Culto
¿Qué tienen en común Joan Manuel Serrat, Myriam Hernández y Luis Miguel? Las huellas de Juan Carlos Calderón

¿Qué tienen en común Joan Manuel Serrat, Myriam Hernández y Luis Miguel? Las huellas de Juan Carlos Calderón

Juan Carlos Calderón falleció en 2012 pero su rol como músico, compositor y arreglista definió a toda una generación de voces iberoamericanas.

Es probable que su nombre no esté en el inconsciente popular de la gran masa, aunque podríamos tener la certeza que jamás fue ese el objetivo.

Su prosa y composición ha interpretado casi sin excepción los sentimientos de millones de iberoamericanos que, imitando a grandes voces, lo sufren, ríen y cantan aún sin conocerlo.

Juan Carlos Calderón (1938-2012) pasó más de la mitad de tu vida descubriendo talentos. Desde los éxitos más melosos de Mocedades, pasando por el comienzo internacional de Myriam Hernández, hasta las canciones que llevaron a la grandeza a Luis Miguel, en un período documentado vivazmente en la serie de Netflix.


Y busqué entre tus cartas

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En plena época de beatlemanía, tan bien vivida y documentada en su natal España, se forjó como el componente más tímido de un cuarteto de jazz para luego firmar un homónimo trabajo que, como rédito para la historia, le sirvió para conectar con futuros ilustres como Joan Manuel Serrat, Camilo Sesto y Nino Bravo.

“Cartas Amarillas”, en la estremecedora voz de Bravo, fue su primer gran acercamiento a las listas de éxitos como compositor. En paralelo lo llevó a la gloria con arreglos grandilocuentes para “Libre” y “América, América”, hizo crecer con su dirección a Camilo Sesto en “Algo más” y trabajaba codo a codo con Serrat en la conformación de Mediterráneo, acaso su disco más trascendental.

“Eres tú”, la primera canción en español que se metió con éxito en las listas estadounidenses tras su segundo lugar en Eurovisión 1973, fue hasta el día de su muerte su composición más popular.

Tras las voces de Mocedades, un sexteto vocal del cual fue mente y productor por once años, tuvo versiones en otros cinco idiomas y lo dejó en las grandes ligas como un compositor de éxito. Hacia el final de su vida, Calderón confidenciaría con cierto hastío que “esa canción ya murió” y que prefería que nunca más le preguntaran por ella. La terminó odiando.

Para el grupo de voces también compondría más tarde “Tómame o déjame”, su otro gran éxito.


Te amaré como no está permitido

Hacía fines de los setentas el compositor gozaba de cierta popularidad en España. Erguido como especie de Rey Midas de la canción, con la española Cecilia consiguió el segundo lugar en la OTI con“Amor a medianoche” y voces tan celosas como Camilo Sesto, que hasta ese momento sólo grababa temas de su autoría, cedieron ante él, ciegos ante su imparable éxito.

“Es la canción más bonita del mundo”, rememora Miguel Bosé sobre el escenario antes de entonar “Te amaré”. Uno de sus éxitos más grandes también fue obra de Calderón y, aunque fue la única colaboración entre ambos, Bosé la recuerda como una de “las más importantes de mi historia”.

Ya instalado en Estados Unidos y tras producir cantantes que no alcanzaron el eco de sus anteriores pupilos, conoció a la leyenda viviente Herb Alpert, productor y trompetista, famoso por ponerle banda sonora a las situaciones jocosas con su “Spanish Flea”.

Con él lanzó el laureado Fandango (1982) y se metieron en lo más alto de los Billboards en la categoría jazz y facilitó que la cantante irlandesa Sheena Easton lo eligiera para producir su ingreso al mercado latino. Todo me recuerda a ti sería el resultado que, con una imposición intransable de la disquera, cambiaría para siempre su vida como compositor.

Como exigencia de EMI, Easton debía grabar duetos con un pre-adolescente Luis Miguel y un avezado Dyango. Pese a las dudas de Calderón, no pudo escapar de aquello.

 


Calderón y Chile: Se me fue

Aunque en el historial de extensos artistas latinos con los que trabajó el autor es extenso (figuras como José José, Ricky Martin, Chayanne, Mijares y Pablo Ruiz desfilan en él), sólo hubo una figura de la canción nacional que consiguió adentrarse en el estilo de trabajo de Calderón, pese a su presencia como jurado en Viña del Mar en 1977 y 2000.

Myriam Hernández preparaba el tercer disco de su carrera, el primero con carácter internacional, y su nueva compañía disquera (Wea) no quiso desaprovechar el éxito. “Yo pedí hacer este disco, noté que iba a pasar algo con ella y seguirá pasando en muchos años más”, decía el compositor en una entrevista a Megavisión en 1992.

Aunque la dupla Hernández/Calderón llegó a tener una cercana relación, el comienzo no fue fácil. “Ella me dijo que la forma en que yo escribía no iba con su manera de pensar. Al principio me chocó un poco pero luego me ayudó mucho porque saqué una nueva faceta, mucho más poética”, confesaba en el “documental” que el sello preparó sobre el proceso.

 

Tras haber superado el primer impasse, la chilena le hizo un pedido bastante personal al español. “Le pedí que me hiciera una canción para mi abuela, a quien había perdido hace poco tiempo. Él me confesó que nunca le había hecho una canción a su hijo, que había muerto en un accidente”, confesó en televisión.

El día que grabaron “Se me fue”, en los primeros meses de 1991, el compositor se vistió de etiqueta “como para ir a recibir un Grammy”, detallaría Hernández. “Había muchas emociones compartidas entre él y yo. Lloré mucho grabando esa canción”. En el resultado final y como forma de perpetuar el sentimiento, Calderón decidió dejar los sollozos de la cantante.

El disco consiguió discos de Oro y Platino en casi la totalidad de países de Latinoamérica y se llegó a editar de forma inédita en Taiwán y Japón.


El incondicional

Era comienzos de 1985 y Luisito Rey no paraba de pensar. Obsesionado con el éxito comercial de su hijo y tras ver los buenos resultados que dejó aquella colaboración con Easton, el (ahora) odiado padre de Luis Miguel lo invitó a cenar, en una escena de amabilidad inusual para el mito pero que escondía sus inevitables ganas de hacer negocios.

“Ahí vi todo su mundo. Su papá lo cuidaba mucho, era muy protector y absorbente”, contextualizaba Calderón en entrevista a La Tercera, pocos meses antes de morir.

“No concibe el pop sin que sea algo grande. Como si fuera para Michael Bublé o Celine Dion, ése es el tipo de música que le he hecho, siempre ha sido así”, declaró a El Mercurio un par de años antes.

Tras el cambio de sello desde EMI a Warner en 1987 y haber pasado la angustia que significó el cambio de voz del tesoro familiar, Rey junto a la casa discográfica decidió convocar al productor.

Mientras tanto, el español había tomado las riendas musicales de Emmanuel para grabar Desnudo, el disco lanzado con la afamada “Toda la vida”, y compuso para Paloma San Basilio “La fiesta terminó”, que participó sin mucha fe en Eurovisión.

Entonces, llegó Luis Miguel. “Estuvimos un mes en un hotel de Los Angeles ensayando y convenciéndolo de que su voz era bonita. No se atrevía, tenía miedo, pero una vez fuimos al estudio, empezó a cantar y se convenció de que era un talentazo”, recordaba en la misma entrevista.

El resultado fueron tres de sus discos más importantes: Soy como quiero ser, Luis Miguel busca a una mujer y 20 años.

Habrá que juntar aire para leer, sin repetir ni equivocarse, los éxitos que escribió para él durante los períodos que trabajaron en conjunto: “La incondicional”, “Entrégate”, “Tengo todo excepto a ti”, “Fría como el viento”, “Un hombre busca a una mujer” “O tú o ninguna” y “Amarte es un placer”, por nombrar sólo los singles.

Después de décadas de inagotables y de Navidades (2006), el registro final de sus colaboraciones, se vieron las caras por última vez a principios de esta década, semanas antes de la primera recaída de salud que empezaron a tambalear la carrera del “Sol de México”.

Del encuentro hablaría más tarde con El Mercurio:

“Le entró un virus estomacal o algo así. Él es un hombre que trabaja mucho, y la ansiedad, igual que a mí, le afecta muchísimo. Él lleva un peso encima muy grande, es un gran profesional y no puede liberarse. Yo honestamente siento ternura hacia él, por todo lo que ha tenido que soportar”.

“Nunca ha podido ser un hombre normal (…) Es muy triste, él se rodea de gente que lo defiende porque no tiene más remedio, porque lo asedian personas que él ni las recuerda. Tiene que esconderse y no puede ser simpático, porque cualquier cosa que diga va a terminar en su contra”.

Tras la muerte de Calderón en 2012 por una insuficiencia cardiaca el mexicano no dio declaraciones públicas al respecto. La hija del compositor, Teresa Calderón, recordó eso sí que en sus últimos días, pese a lo débil y delicado de su salud, se dedicó a escuchar algunas de sus composiciones. “Se sentía orgulloso de las canciones que escribió para Luis Miguel”, precisó.

A 30 años de su publicación y con el envión de la serie sobre el cantante, en donde Calderón también fue personificado, “Culpable o no (miénteme como siempre)” se convirtió en un éxito global en la era del streaming.


 

Sobre el autor:

Raúl Álvarez |
Periodista. En Twitter es @AlvarezMalebran.