Culto
¡Que no ni no! No te va gustar regresa a Chile

¡Que no ni no! No te va gustar regresa a Chile

Tras dos años de ausencia en suelo local, la banda uruguaya regresa para presentar su último trabajo discográfico Suenan las alarmas. Denis Ramos, trombonista, conversa con Culto sobre el álbum, sus más de dos décadas sobre los escenarios y todo lo que generó “Cielo de un solo color”, el himno que acompañó a La Celeste en el Mundial.

Cambiar el sonido, sin dejar de lado la esencia del grupo. Con esa idea, tras dos años de sequía desde el lanzamiento de El tiempo otra vez avanza, a mediados de 2016, No Te Va Gustar se encerró en el estudio. En principio, serían sólo tres canciones: estrenar un material novedoso para ellos y para su público. Pero la sociedad con Héctor Castillo los hizo cambiar de idea. La relación en lo profesional, y también en el día a día: en lo humano, los convenció. Pronto, esas tres canciones, “Prendido fuego”, “Para cuando me muera” y “Viento a favor”, se transformaron en los primeros cortes de Suenan las alarmas, el noveno álbum de estudio de los uruguayos.

“El resultado nos tiene muy motivados y con muchas ganas de tocar en vivo”, confiesa rápidamente Denis Ramos, trombonista, a Culto. El disco, que vio la luz hace poco más de un año —en junio de 2017— y fue presentado con dos conciertos multitudinarios, en Landia de Montevideo y en el Hipódromo Argentino de Buenos Aires, propició el regreso de los uruguayos a los escenarios locales: este viernes 3 de agosto, la banda liderada por Emiliano Brancciari, se reencontrará con sus fanáticos nacionales en el Club Chocolate.



—¿Suenan las alarmas fue distinto en términos de laburo respecto de otro disco?

—Justo dimos con Héctor Castillo, productor del disco. Teníamos muy buenas referencias en cuanto a sonido con los artistas que había trabajado antes. Lo convocamos, y sí: fue distinto, porque empezamos a grabar desde el primer minuto que nos encontramos con él. Era como una especie de ensayo de grabación: él no quería perder nada y registró todo. Eso nos cambió con respecto de los otros discos, en los que íbamos grabando capa por capa y se hacía más tedioso todo el momento. Acá todo fue más fluido. Fue una muy linda experiencia.

—Uno de los sellos de la banda es que los discos suelen ser muy distintos unos de otros. Suenan las alarmas, por ejemplo, incluye géneros como el mariachi. ¿Cómo van surgiendo estas ideas en la composición?

—Surge muy natural. Desde el primer disco podemos ver que hay muchísimos géneros dentro de una base rockera. Con el correr de los años aprendimos que cada canción tiene su género, y no poner varios géneros dentro de una canción, porque antes nos sucedía eso. Pero bueno, dentro de Suenan las alarmas, del concepto del disco, hay muchos géneros. Eso es un sello de la banda, cambiar el sonido del disco anterior, nunca perdiendo la esencia.

—Entre los invitados de Suenan las alarmas están Flor de Toloache, grupo de mariachi, y Herbert Vianna, de Os Paralamas do Sucesso…

—Sí. A Flor de Toloache las conocimos en la entrega de premios de los Grammy. Era extraño lo que hacían: tocaron un cover de Nirvana versión mariachi que nos partió la cabeza. Y justo nosotros estábamos por grabar el disco, así que las invitamos a participar. Les pasamos dos canciones y ellas eligieron “Los villanos”, y tomó esa dimensión de un folclore más mexicano. Nos encantó el arreglo y quedó así. Con Herbert fue totalmente diferente: es un artista que admiramos mucho. Hemos tenido la oportunidad de tocar con Paralamas más de una vez, y la verdad que siempre nos gustó su carisma y su voz. Lo convocamos, nos dijo que sí y, desde Sao Paulo, grabó la voz de “Pégame más fuerte”.

—¿Cuál es la canción que más te gustó del disco?

—Me gusta muchísimo “Guante blanco”, una canción que quedó justita con lo que queríamos decir en este disco, muy potente. Totalmente directa. Un círculo que vino desvistiendo no sólo a nivel local, sino que a nivel continental. De cosas que se van repitiendo, de cosas que fueron malas y vuelven. Y ahí nos damos cuenta de que cometimos el error de volver atrás con ese tipo de cosas: ya sea política, social, etc.

—¿Qué recuerdo tienen de Chile?

—A nosotros en Chile siempre nos trataron de primera. En Viña y Valparaíso también. Eso nos da una pauta de que hay gente que nos quiere escuchar en vivo. Así que el viernes 3 de agosto va a ser la posibilidad para entregarle al pueblo chileno un poco de música. Vamos a tocar dos horas: la lista va bastante larga, apoyándonos en las canciones nuevas, pero también muchos de los clásicos de la banda.


Ese maldito momento

—Nos han pasado cosas muy lindas en esta carrera…, pero también cosas feas —reflexiona Denis Ramos.

Tras el gran éxito que alcanzó Por lo menos hoy (2010), y el posterior lanzamiento de Público (2012), DVD recopilatorio de los conciertos ofrecidos en Montevideo y en el Luna Park, No Te Va Gustar ultimaba los detalles del que entonces sería su nuevo disco (El calor del pleno invierno). Los esperaba, además, una gira en Estados Unidos junto a Los Auténticos Decadentes. Pero la alegría esta vez fue efímera: mientras vivían uno de los momentos más álgidos de su carrera tuvieron que parar. Los uruguayos afrontaban, de golpe, una noticia no menos triste que inesperada.

En medio de la serie de recitales que presentaron en Norteamérica, Marcel Curuchet, tecladista y también compositor de la banda, quiso cumplir un sueño personal y alquiló una moto, de marca Kawasaki, queriendo conocer un poco más del país. De vuelta a Manhattan, en la carretera New Jersey Turnpike, sin embargo, perdió el control. Ese 12 de julio de 2012, Curuchet azotó su cabeza contra una muralla. Fue operado de urgencia: estuvo dos días luchando. Pero no alcanzó. El 14 de julio, Emiliano Brancciari anunció, a través de Facebook, la muerte de su compañero y amigo.

—Lo afrontamos como cada uno pudo. Nos dimos un tiempo para asimilar esa pérdida. Y llegado un momento, nos dimos cuenta de que necesitábamos juntarnos para seguir haciendo lo que más nos gusta y lo que más le gustaba hacer a Marcel, que era hacer música —recuerda el trombonista.

Tras cancelar esa gira —hasta septiembre— los uruguayos decidieron volver más fuertes: “Marcel es una persona insuplantable, porque era un personaje en sí y un gran músico. Pero ésas son las cosas que te dejan un aprendizaje extra y que te unen como familia, es lo que une también los lazos entre nosotros”.


“Hay algo que sigue vivo”

La escena se repitió en las tribunas de Ekaterimburgo, Rostov, Samara y Sochi. También en los aeropuertos, en las plazas y en todo Montevideo. Tan gritada como los goles de Edinson Cavani y tan celebrada como los quites de Torreira en mitad de cancha. “Cielo de un solo color”, sexta canción de Aunque cueste ver el sol (2004), se transformó en una suerte de himno no-oficial de la selección uruguaya conducida por Óscar Washington Tabárez.


Elegida por los propios jugadores de la selección como motivación, “Cielo de un solo color” incluso fue escogida por Billboard como la canción del Mundial.

—La canción no está escrita para el fútbol, sino para el país, para un momento complicado del país —confiesa Ramos—. Pero tiene un lenguaje que la hace cercana al fútbol.


La canción también acompañó a la selección en Brasil 2014 y Sudáfrica 2010, cuando obtuvieron el cuarto lugar del certamen. Precisamente, en julio de 2010, durante la presentación de la Fundación Celeste, No Te Va Gustar interpretó “Cielo de un solo color” y referentes del plantel como Diego Lugano y Mauricio Victorino, entre otros, se sumaron a los coros.


—Los jugadores de la selección la eligieron para cuando salían a calentar antes del partido, para poder agarrar un poco de fuerza y nos tiene muy orgullosos todo eso. Tenemos varios amigos dentro de la selección y sabemos lo que les genera a ellos.

Sobre el autor:

Eduardo Ortega |
Periodista de Reportajes de La Tercera.