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Harry Potter: el modelo de educación gratuita en Hogwarts

Harry Potter: el modelo de educación gratuita en Hogwarts

La famosa escuela de magia y hechicería creada por J. K. Rowling es financiada completamente por el Ministerio de Magia. Los alumnos solo deben costear sus uniformes y materiales y quienes tienen dificultades económicas reciben una beca. ¿Debería imperar en el mundo muggle el modelo educacional potterian?

La primera vez que se dio a conocer Hogwarts fue en 1997 por medio de una carta que recibió Harry Potter. El niño de 11 años leyó incrédulo que era uno de los cientos de alumnos que cada año podía ingresar a primer año de la escuela de magia y hechicería.

Fundada por Godric Gryffindor, Rowena Ravenclaw, Helga Hufflepuff y Salazar Slytherin; Hogwarts recibe a sus alumnos novatos con un gran banquete antecedido por el trabajo del sombrero seleccionador: enviar a cada estudiante a su casa correspondiente.



A grandes rasgos -obviando el hecho de que estudian magia y criaturas fantásticas- Hogwarts seguía una estructura relativamente normal: los alumnos eran distribuidos en clases con horarios determinados y cada año aumentaban de nivel hasta alcanzar los siete años de estudios exigidos por el mundo mágico. Pero esta institución educacional tiene lecciones para los muggles -personas no magas- que escapan a los hechizos y pociones.

En julio de 2015, la autora de este universo -la británica J. K. Rowling- dio a conocer por medio de su cuenta de Twitter que Hogwarts es totalmente gratuita para los estudiantes, ya que el Ministerio de Magia se encarga de todos los gastos referentes a la educación, claro que exceptuando los uniformes y materiales varios, los cuales son subsidiados por una beca para los alumnos de escasos recursos.



La escuela de Magia y Hechicería destaca también por sus clases que no se remiten a los antiguos libros y la teoría mágica. Las clases prácticas son fundamentales en casi todas las asignaturas: Encantamientos, Transformaciones, Pociones, Herbología, Vuelo (primer año) -que luego deriva en Quidditch para los deportistas-, Astronomía y Defensa contra las artes oscuras. Quizás la única que escapa a esto es Historia de la magia.

Posteriormente -en tercer año-, eligen como mínimo dos cursos optativos entre Runas Antiguas, Aritmancia, Estudios Muggles, Cuidado de criaturas mágicas, Adivinación y Alquimia.

Más allá de las clases que les proporcionan los conocimientos específicos para finalmente egresar del colegio, Hogwarts además les enseña a ser buenas personas.

Si bien cada casa se caracteriza por un valor específico: Gryffindor es para los valientes, Slytherin los ambiciosos, Ravenclaw los más inteligentes y Hufflepuff los honestos y bondadosos; no son exclusivas al momento de seleccionar estudiantes, ya que todos tienen estos valores de forma latente y lo que hace su casa es fomentarlos.



Quizás el mejor ejemplo es Hermione Granger, una alumna entregada por completo a los estudios, libros y las palabras de los profesores. Cualquiera pensaría que la elección lógica sería Ravenclaw, donde seguiría estimulando su mente, pero el Sombrero Seleccionador tuvo otra idea: que la pequeña Granger explotara el valor de la amistad y la valentía, en vez de encerrarse con libros con el fin de obtener la nota más alta.

De hecho cambió completamente su forma de ver la vida: si en La piedra filosofal dijo: “Me voy a la cama antes que se les ocurra otra idea que nos mate, o peor, que nos expulsen”. Cinco años después en La Orden del Fénix, la misma alumna dijo: “Es emocionante, ¿no? Romper las reglas”, cuando organizaban el Ejército de Dumbledore a escondidas de Umbridge.

Sin embargo, la educación gratuita tuvo un alto costo para los alumnos, sobretodo para los que compartieron años de estudio con Harry Potter.


No todo es maravilla

El periodo de tiempo en que Harry, Hermione y Ron estudiaron allí, abundaron trágicas circunstancias, las cuales motivaron la cancelación de exámenes los primeros 2 años, misiones que les impedían seguir sus cursos con normalidad e incluso una revolución que enfrentó bélicamente a los jóvenes magos con los mortífagos secuaces de Voldemort.

No por nada la misma profesora McGonagall les dijo: “¿Por qué, cuando pasa algo, siempre son ustedes tres?”. “Créame profesora, llevo 6 años preguntándome los mismo”, respondió Ron Weasley.

La realidad es que de estudios y exámenes no hubo mucho, y la responsabilidad no es de Harry Potter y la guerra que libraba; sino de cómo funcionaba Hogwarts. Comenzando con la elección de los docentes, encontramos una falla grave por parte de Albus Dumbledore al momento de seleccionar quien enseñaría Defensa contra las Artes Oscuras a sus estudiantes.

En primer año Quirinus Quirrell era el encargado de dar a conocer cómo repeler ataques mortífagos, pero resulta que él mismo ocultaba una de las almas de Voldemort y de esta manera, “El que no debe ser nombrado” vivía a través de él para consumir la sangre de unicornio que le daba vida temporal y obtener la piedra filosofal para alcanzar la inmortalidad.



El segundo año fue Gilderoy Lockhart, un charlatán reconocido en el mundo mágico por la venta de sus libros donde narra sus increíbles aventuras -robadas de otros magos y brujas a quienes borró su memoria-. Lockhart no solo era mentiroso, además puso en riesgo a sus alumnos -no contento con dar clases inútiles, hizo desaparecer el hueso del brazo de Harry y estuvo a punto de borrar la memoria de Harry y Ron al interior de La Cámara Secreta.



Remus Lupin y Alastor ‘Ojoloco’ Moody fueron los dos más competentes para el trabajo asignado, sino fuera porque Lupin era un hombre lobo que debía ausentarse cada luna llena, y porque Moody en realidad era Barty Crouch Jr., un mortífago prófugo de la justicia que tenía por misión llevar a Harry ante Voldemort.



Dolores Umbridge de seguro es la más odiada por todos. Tras el regreso de Voldemort, el Ministerio de Magia no halló nada mejor que imponer una funcionaria del ministerio para resguardar el cumplimiento. La mujer no solo eliminó las clases prácticas en una asignatura que no puede ser meramente teórica, además implementó duros castigos para quienes se mostraran contrarios a ella. Tal fue su ineptitud como profesora que Harry, Ron y Hermione organizaron El ejército de Dumbledore para completar aquellos conocimientos que Umbridge no impartía.



Al año siguiente, el profesor de esta asignatura fue Severus Snape -reemplazado en Pociones por Horace Slughorn- cumpliendo así su sueño de ser el maestro de Defensa contra las artes oscuras. Sin embargo, al año siguiente, Voldemort ya había logrado imponer su reinado del terror, infiltrándose en Hogwarts y dejando a Snape a cargo de la dirección.

Quien asumió la clase fue Amicus Carrow, quien modificó el nombre a “Artes oscuras”, obligando a los estudiantes a practicar los hechizos imperdonables contra los alumnos de primer año.

Pero es solo uno de los tantos aspectos en los que la institución educativa expuso a sus alumnos al peligro en vez de protegerlos. Harry no había sido seleccionado aún por el sombrero cuando Dumbledore ya estaba advirtiendo que “El tercer piso está prohibido para cualquiera que no quiera sufrir una muerte dolorosa” y el impedimento de ingresar al Bosque Prohibido. Eso sin considerar que ingresó un troll al castillo, y que Harry, Ron, Hermione y Malfoy fueron castigados acompañando a Hagrid al mismo Bosque Prohibido que estaba fuera de lo permitido.



Lo anterior solo en primer año, pues conforme avanzaron los años, la inconsistencia en cuanto a cuidado con los alumnos fue en aumento. En El Prisionero de Azkabán a Hermione le conceden un Giratiempo, artefacto que usa inocentemente para asistir a dos clases con tope horario, pero finalmente jugaron con el peligroso viaje en el tiempo que -como en toda historia- arriesga graves consecuencias.

El Torneo de los Tres Magos es un ejemplo clave, ya que más que una competencia escolar que pone a prueba los conocimientos adquiridos parece un cruel reality show considerando que los participante realmente pueden morir.

De hecho, Cedric Diggory probablemente estaría de acuerdo con prohibir el certamen. Curiosamente, Harry sí pudo participar en el Torneo de los Tres Magos, pero no ir a Hogsmade porque no tenía la firma de su tío Vernon para autorizarlo.



Las falencia de Hogwarts dan origen a una extensa lista que, lamentablemente, no se puede comparar con las otras escuelas de magia -entre ellas Durmstrang, Beauxbatons e Ilvermorny- por la falta de información detallada en torno a ellas. Pero, aún en el marco de la batalla entre Harry Potter y Voldemort, a la gratuidad le hace falta la calidad que los alumnos merecen.


Especial Harry Potter
Sobre el autor:

Mónica Garrido |
Periodista de La Tercera. En Twitter es @monigarridov