Culto
El hombre del “18”

El hombre del “18”

Aldo “Macha” Asenjo estará esta semana por partida triple en los eventos de Fiestas Patrias: con Chico Trujillo, LaFloripondio y Bloque Depresivo. Una multiplicidad que lo retrata como un músico único en la escena nacional.

La fiesta, la rabia, el llanto. Aldo “Macha” Asenjo tiene de lo que le pidan y este 18 recorre el país mostrando sus tres proyectos activos: la explosión en cumbia de Chico Trujillo; el homenaje al bolero y la canción romántica del Bloque Depresivo; y la militancia rockera de LaFloripondio, el grupo que inició en su natal Villa Alemana en 1992.

El tema es que hoy, convertido en la voz con más presencia en los escenarios locales, el cantante no ha renunciado a su credo ni ha cambiado el discurso para, por ejemplo, cantar como tenía previsto anoche con LaFloripondio en el Centro Arte Alameda; o subir hoy con Chico Trujillo para animar una fiesta en San Joaquín; y agotar para el próximo 24 de septiembre con el Bloque Depresivo en el Estadio Víctor Jara, en el inicio de una semana de homenajes múltiples al asesinado cantautor chileno.

Para el “Macha” saltar de un grupo a otro no es más que el sencillo acomodo del que no ha necesitado más que su talento, y el de sus músicos, para ocupar ese lugar de privilegio.

Y no solo en Chile: viene de varias presentaciones en México y ya tiene programadas más fechas en Madrid, Barcelona y París para octubre. Una rareza en el mundo actual de la música chilena y que le ha dado la razón a un hombre que muy pronto decidió darle la espalda a la industria para concentrarse en lo realmente importante.

Esta suerte de forajido no ha necesitado ni de grandes contratos con disqueras, ni participar en eventos masivos o vender melodías para jugosas campañas comerciales (todas instancias que ha rechazado), para conseguir lo que ha conseguido. Por eso, si es por convicciones, el Macha ya no es solo el mejor frontman de Chile, que sería un halago menor para todo lo que está entregando: el hombre de la frondosa barba cana ya derechamente califica como uno de los músicos más importantes de su generación. Como el que ha conectado mejor con el público de su época, y no sólo por la diversidad del repertorio o los grupos en los que milita. Sino porque tiene algo que se extraña en el medio local: autenticidad. Un rasgo de sinceridad a toda prueba, de esa credibilidad del que tiene calle y que habla sin populismo ni concesiones para la galería.

Eso también explica que su voz siga siendo una excepción para la escena de la Nueva Cumbia Chilena, que a mediados de la década pasada reivindicaba el baile con nuevas banderas de lucha y que hoy se ha visto reducida a una camada de conjuntos de gran rendimiento comercial apelando a un discurso elemental.

“El Macha”, que no ha renunciado a la cumbia y menos a la fiesta, entendió que esa primera aproximación era una puerta que se abría. Como le pasó cuando estando en LaFloripondio descubrió a un Chico Trujillo que aparecía de madrugada, casi como un juego. O como cuando abrió el Bloque Depresivo con amigos guitarreando en plazas de Europa. Consciente de que lo que importa es la música y no lo que intentas explicar o vender con ella.

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