproporcionada ambición. La ambientación, los colores, el desarrollo dramático son correctos pero no pasan de eso. La serie pretende asustar pero no lo consigue y lo que es peor, aburre; detalle imperdonable en una narrativa como la de King que puede ser todo lo que quieran, melosa incluso y mal resuelta en ocasiones, pero aburrida jamás. Por supuesto, a pesar de sus falencias, Castle Rock flota por el interés que despierta entre los fans del autor por sus múltiples citas al Kingverso. Cuando tal o cual personaje se revela como el sobrino o hijo de (no voy a spoilear) un personaje de It o El Resplandor, provoca genuina emoción, esa que emerge cuando uno se reencuentra con un viejo amigo. Y ahí el gran valor (no menor) de esta serie, que descansa en un “fan service” deliciosamente bien hecho, que parte en los cameos y detalles a la obra del novelista y termina en el casting, que incluye a Bill Sarskard, el último ícono cinematográfico del Kingverso (Pennywise en It) y a Sissy Spaceck, la primera reina del rey, Carrie en Carrie.

Castle Rock no es el único emplazamiento Kingniano que puede encontrarse en streaming. En la aplicación de HBO están desde la reciente adaptación de It a Cuenta Conmigo y Sueños de Fuga, dos de los filmes más clásicos de esta especie. Más interesante es lo que se despliega en iTunes al escribir Stephen King en el menú de búsqueda: además de las películas señaladas se hallan las miniseries originales de It, con Tim Curry como un Pennywise insuperable; The Stand, que la TV abierta emitió a inicios de los 90 como Apocalipsis y ese clásico absoluto de 1979 que fue Salem’s Lot, con David Soul como un escritor que regresa a su pueblo natal sólo para descubrir que este ha sido infectado por vampiros. ¿Le suena conocido? Tal vez bajo el nombre con el que TVN la pasó el 82: La Noche del Vampiro.

Mientras Amazon Prime parece estar ajena a esta cosmogonía, en Netflix las opciones para ampliar la biblioteca son para poner mucho ojo. Tres producciones originales se lucen con colores propios: las muy buenas películas 1922 y El juego de Gerald, descuellan en eso que King maneja tan bien, usar el suspenso y el terror para explicar el resentimiento de clase en la Norteamérica interior. También propia de Netflix es la versión en serie de la novela corta La Niebla, menos jugada que la cinta del mismo nombre que Frank Darabont rodó en 2007. Otras opciones acá son el rescate de la serie Under the Dome y Conexión Mortal. Palabras mayores son la llegada de ese clásico de 1983, dirigido por John Carpenter que es Christine, la más bella y monstruosa historia de amor entre un adolescente y su primer libro. Por supuesto, de rebote hay que colgar Stranger Things, la más popular lectura/tributo al Kingverso sin tenerlo acreditado y por supuesto la próxima Locke and Key, prometida por la compañía para el segundo semestre de 2019, basada en las novelas gráficas del chileno Gabriel Rodríguez junto a Joe Hill, el hijo heredero del rey, del único rey.

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