Culto
Ema, la nueva película de Pablo Larraín

Ema, la nueva película de Pablo Larraín

El realizador de Neruda vuelve a dirigir a Gael García Bernal en Ema, cuyo rodaje empieza mañana en Valparaíso. Ahora ya no hay contingencia histórica y política, sino que actual y doméstica: el drama de la adopción.

La última vez que el director Pablo Larraín estuvo en la sala de espera de los proyectos cinematográficos se podría decir que logró salir jugando desde media cancha. Hizo nada menos que la película que le dio el Oso de Plata en el Festival de Berlín: El club (2015), producción de bajo presupuesto hecha en La Boca, pueblo costero con más casas que habitantes. La ganadora también del Gran Premio del Jurado trataba sobre un grupo de oscuros curas en penitencia, y Larraín la hizo rápidamente, para ocupar el tiempo de espera de ignición de Neruda (2016), su ambicioso filme sobre el poeta, y Scarface, que a la larga nunca se concretaría.

Como la velocidad de Hollywood es veleidosa, al parecer otra vez sucedió lo mismo. Se suponía que este año el cineasta chileno comenzaría la filmación en EEUU de The true american, inspirada en los crímenes de Mark Stroman contra tres inmigrantes asiáticos, pero según cuenta su hermano y productor Juan de Dios Larraín los plazos se movieron hasta el próximo año. Enfrentado a un agenda relativamente libre, el director de Jackie (2016) atacó otra vez con una propuesta fuera de radar. Curiosamente también partirá a rodar a la costa, como hace cuatro años con El club.

Lo nuevo bajo el brazo es Ema, película que comienza a filmarse mañana y que ya venía madurando hace tiempo. Todo indica que el nivel de producción es mayor a El club, una película de cámara. Al menos la presencia de uno de los actores, el mexicano Gael García Bernal, hace pensar en ello.

“Mariana Di Girolamo y Gael García Bernal son los actores principales. Además, ellos son pareja en la película, que se llama Ema por el personaje que interpreta Mariana” explica Juan de Dios Larraín, productor del largometraje. “Hay además dos secundarios relevantes: Paola Giannini y Santiago Cabrera. Ellos son la otra pareja”, añade sobre una película con un elenco mayoritariamente joven y femenino integrado además por Giannina Fruttero, Josefina Fiebelkorn, Paula Hofmann, Paula Luchsinger, Antonia Giesen, Catalina Saavedra, Mariana Loyola y Susana Hidalgo.

Pero, ¿cuál es el tema de Ema? Pablo Larraín lo explica: “Es una película sobre la adopción, pero desde el punto de vista de los padres. No necesariamente desde la mirada de los niños”. Con un guión de él y de los hombres de teatro Guillermo Calderón y Alejandro Moreno, se podría pensar que el filme disparará en varias direcciones, pero Larraín prefiere por ahora acotarlo: “Más bien habla de cómo a veces los procesos de adopción en Chile son complejos, luminosos, pero también dolorosos”. También deja en claro que toda la historia corre desde el punto de vista de Ema (Mariana Di Girolamo).

Acerca de la trama, el realizador puntualiza: “Es el retrato de una familia que adopta a un niño y también, de cierta manera, de la crisis que esa llegada causa en la familia”. A su vez, Juan de Dios explica que se eligió Valparaíso como locación por su “historia, geografía, arquitectura e idiosincrasia”, y que la película estará terminada este año.


La danza de la realidad

A diferencia de casi todos sus largometrajes (las excepciones son Fuga y El club), Ema no se inscribe en un período histórico. Previamente los universos del director fueron el Chile de Pinochet en Tony Manero (2008), los días después del Golpe en Post mortem (2010), la época del plebiscito en No (2012), los años de la “ley maldita” en Neruda (2016) o las jornadas posteriores al asesinato del presidente Kennedy en Jackie (2016). ¿Qué razones hay detrás de esta película porteña? Para el director las cosas van más allá de una simple historia de adopción: “La película es una oportunidad para acercarse al Chile de hoy a partir del deseo de ciertas personas de ser padres. De alguna manera esa idea de paternidad y maternidad va forjando una sociedad que además está en una crisis moral profunda. Es un país que está buscando qué hacer con nuestros niños, algunos sin familia, otros en hogares, otros abandonados”.

Luego relativiza las nociones tradicionales del hogar: “Esta película también viene a cuestionar lo que entendemos por familia. Creo que esa idea ha cambiado poderosamente en Chile y el mundo. Si alguien me dice ‘esta es mi familia’, no me queda claro a qué se está refiriendo. ¿Qué quiere decir con eso en nuestra época? Todo está mutando hacia una dirección interesante y compleja al mismo tiempo. Nuestra película da cuenta de eso: la familia como un lugar histórico, cultural y también de futuro. ¿Qué es una familia? No lo sé. Tal vez aquí podamos responderlo”.

Para Ema, Pablo Larraín contará con su habitual director de fotografía Sergio Armstrong, pero además dos nombres nuevos se agregan entre sus colaboradores y dan una idea del tono estético y rítmico de la cinta. La banda sonora será del destacado músico electrónico Nicolás Jaar (hijo del artista Alfredo Jaar) y habrá una colaboración especial del coreógrafo José Luis Vidal (El rito de primavera), uno de los más importantes del repertorio moderno. ¿La explicación? “Porque toda esta historia se desarrolla en el contexto de la danza contemporánea: los personajes principales son bailarines o coreógrafos. Hay un cóctel entre el mundo de la adopción, la danza contemporánea, la danza urbana e incluso el reggaetón”.

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