Culto
Cinco obras de Vicente Bianchi que has escuchado (y no lo sabías)

Cinco obras de Vicente Bianchi que has escuchado (y no lo sabías)

El músico, pianista, compositor y director de orquesta tuvo una extensa carrera. Desde música popular a cantos de iglesia, el Premio Nacional de Artes Musicales dejó un vivo legado en sus más de 80 años de trayectoria musical. Estos ejemplos son la prueba.

El corralero, Si vas para Chile, Chiu chiu y otras tonadas populares

Vicente Bianchi no escribió ninguna de las tonadas antes nombradas pero gracias a él y a su orquesta fueron inmortalizadas hacia el gran público junto a Pedro Messone. En 1969, editó con el cantante Chile romántico y tradicional, una colección de 12 canciones tradicionales que hasta hoy son reproducidas como las “versiones definitivas” de aquellos clásicos.


La pérgola de la flores

Aunque fue Francisco Flores del Campo quien musicalizó la obra de Isidora Aguirre, fue Bianchi quien se encargó de orquestar y arreglar el icónico musical en 1959. De hecho, meses antes del éxito de la versión que protagonizara Carmen Barros, Héctor Noguera y la “Desideria” Ana González, la orquesta del músico ya había grabado el primer disco en que apareció la historia.


Tonada de Manuel Rodríguez

El músico firmó con Pablo Neruda una duradera sociedad creativa. Esta fue la primera obra que el compositor presentó al poeta, aún sin conocerlo, en 1955. Un emocionado Neruda se paró le dijo “esto es lo que yo soñé toda mi vida, poder llegar de alguna forma al pueblo”. “Esa noche cantó como diez veces el Manuel Rodríguez”, recordó Bianchi en una de sus últimas entrevistas. La amistad entre ambos duraró de por vida.

Bianchi también musicalizó otros escritos de Neruda como “Poema 15”, “Romance de los Carrera”, “Canto a Bernardo O’Higgins” y “La noche de Chillán”, texto que fue entregado por el poeta en su lecho de muerte.


Misa a la chilena

Chilenizar la misa dominical fue uno de sus trabajos más transgresores a mediados de los sesenta. Tras la autorización del Vaticano para realizar ceremonias en español prescindiendo del latín, Bianchi pudo concretar una idea que rondaba en su cabeza desde hace años, cuando escuchó a misioneros europeos predicar la palabra con ritmos africanos.

Pese a la oposición de ciertos sectores por considerar la iniciativa inadecuada en su lenguaje “musical y textual”, el Cardenal Raúl Silva Henríquez fue un ferviente defensor de la idea y fue él quien la estrenó en 1965. A más de 50 años, varios de sus pasajes se han vuelto clásicos de la iglesia.


Himno del Club Deportivo Universidad Católica

Cuenta la leyenda que el himno de la Universidad Católica nació al rededor de un piano, con Bianchi probando melodías de un antiquísimo cancionero del Santiago College. En efecto, el son del coro viene de  “Tramp! Tramp! Tramp! (The Prisoner’s Hope)” una tonada escrita por George F. Root en el siglo XIX.

El extinto músico, entonces, figura como arreglista de uno de los himnos más reconocibles de Chile. En un homenaje que le hizo el club en 2016, el compositor recordaría que el resultado fue tan satisfactorio que incluso un antiguo rector del plantel de estudios quedó tan maravillado que “ahí está, todavía funcionando”.

La letra fue escrita por alumnos de la Universidad que, a la vez, eran destacados figuras en los equipos deportivos de la UC. Como anécdota, la canción fue editada en un EP simple junto al himno de la Universidad de Chile, arreglado por el propio Bianchi y la voz de Jaime Aranda Farías. Hasta el día de hoy ambas versiones de los himnos resuenan semana a semana en las canchas del fútbol chileno.

Sobre el autor:

Raúl Álvarez |
Periodista. En Twitter es @AlvarezMalebran.