Culto
La obra de Diamela Eltit: entre el ensayo y la novela

La obra de Diamela Eltit: entre el ensayo y la novela

La creación literaria de Diamela Eltit despega a fines de los 70, tras varios años haciendo clases de castellano en colegios y más o menos al mismo tiempo que pasa a integrar el famoso Colectivo de Acciones de Artes (CADA) junto a Raúl Zurita, Nelly Richard y Lotty Rosenfeld, entre otros artistas. La metamorfosis de la palabra en cuanto herramienta de resistencia y desafío a la autoridad, más que los argumentos clásicos de la narración, es la seña distintiva de su estilo. Su obra se bifurca sustancialmente entre la novela y los ensayos.

Lumpérica (1983)

No es su primera publicación, pero sí su debut en la novela. Hay experimentación, juegos y una evidente escritura enigmática, pero la trama se centra a grandes rasgos en L. Iluminada, una pordiosera que llega a una plaza pública de Santiago. Se encuentra ante la mirada escrutadora de un grupo de vagabundos, pero también de una cámara que todo lo graba.

El cuarto mundo (1988)

Nuevamente utilizando la metáfora y la búsqueda formal, Diamela Eltit describe la historia de dos mellizos (hombre y mujer) desde su gestación en el vientre materno. La narración se construye desde lo que dice cada uno de ellos, a modo de dos relatos paralelos.

Los vigilantes (1994)

En su tercera novela, Eltit se interna en los difíciles caminos de un padre y una madre, cada cual relacionado con el hijo en común a su particular manera. Celos, autoritarismo y disputas se despliegan entre ambos, revelando sus maneras de vincularse al muchacho. También se deja en evidencia la histórica subordinación de la mujer al poder masculino.

El infarto del alma (1994)

Libro documental con fotografías de Paz Errázuriz que explora la vida, los rostros, las angustias y las felicidades del Hospital Psiquiátrico Philippe Pinel de Putaendo. La obra es un auténtico clásico y sintetiza dos miradas (visual y poética) a una colección de vidas frágiles.

Sumar (2018)

La última novela de Eltit le pone voz a Casimiro Barrios, Aurora Rojas y Angela Muñoz Arancibia, vendedores ambulantes y líderes sindicales del Chile actual, sometidos a las leyes del libre mercado. También están el Lalo o el colombiano Diki, todos parte de una narración cuyo título es un juego de palabras entre el verbo “sumar” y el nombre de la vieja fábrica textil.

Sobre el autor:

Rodrigo González |
Sub-editor de Cultura de La Tercera.