Culto
Una década de Lady Gaga: cuando la excentricidad y el amor propio revivieron el pop

Una década de Lady Gaga: cuando la excentricidad y el amor propio revivieron el pop

Diez años atrás, Lady Gaga lanzó The Fame. Su primer disco de estudio instaló una propuesta escénica que renovó los aires del pop del nuevo milenio y alentó a una generación bombardeada por la publicidad a amarse como es.

No es que nadie lo haya hecho antes. Madonna quería hacer partícipe a sus seguidores de la experiencia de sentirse cómodos en su propia piel con himnos como “Vogue” y “Express Yourself”. Pero eso había quedado atrás en los principios de los 90. Post 2000, el pop había dado un giro.

Como toda estrella pop, las divas venideras, como Britney, Christina Aguilera, Beyoncé y Rihanna, traían consigo sensualidad y liberación sexual. Sin embargo, el mensaje desde su perfección no duró con la misma fuerza hasta mediados del 2000. En ese entonces, otros géneros comenzaron a tomarse las radios y los mp3 de los jóvenes.

Stefani Joanne Angelina Germanotta, aún sin nombre artístico, intentaba producir su primer disco en una industria de la música donde el pop, aunque siempre exitoso, seguía igual hace más de una década, y en una época donde en los primeros puestos de las listas se encontraban diferentes bandas de punk rock y R&B. Al alza del movimiento emo, de ese pop glamoroso, casi nada.

Pero a diferencia de otras estrellas, el pasado de Lady Gaga fue para nada glamoroso. Rechazada por varios productores, la artista no encontraba una cabida para su arte, que, altamente influenciada por artistas de los 70 como David Bowie y Queen, se asemejaba mucho más a un pop teatral. Además, viviendo casi en la miseria y consumiendo cocaína, lo único que podía hacer para satisfacer sus necesidades artísticas, era participar de espectáculos de burlesque. Ahí selló su identidad y ganó esa característica que luego iba a llevarla a la cima: su excentricidad.

Cuando finalmente conoció a RedOne, un productor que había trabajado con artistas como Enrique Iglesias, Akon y hasta el fenómeno mexicano RBD, su suerte cambió. Junto a él, creó “Love game”, “Poker face” y “Just dance”, y aunque las radios pensaron que eran demasiado violentas y desordenadas, fueron los singles que dieron vida a su primer disco. El 19 de agosto de 2008, nacía The Fame, álbum que cambiaría la estética del pop desde ahí en adelante.

Todos pueden ser famosos

“Si no tienes nada, ni dinero, ni fama, todavía puedes sentirte bello, sucio y rico. La música tiene la intención de inspirar a la gente a sentirse de cierta manera sobre sí mismos, por lo que será capaz de abarcar, en su propia vida, un sentido interior de la fama que pueden proyectar a todo el mundo”, explicaba Lady Gaga (quién tomó ese nombre inspirado en “Radio gaga” de Queen) a MTV.

Ella exponía la fama como un sentimiento interior alcanzable a todo el mundo. Y desde su rareza, sus peinados y trajes estrafalarios aprendidos en sus años de burlesque, motivaba a los jóvenes a vivir sus vidas con el amor propio que un famoso de verdad se merece, y al mismo tiempo, hacía una oda a la odiosa cultura pop que ella no se avergonzaba de amar.

A medida que su nombre comenzaba a ser referente para las nuevas generaciones del siglo 21, incluyendo la comunidad LGBT y el mundo del transformismo, The Fame y su pop teatral mezclado con synthpop y glam rock llegaba a los primeros puestos en los charts, donde se quedó en el número uno de la categoría dance/electrónica de los Billboard y también en la lista Billboard 200, tanto en Estados Unidos como la Unión Europea.

Nominado a dos premios Grammy y ganador de uno en Mejor Álbum de dance/electrónica, el disco no traía consigo solo letras que representaban la realidad de la fiesta y el desenfreno en una cruda manera donde todos se podían sentir identificados, también traía una propuesta escénica que marcó un precedente para los discos que vinieron. Extravagante, andrógino, excéntrico y muchas veces irónico, The Fame abrió el camino para que el pop cambiara y reviviera de las cenizas.

Con el trabajo ya hecho, Lady Gaga se presentó en los Video Music Awards de 2009 para coronar su año de éxito. Su presentación, al igual que su estilo, recordaban otra vez que la cantante era mucho más que canciones. Su performance era parte importante de su esencia y su pop. Por eso, llena de sangre en el escenario, y luego recibiendo su premio en un traje que le cubría toda la cara, hacía una declaración y volvía a impactar al público.

Y si eso no bastaba, siempre podía llegar a la gala vestida con trozos de carne para remecer al mundo del pop.

 

 

 

 

Sobre el autor:

Magdalena Bordalí |
Periodista. En Twitter es @emebordali