Culto
“Me gusta cuando mucha gente muere”: el monólogo de George Carlin que predijo el ataque a las Torres Gemelas

“Me gusta cuando mucha gente muere”: el monólogo de George Carlin que predijo el ataque a las Torres Gemelas

Justo un día antes del fatídico 11 de septiembre de 2001, el comediante estrenó una rutina donde habló de ataques terroristas, muertes masivas y su obsesión por las tragedias. Y aunque era conocido por ser controversial, ese momento estuvo lejos de ser premeditado.

Desde que comenzó su carrera a principios de los 60, la gente sabía que George Carlin, comediante y actor estadounidense, era reconocido por su humor negro y crítica social. Mucho antes de la llegada del nuevo milenio ya había tocado temas como el aborto, la pena de muerte y la religión en sus shows.

El autor del aclamado monólogo “ Siete palabras que no se pueden decir en televisión” (palabras que efectivamente se atrevió a decir en pantalla) incluso ya había hablado sobre terrorismo en un par de ocasiones. Pero nada de eso pudo prepararlo para la coincidencia que sería su monólogo de 2001 “I kinda like it when a lotta people die”.

En esa época, Carlin estaba armando un especial para HBO, y la presentación de su nuevo show en Las Vegas era lo único que faltaba para que estuviese listo. Años después que muriera en 2008, su mánager, Jerry Hamza, contaría que él odiaba Las Vegas. No le gustaba la gente que iba a esos shows. En verdad, amaba pocos lugares. “Él amaba Nueva York”, explicó. Una ciudad que caería en desgracia justo un día después de su presentación.

Era 10 de septiembre de 2001 y el monólogo en Las Vegas comenzaba con el primer acto llamado “Uncle Dave”, que decía así: “¿Les puedo hablar de algo que de verdad me gusta? Los desastres fatales. Me gustan los buenos accidentes ferroviarios. Para mí, cualquier cosa que mate un montón de gente es excitante. Siempre deseo que las cosas se pongan peores y se salgan de control. ¿Saben cuál es la mejor frase que puedo oír en la televisión? Interrumpimos este programa”.

Ese era solo el principio de una rutina dividida en segmentos que se iba a poner cada vez más siniestra.

Carlin sigue el monólogo hablando mal sobre los funcionarios públicos. “Los policías no trabajan para nosotros”, una frase que luego iba a conectar en el especial con uno de sus antiguos shows de los años 50, donde se pregunta “¿cuántas veces realmente alguien ha necesitado a un policía o un bombero?”.

Dentro de todo su repertorio, esos chistes nos suenan tan terribles, lo inimaginable fue que, al otro día, los bomberos fueron nombrados como los mayores héroes de la historia norteamericana después de los soldados que batallaron en Normandía, por su labor de rescate en la tragedia de las Torres Gemelas.

Y si eso no era suficiente, otro segmento del especial hablaba sobre aviones. Después de mencionar derechamente a Osama Bin Laden haciendo explotar un avión, el comediante explica su obsesión con las cartas bomba y el caso de un hombre que fue atrapado por la FBI luego de hacerlo por años.

Contando historias ridículas sobre posibles escenarios de la Apocalipsis, Carlin revela su gusto casi irónico por la desgracia de la humanidad. “No me importa a quién maten. Mientras no sea yo o mis cercanos. Aunque, a decir verdad, si es un gran desastre y ellos están solos, no es mi responsabilidad”.

Cuando mucha gente muere

Al otro día, el 11 de septiembre de 2001, y contra todo pronóstico, los canales de televisión efectivamente interrumpían sus programas para contar lo sucedido. Mientras todo el mundo veía en vivo y en directo cómo el World Trade Center ardía en llamas y casi 3 mil personas perdían la vida, George Carlin decidió de inmediato cancelar el especial.

“Fue desgarrador para él. Estaba enojado, triste de que eso pudo pasar en Nueva York”, comentó su mánager a Chicago Tribune. La verdad es que era justo y necesario que ese material no viera la luz en ese desgarrador momento, pero nunca saliendo de su estilo crítico, deseó que en algún momento se pudiese volver a mostrar.

El comediante guardó todo y dejó pasar cuatro años. Entonces, quiso incluir el segmento “Uncle Dave” en otro especial de 2005. Y aunque esa versión estaba editada, sabía que era el primer paso para darle otra oportunidad al material que seguía sintiendo real e importante de mostrar.

Las grabaciones por fin se publicaron en 2015, siete años después de la muerte de Geroge Carlin, quien falleció por un problema cardíaco. En ellas, también dice cosas tan crudas como “Sé que algunas personas piensan que este tipo de pensamientos son macabros, dementes y enfermos, pero sé que no lo son. Estas cosas son normales y comunes. La sociedad les ha dicho que la gente amable no disfruta de la muerte en masa. Pero están equivocados, porque creo que la muerte en masa es excelente, y yo soy un tipo jodidamente bueno”.

Escalofriante o no, todos estos elementos de “I kinda like it when a lotta people die” tenían un solo objetivo: mostrar los males de la humanidad causados por la propia humanidad. George Carlin pone en una balanza cosas atroces y apocalípticas que solo empeoran cuando la presencia humana interviene. Y haciéndole honor a su papel de ícono de la contracultura, se ríe sin piedad de esos momentos que después se harían realidad.

Sobre el autor:

Magdalena Bordalí |
Periodista. En Twitter es @emebordali