Culto
Adiós al sex symbol y tipo difícil de Hollywood

Adiós al sex symbol y tipo difícil de Hollywood

Burt Reynolds, ícono sexual y sinónimo de taquilla en los 70, falleció ayer en un hospital de Florida. El actor de 82 años, que se paseó pr la comedia y los protagónicos duros, iba a filmar para Tarantino.

Su compañero de reparto Philip Seymour Hoffman lo ponía en estos términos: “Cuando trabajas con un ícono de Hollywood puede ser un poco desafiante para los demás”. La frase la soltó al recordar la problemática relación que llevaron el director Paul Thomas Anderson y uno de los principales nombres de la industria de los años 70 y 80, Burt Reynolds, en el rodaje de Boogie nights (1997). Una de las cumbres del cine norteamericano de los 90, donde la estrella interpretó a Jack Horner, el realizador de películas porno que acoge al protagonista (Mark Wahlberg) y en cuyo rodaje el actor llegó casi a los golpes con el cineasta.

“Personalmente no encajamos”, diría Reynolds en 2015, recordando una filmación tensa y la construcción de un papel que rechazó varias veces pero que le terminó dando un Globo de Oro y su primera y única nominación al Oscar. Serían los mayores reconocimientos al actor antes de su muerte, ayer a los 82 años en un hospital de Florida.

Ícono sexual de los 70 y rey de la taquilla durante años con películas para las masas, rechazó papeles como el de Han Solo y Michael Corleone, aunque su nombre ya estaba inscrito en la historia de Hollywood. Lo mismo su indomable temperamento, un asunto difícil de tratar especialmente en los 90, con su popularidad en declive y en bancarrota luego de su bullado divorcio con la actriz Loni Anderson, su segundo matrimonio.

Pero antes se paseó por papeles de acción, aventuras y comedia, sacando provecho a su físico y carisma -además de característico bigote- que incluso lo llevaron en 1972 a posar completamente desnudo para la revista Cosmopolitan. Una imagen de la que se rió con descaro Ryan Reynolds en 2015, al presentar su look como Deadpool.

Lejos de los premios y los papeles de carácter, sus pasos cinematográficos se inclinaron al entretenimiento. Así fue desde sus primeros protagónicos, a mediados de los 60, como el policía de la serie criminal Halcón. Una estampa de tipo duro que reafirmó en cintas como Amarga pesadilla (1972) o Golpe bajo (1974), pero que demostraba versatilidad cuando la acción se cruzaban con la comedia, como en Los locos de Cannonball (1981), La dama de la suerte (1987) o las tres partes de Dos pícaros con suerte, junto a Jerry Reed y Sally Field.

Dolly Parton, su compañera de reparto en el musical La mejor casita del placer (1982), ayer lo despedía: “Siempre recordaremos su graciosa risa, esa chispa maliciosa en sus ojos y su extraño sentido del humor. Siempre serás mi sheriff favorito, descansa en mi paz mi pequeño amigo”.

Reynolds no alcanzó a filmar el último rol para el que había sido confirmado: Once upon a time in Hollywood, el acercamiento de Quentin Tarantino a los crímenes de Charles Manson y la industria de cine de fines de los 60. Así lo informó The Hollywood Reporter, junto con añadir que su personaje sería el de George Spahn, el dueño de la casa donde Manson y sus seguidores vivían.

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