Culto
Memoria, biografía e historia: el nuevo libro de Jorge Baradit

Memoria, biografía e historia: el nuevo libro de Jorge Baradit

La dictadura se llama su último trabajo, tras el éxito de Historia secreta de Chile, que ha vendido 280 mil copias. El título, ilustrado en la tapa con el rostro de Augusto Pinochet, narra episodios sociales y políticos desde 1969, pasando por la UP y los 17 años del régimen militar, hasta la muerte del general, en 2006.

De borrosas imágenes pasó a tener recuerdos fijados en la memoria, donde la historia del país se cruza con su biografía.

Jorge Baradit nació en junio de 1969, en Valparaíso. Hacia mayo de 1973 “mi mamá me llevó a una manifestación en la plaza Sotomayor. Lo siguiente que recuerdo es pánico”, anota en La dictadura, libro que mañana llega a librerías, publicado por Sudamericana, con una primera edición de 25 mil copias.

Es su nuevo trabajo, luego del fenómeno literario producido desde 2015 con la trilogía Historia secreta de Chile, que ha vendido 280 mil ejemplares.

Del cerro Miraflores, la familia Baradit se trasladó al cerro Esperanza de la ciudad portuaria. De trabajar de chofer para la U. Católica de Valparaíso, el padre del hogar quedó cesante y en 1982 decidió partir al norte de Italia.

“Miles de empresas quebradas y una debacle financiera como ha habido pocas veces en nuestra historia. Los peores años de la economía chilena”, apunta Baradit acerca de la crisis de 1982 en La dictadura, libro dividido en los capítulos “Antes”, “Durante” y “Después”, y que aborda el período 1969-2006.

El boom de la historia local llevó a que Baradit fuera el conductor del programa Chile secreto, que emitió el año pasado Chilevisión. Ahora, con la productora Fábula, acaba de terminar las grabaciones de los doce capítulos de un nuevo programa, Historia secreta de Chile, que transmitirá CHV desde marzo próximo.

Si hace un año Baradit tenía más de 87 mil seguidores en Twitter, hoy su cuenta convoca a 162 mil. Dice que en julio último la pasó mal debido a mensajes propios y ajenos. Esto, luego de que, tras estallar el caso de denuncias de abuso sexual contra Nicolás López, se intentó vincularlo a él, junto al escritor Francisco Ortega.

“Yo no soy amigo de López, pero sí de Ortega. Lo que ocurrió es que alguien buscó, entre mis 160 mil tweets, dos o tres de hace 10 años con algún contenido machista. Me disculpé y me disculpo públicamente por ellos. Pero no puedo hacerme cargo de los otros tweets que fueron sacados perversamente de sus conversaciones”, dice Baradit, sentado en el café del Centro Cultural La Moneda. “Ha sido bien heavy este último año”, agrega, y cuenta que dejó de trabajar como diseñador gráfico, labor que ejerció en una misma empresa durante 15 años. Ahora solo se dedicará a sus proyectos literarios: escribe una novela infantil y otro título sobre episodios nacionales, junto al historiador Antonio Correa.

¿Cómo nace La dictadura?

Cuando hice Historia secreta de Chile, me motivé a recorrer el país y me di cuenta de que nuestra historia reciente sigue siendo un gran tema. Y esto, sumado a los conflictos de los últimos años, en los que ha estado metido la juventud, donde la desinformación es amplia, habla de una ceguera de la perspectiva histórica. Esto es peligroso y puede llevar a que haya caminos posibles, como quienes adhieren a grupos de ultraderecha.

También veía a personas que por hechos muy menores gritaban, “esto es una dictadura”, u otros diciendo que nunca hemos salido de la dictadura. Estaba con esos elementos cuando de la editorial me ofrecieron hacer un libro ilustrado, La dictadura contada a los jóvenes. Al principio me pareció interesante, pero después no tanto. Creo que el desconocimiento sobre ese período, y me incluyo, era más generalizado. Por lo tanto, el libro debía ir a un público más amplio.

El dividirlo en antes, durante y después, tiene que ver con un contexto, ¿no?

Hay una frase que se repite en redes sociales, que dice que para entender a Pinochet, hay que entender lo que pasó antes. Y que muchas de las atrocidades que cometió se fundamentarían en algo que habría ocurrido antes. Pero ese antes era un gran agujero negro con fantasías y mitos atroces que decían que había, por ejemplo, 30 mil cubanos escondidos en La Moneda. Entonces, el “antes, durante y después”, tiene que ver con tratar de entender la dictadura como un proceso que parte en los 60.

Ocupó más bibliografía que en los anteriores libros…

Yo soy escritor y estoy narrando historia y quise narrarla desde un punto de vista personal. Hay libros documentados sobre hechos específicos de la UP y de la dictadura, como Operación siglo XX, de Patricia Verdugo; La conjura, de Mónica González; Los fusileros, de Juan Cristóbal Peña, y la trilogía de Los cuervos, de Javier Rebolledo. Frente a esto, lo que yo hago es mostrar un punto de vista general sobre los hechos.

¿Y escarbó en su historia personal para escribir?

Tengo recuerdos muy patentes y otros muy nebulosos. Por eso conversé con mi mamá, con amigos y cercanos. Por ejemplo, cuento en el libro que recuerdo, camino al jardín infantil, haber visto los perros muertos en la calle, y cuando alguien le explica a mi mamá que las patrullas usaban a los animales, en la noche, de tiro al blanco. Fue un proceso de tener que enfrentarme a lo que le pasó a mi familia y que otra forma del golpe fue la económica. Producto de ese desastre mal administrado, mi familia se quebró y mi papá se fue a Italia y no volvió más.

Es justamente el aspecto económico el que más se destaca de aquellos años…

Si bien este libro no es una historia secreta de la dictadura, sí hay muchos mitos que romper. Y creo que el principal es el económico, el último sustento de los defensores de la dictadura. En 1982, por una mala administración de una crisis internacional, se produjo la mayor crisis en el país desde 1929. El índice de desempleo alcanzó casi el 25%. Más de 300 mil personas salieron de Chile. Un 45% de la población vivió bajo el nivel de pobreza y un 15%, bajo el nivel de indigencia. El Gobierno tuvo que sacar plata del Estado, incluso del ahorro de los jubilados, para financiar a los bancos.

¿Qué opina de quienes dirán que este libro es un panfleto?

Hoy hay una sobrevaloración de la opinión propia. Entonces, cualquiera puede opinar cualquier burrada y se supone que es merecedora de respeto. La razón por la cual cito mucho en este libro, fue para ser lo más cuidadoso que pude en reunir datos y de todos lados. Para darle un valor especifico está, por ejemplo, la biografía de Sergio Onofre Jarpa; El día decisivo, de Pinochet; La guerra, de Federico Willoughby… Ahora, por supuesto que existirá gente que verá el libro como una insistencia sobre un tema que ven como una mentira, pero espero tener conversaciones sensatas. Al resto, los bloqueo.

Pinochet atraviesa el libro…

Pinochet encarna una idea. Hay personajes de la humanidad que son cántaros vacíos, que de pronto se llenan con un concepto y son ejecutores de algo superior. La idea que encarna Pinochet es que la estabilidad valida incluso el uso de las armas. Además, él construyó su propia gesta épica, su Ilíada, como se puede ver en su libro El día decisivo, donde incluso inventa episodios que no ocurrieron, como la arenga a los militares previo al golpe.

Se refiere también a los “dos Chiles” y a la necesidad de reconciliación…

Recordar divide, pero Chile ha estado dividido desde la Colonia, y la división de clase, con una élite y un pueblo distantes, siempre ha existido. Lamentablemente, por muchos años hubo una parte del país secuestrado por su propio ejército. No se puede pedir un simple perdón y olvido, tiene que haber a lo menos justicia y reconocimiento.

¿Falta pensamiento crítico en la derecha?

Uno de los grandes problemas de la derecha es que está muy comprometida con la dictadura. Ellos pueden desligarse al reconocer que hubo un golpe, muertes y torturas, pero económicamente las grandes fortunas de este país son deudoras de la dictadura. Eso está muy bien explicado en El saqueo de los grupos económicos al Estado de Chile, de María Olivia Mönckeberg, donde muestra cómo los directorios de las empresas están conformados, en un gran número, por ex funcionarios civiles de la dictadura militar. Entonces, no hay producción de contenido cultural: solo son capaces de crear dinámicas de administración.

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