Culto
Más de 80 editores anuncian que no asistirán a la Feria del Libro de Santiago

Más de 80 editores anuncian que no asistirán a la Feria del Libro de Santiago

La Corporación del Libro y Editores de Chile declinaron participar del evento, que abre el 25 de octubre, organizado por la Cámara Chilena del Libro.

Ayer varios escritores recibieron la misma carta. Autores nacionales pertenecientes a los sellos que integran Penguin Random House. Lo primero que informaba el grupo editorial de mayor presencia en Hispanoamérica es que no participará en la próxima Feria Internacional del Libro de Santiago (Filsa), que se efectuará entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre, en la Estación Mapocho.

“Las razones me parecen súper loables”, dice la escritora Carla Guelfenbein (Contigo en la distancia). “La Filsa ha venido en decadencia los últimos cinco años, un declive importante”, comenta el autor Jorge Baradit (Historia secreta de Chile).

Organizada hace más de tres décadas por la Cámara Chilena del Libro, la feria está en riesgo por las tensiones entre esta última con la Corporación del Libro y la Lectura. Creada en 2015, la entidad que reúne a las editoriales de gran presencia en el evento, como Random House, Planeta, Santillana, Zig-Zag y Catalonia, hizo llegar esta semana una carta al Ministerio de las Culturas -que realiza un aporte económico-, tras no lograr acuerdo con la Cámara Chilena del Libro.

“Este es un problema entre privados. Si podemos propiciar un nexo para que se realice (Filsa) bien, pero no podemos obligar un resultado”, señaló ayer Juan Carlos Silva, subsecretario de las Culturas y comentó que hace dos semanas recibieron a Eduardo Castillo, presidente de la Cámara del gremio.

Arturo Infante, presidente de la Corporación del Libro, dice sobre los organizadores: “Nos dejaron claro que la feria es de ellos. No moriremos con ellos avalándola, hay que modernizar todo, no podemos estar en una feria que marca el paso”, comenta, quien invita a crear un organismo como la Fundación del Libro, en Argentina, que junta a escritores, editores e impresores.

El conflicto entre las partes es de larga data: Infante presidió la cámara entre 2011 y 2014, luego de dos períodos dirigida por Eduardo Castillo (1989-2001, 2003-2011). Infante dejó la presidencia en 2014 alegando un “intento de golpe” y con él se fueron de la cámara los grandes sellos. Hoy Eduardo Castillo preside nuevamente la organización.

El año pasado también hubo conflictos y el Consejo de la Cultura actuó de mediador. Para Infante esta vez la situación parece que no tiene vuelta. “Esto no es una pataleta, la mayoría fuimos ex cámaras y sabemos cómo se manejan las cosas. Los compromisos que había con el Consejo del Libro (parte del Ministerio), la cámara no los cumplió”, dice sobre reuniones que comenzarían en enero para organizar Filsa.

“Nosotros no estamos con una feria alternativa”, añade. Lo que sí comenta, harán actividades para reunir a autores y lectores en, por ejemplo, centros culturales. “Esta es una feria que no nos interpreta, no tenemos una mínima injerencia y está en declinación. Le pasó por delante Buenos Aires, Bogotá, ahora Lima”, agrega Infante sobre la feria de la capital peruana, que finaliza el 5 de agosto, y que convocó a más de 25 autores internacionales, entre ellos Jonathan Franzen.

Ayer la cámara se limitó a enviar un comunicado diciendo que junto “con respetar dicha decisión, espera que sea reconsiderada y manifiesta su expresa voluntad para trabajar en revertirla”.

Pero frente a la organización de Filsa el panorama empeoró. Ayer, también anunció su renuncia a participar en el evento Editores de Chile, que se conforma con 70 editoriales del país.

“Esta situación se debe a que este tipo de ferias, por sus altos costos de arriendo de stand, implementación y su gran extensión de días, no es viable para gran parte de las editoriales asociadas”, comentó Francisca Muñoz, directora ejecutiva de Editores de Chile. “Crear una fundación fue nuestra postura como asociación hace años”, agrega Marisol Vera, presidenta de Editores de Chile y directora de Cuarto Propio. “La administración y las ganancias no podían estar concentradas en un solo gremio”, agrega sobre la Cámara.

Quienes no se restarán de Filsa son los 33 editores que integran la Cooperativa Editores de la Furia. “El público acá es el único que pierde. Para nosotros Filsa es importante porque nos permite dar a conocer a nuestros autores”, señala Paula Gaete, presidenta de la Cooperativa, que igualmente deja en claro que lo más relevante para ellos es su encuentro anual de la Furia del Libro, que irá entre el 13 y 16 de diciembre en el centro cultural GAM.

Sobre Filsa, Jorge Baradit hizo ayer un punto de comparación con la Feria de Guadalajara, de México: “Allí te das cuenta de que es un tremendo evento en torno al libro, con grandes autores, intelectuales, discusiones sobre el libro, eventos musicales de calidad. Es un gran evento cultural que tiene como excusa la venta de un libro, pero está abierta a la comunidad. No hay barreras económicas tan grandes tampoco. La Filsa es más una feria a la antigua”.

Sobre el autor: