Culto
Más canciones sobre cabezas parlanchinas: 40 años del disco que catapultó la carrera de Talking Heads

Más canciones sobre cabezas parlanchinas: 40 años del disco que catapultó la carrera de Talking Heads

Estrenado hace cuatro décadas, More songs about buildings and food fue el primer álbum que Brian Eno produjo. Además contiene el primer éxito de la banda liderada por David Byrne: “Take me to the river”, un extraño cover del maestro del soul Al Green.

El año es 1975 y el nombre de la banda Talking Heads. Tres lampiños y delgados veinteañeros, hace poco graduados de la escuela de arte, se suben al escenario del mítico club CBGB. Estamos en Nueva York, sí, y CBGB es el mítico club donde nació el punk; es decir, donde Ramones, Patti Smith, Blondie y Television, entre otros, tocaron y escupieron y crearon algo más parecido a un estilo de vida que una escena musical.

Pero los Talking Heads, quienes tocarían varias veces en aquel club, de alguna forma no cabían dentro de esa categoría. Eran punk en actitud, pero no en vestimenta. Ni menos en su música, la cual era más cercana a Frank Zappa que a los tres acordes y canciones sobre aspirar pegamento barato de los Ramones.

“Solíamos quejarnos amargamente de que no éramos punk”, recordó alguna vez David Byrne. “Creo que encajamos porque nuestra música era minimalista y no convencional, ya que no coincidía con ningún formato de radio. Éramos una reacción contra todo lo que estaba sucediendo a nuestro alrededor en el mundo de la música comercial”.

Así, ahora los podemos ver gracias a Youtube: los tres Talking Heads sobre CBGB. Abren con una tímida versión de “Psycho killer”. Desafinan. Psycho Killer. Qu’est-ce que c’est. Fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-fa-far. La canción se acaba. Tímidos aplausos. Y luego siguen otros seis temas:


Meses más tarde, la banda ya giraba por Estados Unidos, Europa e Inglaterra. Tenían una pequeña fanaticada; no mucha gente los conocía, pero por lo menos sus fans eran raros. Y leales. Un poco distintos a los que frecuentaban el CBGB. “Eran demasiado intelectuales para ese tipo de público”, dijo Joey Ramone, el vocalista del cuarteto punk.

De esa manera, y luego de su disco homónimo Talking Heads: 77, los Talking Heads aún eran una banda desconocida. Por lo menos hasta el año 1978; o sea, cuando publicaron More songs about buildings and food, su segundo disco. Fue entonces cuando la banda conformada por David Byrne (voz principal y guitarra), Chris Frantz (batería y percusión), Tina Weymouth (bajo y coros), y el guitarrista y tecladista Jerry Harrison (quien anteriormente había grabado junto a The Modern Lovers), salió del anonimato.



Y nunca más volvieron (ni necesitaron) tocar en CBGB:


Así lo puso David Bowman, escritor y autor de una de la biografía autorizada de la banda: “Los Rolling Stones le cantaban a nuestras caderas. The Supremes le cantaban a nuestros corazones. Dios sabrá a qué parte de nuestro cuerpo le cantaban Dylan y The Band en 1966. Pero entre 1974 y el principio de los 90, los Talking Heads le cantaban al interior de nuestras bocas”.

Y claro: lo que dice Bowman no solo se relaciona con que el nombre de la banda viene de las cabezas parlanchinas (término usado por los estudios de televisión para describir a personas en la pantalla hablando y hablando sin demasiado contenido); asimismo porque su segundo disco, estrenado hace cuatro décadas, contiene muchas canciones sobre edificios. Y comida. Y bocas, como la de David Byrne, que por momentos parecen aullar antes que cantar:


Dice la banda que, una vez terminadas las canciones, Weymouth (bajista) y Frantz (baterista) tuvieron una conversación como la siguiente.

“¿Cómo vamos a llamar un disco que casi solo tiene canciones sobre comida y edificios?”, preguntó Weymouth. A lo que Frantz respondió: “Lo podemos llamar ‘más canciones sobre edificios y comida’”.

Dicho y hecho: así se llamó el disco que contuvo 11 canciones y que se editó en 1978 y que abre con la enérgica “Thank you for sending me an angel,”. En esta Byrne le habla a un ángel recién caído a la tierra (“Con un poco de práctica podrás hablar y caminar como yo”, le dice). Es un canción bailable que, si bien nacida en los setenta, podría pasar colada en un set list de Arcade Fire o LCD Soundsystem sin que muchos se dieran cuenta de sus cuatro décadas:


Más adelante, en el mismo disco, está “Found a job”, sin duda una de las gemas de la discografía de Talking Heads, en la cual Byrne cuenta la historia de una pareja de jóvenes que no tiene trabajo. Y que en vez de buscar uno, se imaginan que la vida es un programa de televisión. No es muy distinto a lo que sucede, hoy, con las redes sociales: la gente cree que su vida es un reality show en el cual más o menos likes pueden mejorar (o empeorar) sus aptitudes sociales, sin importar lo que suceda en la vida real y no-digital.

Así lo canta Byrne:

Judy está en el dormitorio, inventando situaciones.
Bob está en la calle, explorando lugares.
Han alistado a toda su familia.
Han alistado a todos sus amigos.
(El programa de TV) ayudó a salvar su relación,
¡La cual ahora funciona mejor que nunca!


Y por último el tema que los sacó del anonimato: un cover del pastor soul Al Green (el mismo de “Let’s stay together”). Era una elección inusual, aunque no para Talking Heads, la cual fue y siempre será una banda inusual.

El tema se llama “Take me to the river” y es, como varias otras canciones de Green, una llena de imágenes que se pueden leer desde el erotismo. De hecho, en 1976, cuando Green se convierte en pastor, la dejó de tocar por completo. Dos años más tarde sería la primera canción de Byrne y compañía en llegar a los charts en Estados Unidos. Los pondría en el mapa. Lo curioso, claro, es que por entonces otra bandas y solistas (Foghat, Bryan Ferry, Levon Helm) estrenaban versiones de la misma canción. “Bueno, supongo que mejor para la iglesia del señor Green. Aunque esta es una canción que combina la lujuria adolescente con el bautismo. Dos actos que no son lo mismo, por supuesto, pese a que algunos los confunden. Ya que en ambos se alaba al poderoso ‘Jesús”, escribe Byrne en la re-edición de Once in a lifetime, disco de grandes éxitos.


Es justamente en temas como este donde se notan dos cosas: por un lado la mano del ex Roxy Music y productor Brian Eno, quien venía de trabajar con David Bowie en la famosa trilogía de Berlín. Fue Brian Eno, de hecho, quien ayudaría a solidificar el sonido de los Talking Heads, algo que hizo al cohesionar la base rítmica de Chris Frantz y Tina Weymouth. De igual manera, fue Eno quien introdujo a Byrne dentro del vasto mundo de la música africana (el cual nutriría a los discos por venir), en especial Fela Kuti.

Si bien un éxito en cuanto a exposición, More songs about buildings and food tendría por lo menos dos consecuencias para la banda.

Por una parte la total separación de los Talking Heads de la categoría punk. Sería a partir de este disco que los catalogarían como New Wave (como también le sucedió a Blondie). Algo que, claro, tal vez se puede apreciar en temas como de “Warning sign”, una canción de amor o desamor:


Y la otra consecuencia es que More songs about buildings and food sería el comienzo del fin.

Porque si bien a los Talking Heads les quedaban seis discos, un documental, muchas giras mundiales, una película, y en definitiva una longeva y relevante carrera; es entonces cuando la banda se amolda: David Byrne y Brian Eno por un lado, quienes incluso grabarían un disco más adelante; y por otro lado Tina Weymouth y Chris Frantz, quienes años más tarde formarían Tom Tom Club (los del sampleado y pegajoso “Genius of love”).



More songs about buildings and food fue el disco que puso a Talking Heads sobre el mapa. Luego de eso seguirían caminos musicalmente tan extraños como bailables. Y más canciones sobre edificios y comida:

Sobre el autor:

Antonio Díaz Oliva |
Es periodista y escritor. Ha publicado la novela La soga de los muertos, la investigación Piedra Roja: el mito del Woodstock chileno y el volumen de relatos La experiencia formativa. En Twitter es @TheAntonioAdo