Culto
Preacher: en el nombre del anti padre

Preacher: en el nombre del anti padre

Preacher es con ventaja el drama más desquiciado e incorrecto desde todas las miradas y posturas (progresistas y conservadoras) hoy en pantalla. Un evangelio de maldad pura, de satanismo barato y un tratado de que aún hay espacio para reírse de esos temas que según los mandamientos de redes sociales hoy no son material para el humor.

Políticamente incorrecto. Un adolescente con el rostro deformado al que llaman “caraculo” se monta sobre un tipo igual a Hitler, que se hace llamar Adolf Hitler y amenaza con meterle un revólver por el recto para que sienta el más absoluto de los placeres, ese que “sólo alcanzan los ángeles”. Es el minuto veinte del penúltimo capítulo del año tres de Preacher, la delirante y enferma serie cuyas dos primeras temporadas están disponibles en Amazon Prime mientras la tercera, hasta ahora inédita por estos lados, ya se emitió en Estados Unidos. Paréntesis: el canal AXN emitió, con muchos cortes, la temporada 1, así que no cuenta. Con una estética y un look similar al de Breaking bad (ambas son de AMC en su origen) no son pocos los que apuntan a Preacher como la versión virada y extrema de la historia de Walter White y compañía. Curioso, porque lo cierto es que es al revés: Breaking bad se inspiró mucho en Preacher, no en la serie, sino en el cómic que vino antes, un auténtico tratado acerca del mal. Del mal como tema y del mal como hacer mal las cosas.

El asunto es más o menos así. Existe el cielo y el infierno. En el primero hay ángeles y en el segundo hay demonios. Sucede que un ángel y un demonio tuvieron sexo y de esta unión prohibida nació una “nueva idea”, tan peligrosa y aterradora que causa que Dios abandone el cielo, el Espíritu Santo se vuelva loco y Jesús se suicide. Por el otro lado, Satanás simplemente desapareció ante el horror causado por esta “nueva idea”. La criatura queda encerrada a cargo de unos ángeles burócratas hasta que un día se escapa y baja a la Tierra, específicamente a Texas. En Texas se encarna en Jesse Custer, un predicador evangélico con crisis de fe a quien le otorga el “superpoder” de la voz de Dios lo que causa que al hablar mate a toda su congregación y reviente el pueblo entero donde vive. Perseguido por un sheriff simpatizante del nazismo y racista de ultraderecha, Jesse escapa junto a Tulip, su ex novia que además es asesina serial y Cassidy, un vampiro irlandés. En el camino se cruzan con sectas diabólicas, el propio Dios que se ha convertido en gángster, el Espíritu Santo que abrazó el travestismo y el hijo del sheriff, un adolescente gay enamorado de Kurt Cobain que quiso suicidarse de la misma manera que su ídolo, dándose un tiro en la cara; pero sobrevivió quedando con el rostro en forma de “culo”.

Creada en 1995 por Garth Ennis y Steve Dillon para el sello Vertigo de Warner/DC Comics, la novela gráfica arrasó con la crítica, las ventas y los premios. Y prácticamente desde su aparición se habló de que sería adaptada al cine. Quentin Tarantino y Oliver Stone manifestaron su interés, que se fue diluyendo con los años hasta que el actor Seth Rogen se hizo de los derechos en 2014 y presentó la idea de serializarla a AMC. Convenció a los ejecutivos con la mentira -a medias- de que era la obra en la cual había inspirado su tono Breaking bad.

Protagonizada por Dominic Cooper (el papá de Iron Man en las películas Marvel) en el rol de Jesse Custer, Preacher es con ventaja el drama más desquiciado e incorrecto desde todas las miradas y posturas (progresistas y conservadoras) hoy en pantalla. Un evangelio de maldad pura, de satanismo barato y un tratado de que aún hay espacio para reírse de esos temas que según los mandamientos de redes sociales hoy no son material para el humor. La serie es básicamente bullying para el espectador: ser golpeado e insultado por el matón del curso por el pecado de ser diferente, estando “el diferente” en el lugar del espectador.

Inteligente es el orden del show. Las temporadas 2 y 3 adaptan el cómic, con bastante libertad pero siguiendo sus arcos dramáticos, mientras que el primer año es una suerte de precuela; una historia original compuesta para encariñarte con los personajes y que de a poco va construyendo la arquitectura del relato, que termina donde comienza la novela gráfica, es decir con la posesión del predicador por esta “nueva idea”. El camino a la locura, la ultraviolencia y la sangre por sangre. El lugar común del trabajo duro que alguien tenía que hacer, acá subrayado y con letras grandes. Preacher no es una gran serie, no le va a cambiar la vida a nadie, pero tampoco deja indiferente y eso a la larga es más interesante que esos fenómenos que todo el mundo ve porque todo el mundo ve. Repito, temporadas 1 y 2 en Amazon Prime, la 3 en su sitio pirata regalón.

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