Culto
La versión chileno-rusa de Bella Ciao

La versión chileno-rusa de Bella Ciao

El himno partisano, popularizado por la serie La casa de papel, fue grabado por Quilapayún en los 60. Ahora, el grupo registra una nueva versión con Inti-Illimani y el Ejército Rojo.

En 1969, “Bella Ciao” tuvo su primera versión chilena. Fue parte del Basta, de Quilapayún, un álbum que hoy se llamaría “conceptual”, porque era una colección de canciones revolucionarias de varias partes del mundo. Había un corrido mexicano, un himno soviético, un canto antiesclavista colombiano, entre muchas otras. Dos de Violeta Parra (una de ellas “La carta”) y la musicalización colectiva de un poema del cubano Nicolás Guillén que llamaron La muralla.

Y al medio de todas ellas, dos italianas “pegadas” en un mismo track: “Son cieco” y “Bella Ciao”.

“Bella ciao”, se ha escrito y hablado bastante de esto, tuvo una llamativa resurrección el año pasado, por la serie española La casa de papel. Circula por Internet, con nuevas versiones, y se canta en actos políticos de nuevo, como antes. Hace semanas, un grupo de obreros italianos se la cantó en su cara al ministro derechista Matteo Salvini, cuando coincidieron en un aeropuerto.

Pero también se escucha en otros circuitos. Dos ejemplos recientes: En Francia, un grupo de músicos, entre ellos varios ganadores de The Voice, grabaron una épica versión de Bella Ciao, que hoy aparece en los primeros lugares de ránkings. Y uno más insólito. En Chile, la melodía de Bella ciao es una de las cortinas de las ediciones de los viernes de Morandé con Compañía, que se llaman “Detrás del muro”. A veces el propio Kike Morandé la corea. Tiene otra letra, por supuesto. Se puede tararear: “Detrás del muro/este programa/Con actuación, emoción, diversión, sion sion… Noche de viernes/Noche en familia/Un picadillo y buen humor”.

Canción partisana

Hasta hace poco Bella ciao estaba lejos de este protagonismo mundial tan inesperado. Era sólo un querido y viejo himno revolucionario, con muchas historias en cien años de vida. Tras el fenómeno de La casa de papel han circulado algunas, unas más fundamentadas que otras: que es original de campesinos del norte de Italia, que proviene de la cultura judía klezmer de Europa Oriental, que es de una acordeonista ucraniano que en 1919, en Nueva York, fue el primero de la historia en grabarla (existe la grabación, se llamaba Mishka Ziganoff).

Pero la versión de “Bella Ciao” que se hizo popular en La casa de papel es la que sonaba en Italia en los años 60. Con una letra que no admite metáforas. Es la valiente despedida de un partisano, que es como se llamaba a los guerrilleros que combatían a un ejército invasor. “Adiós bella”, le dice a su amada. “Si muero como partisano / Tú me vendrás a enterrar”.

Muchos veteranos decían haberla cantado en la Segunda Guerra Mundial, cuando combatían a los fascistas y de hecho por una historia así se justifica su presencia en La casa de papel: el abuelo del protagonista había sido partisano.

En los años 50 y 60, “Bella ciao se hizo parte de actos y manifestaciones de la poderosa izquierda política italiana y allí la conoció Quilapayún en 1967. En una breve pasada por Roma, en camino a las celebraciones de los 50 años de la Revolución de Octubre.

Escala en Roma

A mediados de 1967, en Quilapayún se estaba sumando Willy Oddó en reemplazo del fundador Julio Numhauser, y los llamó el productor musical René Largo Farías para contarles una feliz noticia: una agencia de viajes había organizado un tour por Europa que terminaba en las celebraciones de los 50 años de la revolución en el mismísimo Moscú. “Pero días antes de partir, en junio de 1967, estalló la llamada Guerra de los Seis Días, entre Egipto e Israel. La Unión Soviética apoyó al lado árabe del conflicto, entonces muchos turistas judíos decidieron no ir y renunciaron a sus pasajes. La Agencia entonces le encargó a René que organizara un elenco de músicos y bailarines para no perder esas vacantes”, cuenta Eduardo Carrasco. Y así Quilapayún, Patricio Manns, Héctor Pavez y otros, se sumaron súbitamente al viaje.

El mismo Carrasco cuenta en su libro Quilapayún. La revolución y las estrellas de 1988, detalles de ese intenso viaje y describe el paso por Roma, en una peña en el barrio del Trastevere, con artistas de varias partes del mundo. Allí escucharon “Bella Ciao”. Los llevó el pintor y músico chileno Juan Capra, que en ese momento vivía en la capital italiana. “Había artistas de Francia, de Australia, de Alemania. Nos dimos cuenta de que lo que estaba pasando en Chile, en la música y en la sociedad, también pasaba en otros países”, dice hoy Carrasco.

En esa misma peña estaba la musicóloga uruguaya Méri Franco-Lao, que había publicado hacia muy poco su libro Basta! Canciones de testimonio y rebeldía de América Latina. Era una compilación de canciones revolucionarias del continente, y con ese libro Quilapayún siguió su viaje, visitó España, la Unión Soviética, París y regresó a Chile.

Quilapayún grabó entonces el disco Por Vietnam, y al año siguiente Basta, para el que recogieron varias canciones del libro del mismo nombre. Y también estamparon sus férreas convicciones acerca de su oficio musical: “La sociedad burguesa”, dice la presentación del disco, “quiere que el arte sea un factor más de enajenación; los artistas debemos transformarlo en un arma revolucionaria”. Las canciones eran doce en total, que denunciaban injusticias o saludaban revoluciones. Algunas son clásicos hasta hoy. Entre ellas estaba Bella ciao.

El ejército rojo

“Recuerdo vacaciones en Cerdeña, con los Quila, y la cantaban todos. Sobre todo en las noches”, dice Camilo Salinas, hijo de Horacio Salinas, director del Inti, que nació en 1976 en Italia, al comienzo del exilio. Por eso la escuchó desde niño y vio a gente emocionada cantándola.

A comienzos de año -Camilo es parte del Inti Illimani Histórico- la empezó a tocar en su piano al final de un concierto en Puerto Montt, justo después de El pueblo unido. El público se entusiasmó al punto que los Inti tuvieron que cantarla. Todos ellos se la saben, por supuesto.

Horacio Durán -charanguista del Inti- precisa que “Bella Ciao” es una canción que en Italia todo el mundo canta. “Nosotros no la hemos integrado al repertorio… Siempre la hemos cantado. En Italia cientos de veces. Es una canción revolucionaria”.

Con ellos Quilapayún va a grabar una nueva versión para un disco sinfónico que proyecta editar el 2019. Allí estarán también los invitados internacionales: el coro del Ejército Rojo, que hoy cumple sus tres últimas presentaciones en el Teatro Municipal de Las Condes. Ellos son herederos de los elencos artísticos del ejército soviético, y -como tales- tienen a “Bella Ciao” dentro de sus canciones mucho antes de La casa de papel.

El jueves, en el mismo Teatro, la grabaron para el disco, con la supervisión de Camilo Salinas y la producción de Alfredo Troncoso, productor de la visita de los rusos. Dos solistas y un poderoso coro masculino. También acudieron Ricardo Venegas de Quilapayún y Horacio Durán de Inti Illimani Histórico. Se sacaron una foto con el elenco, debidamente vestidos con sus soviéticos uniformes, y en los próximos días grabarán cada uno sus partes.

Luego se juntará todo en una sola canción. Será la segunda versión de “Bella Ciao” chilena. Y la primera chileno-rusa. A 100 años de su primera grabación en el mundo y a 50 de su primera grabación en Chile.

El telón de fondo revolucionario de ese tiempo ha cambiado para todos. Sin ir más lejos, la canta el Coro del Ejército Rojo cuando ya ni siquiera existe el Ejército Rojo. Pero en esta versión 2018 , todos cantan la antigua “Bella Ciao”, no la de La casa de papel. La mayoría ni siquiera sabía que aparecía en la serie. Para ellos sigue siendo la canción del partisano dispuesto a dar su vida. Todos ellos son de los que cantan el final de “Bella Ciao” con el puño apretado. “E questo e il fiore / del partigiano / morto per la libertà!”. O “Y ésta es la flor / del partisano / muerto por la libertad”.

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