Culto
Sebastián Lelio: “Hay una tensión eléctrica entre Julianne Moore y John Turturro”

Sebastián Lelio: “Hay una tensión eléctrica entre Julianne Moore y John Turturro”

El director de Una mujer fantástica tenía otra película bajo la manga: Gloria Bell, su remake de Gloria con Julianne Moore. El viernes se estrenó en Toronto, donde produjo una ovación y hasta hizo cantar a la galería.

Es la noche de viernes de un año agitado y el director chileno Sebastián Lelio (1974) retorna a Toronto, al festival donde atacó en 2017 con doble artillería: Una mujer fantástica y Desobediencia. Hasta ese día, cuando respondió tranquilamente desde su hotel en Canadá, las cosas lucían muy tranquilas y nadie sabía mucho de su nueva película, Gloria Bell (2018), que no tiene trailer ni fecha de estreno, y apenas cuenta con una foto promocional.

Pero el negocio del cine depende de la temperatura de las audiencias y en su primer test el filme fue una descarga eléctrica. Al final de la función, sobre los créditos, el público aplaudió, vitoreaba, saltaba y cantaba la canción de Umberto Tozzi, pero ya no en la versión del italiano, como en la película que el propio Lelio estrenó en 2013 (Gloria), sino en el cover anglo de Laura Branigan. Si las cosas siguen su curso más optimista, la cinta podría estrenarse este año en EE.UU. y así entrar a la carrera por el Oscar. Las críticas, al menos, parecen avalarla. Variety, por ejemplo, destacó la interpretación “íntima y dolida” de Julianne Moore, así como la dignidad de la que es investida. The Hollywood Reporter, por su parte, habló de la protagonista como “otra mujer fantástica” y del filme como “un reboot gozosamente agridulce” de la cinta en que se basa, destacando a Lelio como una excepción entre tantos cineastas que han rehecho sus películas en inglés. El director, por su parte, se veía tranquilo y con la agenda bajo control previo al estreno, como si tuviera un as bajo la manga y nadie sospechara nada.

Lelio obtuvo un Oscar en marzo por Una mujer fantástica y ahora tiene a Moore, una de las mejores actrices de Hollywood, en el rol que consagró a Paulina García como mejor actriz en Berlín. García era Gloria Cumplido y la cinta se llamó Gloria. En EE.UU. le pusieron apellido al título: Moore es Gloria Bell. Ambientada en Los Angeles y producida por las compañía chilena Fábula y la estadounidense FilmNation, Gloria Bell acaba de asegurar la distribución de A24, la misma detrás de una seguidilla de ganadoras del Oscar, entre ellas Luz de luna (2016) y Lady Bird (2017). Aun así, para su realizador nada es tan pomposo como se anuncia. Prefiere aterrizar y decir que la película es “un cover de una canción chilena, pero con una banda extranjera”.

El músculo del filme sigue siendo el mismo: la historia de una mujer más cerca de los 60 que de los 50, en busca de una segunda oportunidad en la vida después de que los hijos -y hasta el esposo- se fueron. Todo transcurre en California y parte del paisaje es el mismo: las discotecas para los no tan jóvenes y los encuentros familiares. Pero, claro, la banda sonora es en inglés.

Si el personaje de García cantaba temas de Massiel y Paloma San Basilio, Moore se acompaña de “Love is in the air”, de John Paul Young, o “A litte more love”, de Olivia Newton-John. Es solo el prólogo de un soundtrack lleno de hits románticos anglo: también están “Total eclipse of the heart”, de Bonnie Tyler; “No more lonely nights”, de Paul McCartney; “Alone again (naturally)”, de Gilbert O’Sullivan; “Never can say goodbye”, de Gloria Gaynor; “Ring my bell”, de Anita Ward, y “All out of love”, de Air Supply. En un lugar muy especial, en tanto, está “Lady, lady, lady”, de Giorgio Moroder: es uno de los particulares “orgullos” musicales de Lelio.

¿Qué le aportó en particular Julianne Moore a este remake?

Gloria Bell es un retrato tan insistente de una mujer desde todos los ángulos posibles, que al cambiar la actriz, cambia de cierta forma el ADN de la película. En ese sentido, Julianne Moore trajo consigo su cuerpo, su historia y su técnica actoral. Llegó con mucha hambre al rodaje. Gloria Bell tiene un sabor, un tono y una energía distintos de los de la versión chilena. Y lo digo independientemente de la bellísima interpretación de Paulina García.

¿Cómo es la relación entre el personaje de Julianne Moore y el de John Turturro (Barton Fink), su interés sentimental en la cinta?

En la versión original había un vínculo tal vez más desesperado entre Paulina García y Sergio Hernández. Eso tenía que ver con la diferencia de edad entre ambos. En cambio, Julianne Moore y John Turturro tienen más o menos la misma edad y su relación es probablemente más eléctrica y más sexy. Los dos tienen mucha química en pantalla y eso hace que el retrato de esa relación vibre en una frecuencia distinta a la de Gloria. La película se trata menos de la historia de una última oportunidad en el amor que del encuentro de dos personas aún vigentes en el juego de la seducción.

¿Cómo lucen los Estados Unidos de hoy en Gloria Bell?

Es el ruido de fondo de la película. Se cuela de una manera muy sutil. No se nota de la forma en que se veía el Chile convulso de las marchas estudiantiles en Gloria, pero está siempre ahí. De alguna manera, resuena el eco sociopolítico de los EE.UU. de Donald Trump, pero por contraste. Nuestra protagonista se niega a tirar la toalla y reclama su derecho al placer y a ser vista justo en el momento en que el país es gobernado por una ola conservadora y con un Presidente que se hizo conocido antes de ser electo por aquellas grabaciones donde decía “grab them by the pussy” (se refiere a los registros de 2005 donde Trump decía seducir a las mujeres “tomándolas por la vagina”). Pero, al mismo tiempo, es una época en que el movimiento feminista cobró nuevas fuerzas. Aun así, políticamente el mundo parece haber retrocedido ahora al Medioevo, a un lugar de miedo.

¿Qué puede decir de la música, muy importante en Gloria?

De cierta manera, Gloria y Gloria Bell son musicales encubiertos. Pero en Gloria Bell no solo están las canciones que ella canta en el auto o en las discotecas, sino que además hay un soundtrack original con mucho carácter, del inglés Matthew Herbert, quien hizo ya la música de Una mujer fantástica y Desobediencia.

¿Hubo otras actuaciones que lo hayan sorprendido?

Primero, debo decir que mi admiración por los actores chilenos solo ha crecido mientras más he filmado en el extranjero con otros actores. Lo único que los separa son las horas de vuelo en el cine, que en nuestra pequeña e incipiente industria no son muchas. En cuanto a Gloria Bell, me encantó lo que hizo Holland Taylor (Legalmente rubia), quien interpreta a la madre de Gloria, un personaje que no existía en la primera versión. También debo mencionar a Barbara Sukowa, una de las actrices de Rainer Werner Fassbinder y a quien amo, que hizo generosamente un pequeño rol como amiga de oficina de Gloria. Es otro personaje que no existía. Y también están Caren Pistorius, como Ann, la hija de Gloria; Brad Garrett, que es Dustin, su ex esposo; Jean Tripplehorn, su mujer; y Michael Cera como Peter, hijo de Gloria.

¿Tuvo suficiente libertad creativa?

Nunca habría hecho Gloria Bell si no hubiera tenido los niveles de libertad de la primera película. Tuvimos la suerte de contar como socios productores a FilmNation, la misma compañía de Desobediencia, que es muy protectora de la labor del director. Se logró crear un clima de confianza y contención en el rodaje y nunca me sentí pasado a llevar. Me río cuando me preguntan por el tema de las concesiones: en rigor, las vengo haciendo desde La sagrada familia (2005), mi primer largometraje. Cualquiera que hace cine se da cuenta que todo se trata de la tensión entre lo posible y lo soñado. Las concesiones no son el problema. El problema es cuando filmas algo con lo que no estás de acuerdo. Toco madera para que nunca me pase.

¿Volverá a filmar en Chile?

Ahora viene un semestre un poco más tranquilo, pero aún sigo promocionando Desobediencia, y Una mujer fantástica sigue mostrándose en varias partes. Gloria Bell recién comienza, a pesar de que aún no está clara su fecha de estreno comercial. Y estoy desarrollando varios proyectos. Es muy probable que la próxima película tampoco sea en Chile, pero tengo muchas ganas de rodar otra vez allá. En fin, seguimos trabajando para usted.

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