Culto
¿Por qué no suena el bajo en …And justice for all?

¿Por qué no suena el bajo en …And justice for all?

La respuesta es sencilla. En Metallica son realmente pesados. Sacaron el bajo por joder. Esta es la historia.

Jason Newsted se sintió increíble. Había compuesto un riff y se lo mostró a James Hetfield. No solo estaba buenísimo, le dijo el fundador de Metallica, sino que debía abrir fuego en el siguiente álbum, el primero con canciones originales desde su ingreso el octubre de 1986 en reemplazo del fallecido Cliff Burton. Ese disco sería …And justice for all, publicado hace 30 años, la canción se llama “Blackened” y se convirtió en el arranque de uno de los mejores álbumes de Metallica, una obra virtuosa y desafiante, el título que además les convirtió en celebridades gracias a “One”, el primer hit mundial del grupo con un memorable video. Todo bien con aquel clásico en la discografía de los reyes del thrash excepto un detalle: el bajo es prácticamente inaudible. Las guitarras de James Hetfield y Kirk Hammett se degustan claras y potentes en gran alianza con la batería de Lars Ulrich. Pero las cuatro cuerdas de Jason Newsted son un espejismo.

Ahora que Metallica anuncia la reedición del álbum para el 2 de noviembre incluyendo LP de 180 gramos, caset, cedés, descarga digital y toda la parafernalia propia de estos lanzamientos aniversarios incluyendo remasterización, no hay mención alguna a una remezcla, la única posibilidad de reflotar las líneas grabadas por el músico que en enero de 2001 decidió cerrar la puerta por fuera tras años de malos tratos, cabreado porque Hetfield puso mala cara a su proyecto paralelo Echobrain. El guitarrista y cantante declaró que no hay intención de remezclar títulos como este y St. Anger (2003) porque se trata de las instantáneas de un momento. En este caso Newsted no figura en la foto y seguirá así.

Hay dos razones por las cuales el bajo no se aprecia. La primera es técnica y se origina en distintos motivos. La banda en la que militaba Newsted, Flotsam and Jetsam, era una virtual réplica de Metallica, y allí el bajista se limitaba a seguir las líneas de guitarra. En 2013 declaró a metalexiles.com que sesionó acompañado sólo de un ingeniero asistente con el mismo equipamiento de su banda anterior. “No había nadie allí para trabajar con partes o discutir cómo iba a sonar esto o aquello; era solo ‘graba tu bajo” y eso es todo”. Como Newsted seguía a Hetfield, competían por espacio en la misma frecuencia.

La explicación del guitarrista coincide. En 2008 declaró a guitarworld.com que el bajo fue minimizado primero por la tendencia de Jason Newsted de imitar sus líneas, lo cual confundía los sonidos de ambos instrumentos. Luego estaba la textura que calibró para esas canciones. “Mi tono en Justice fue muy claro: todos bajos y agudos, con muy poco rango medio. Mi sonido de guitarra consumió todas las frecuencias más bajas. Jason y yo siempre estábamos luchando por el mismo espacio en la mezcla”.

Pero también hay motivos psicológicos. La muerte de Cliff Burton desestabilizó por completo a Metallica. El bajista falleció el 27 de septiembre de 1986 aplastado por el bus de gira en Suecia y al mes siguiente Jason Newsted estaba ensayando. Al principio su energía positiva encantó a los shockeados músicos, pero en su condición de chico nuevo comenzó a sufrir bullying en la banda. Según Kirk Hammett se sentían angustiados y “básicamente Jason era el saco de boxeo (…) no fue realmente justo”.

El ingeniero a cargo de mezclar el álbum fue Steve Thompson, que venía de trabajar en Appetite for destruction (1987) de Guns N’ Roses. Estaba muy entusiasmado porque Metallica era su banda favorita. Su intención era seguir la línea de Master of puppets (1986) pero pronto se dio cuenta que el grupo iba en otra dirección, en particular Lars Ulrich respecto de su batería, sin ninguna profundidad, solo el golpe seco de la caja y el bombo. Thompson detestó ese sonido de inmediato y aunque trató de modificarlo, Ulrich no cedió en lo absoluto. Mientras discutían Lars preguntó por el bajo. El ingeniero dijo que estaba okey, a lo cual el baterista replicó “quiero que bajes el nivel del bajo en la mezcla”. Thompson creyó que estaba bromeando. Cuando buscó apoyo en Hetfield sin obtener respuesta, llamó a sus agentes con ganas de renunciar al proyecto. Finalmente hizo lo que le ordenaron y redujo el bajo al mínimo. “Me habría gustado mezclarlo de la manera en que lo escuché, tan simple como eso”.

Cuando Metallica ingresó al Salón de la Fama del Rock en 2009 Steve Thompson se reencontró con la banda y se llevó una nueva sorpresa. “Salgo con Lars, se me acerca y me dice ‘¿tuvimos bajo en ese disco? ¿no es así?’”.


Sobre el autor:

Marcelo Contreras |
Periodista. En Twitter es @marcelotreras