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Morrissey: “El feminismo actual no ayuda a nuestras sociedades y hace al masculinismo tomar represalias”

Morrissey: “El feminismo actual no ayuda a nuestras sociedades y hace al masculinismo tomar represalias”

¿Cómo se adapta una celebridad a los tiempos que corren? Probablemente no siendo Morrissey, quien, fiel a su estilo y antes de su regreso a Chile, dispara contra el feminismo moderno, la prensa inglesa y “la cultura de la negación de la izquierda”.

El mes pasado, un número indeterminado de ingleses autodenominados “antiguos admiradores de Morrissey” anunciaron por las redes sociales una fiesta contra el racismo en Manchester, fijada para la misma noche en que el artista británico, su exídolo, llegaría a la ciudad con la gira promocional de su más reciente álbum, Low in high school. ¿El motivo? Las declaraciones que el exvocalista de The Smiths había realizado días antes, apiadándose de la situación del fundador del movimiento de extrema derecha English Defence League, Tommy Robinson, condenado a 13 meses de cárcel por desacato judicial. Coincidencia o no, días antes de los shows, el cantante anunciaba la cancelación de sus fechas en Manchester y de todo el resto de su gira europea, debido a “problemas logísticos”.

El episodio se suma al cada vez más extenso listado de polémicas protagonizadas por el solista, que con la misma voz con la que por décadas ha cautivado a distintas generaciones de seguidores en busca de una respuesta a sus tormentos y depresiones, se ha metido también en una serie de problemas y controversias, por declaraciones contra la monarquía británica -uno de sus blancos favoritos-, la Europa multicultural y la inmigración, y hasta el movimiento feminista del #metoo, relativizando las denuncias contra Harvey Weinstein y Kevin Spacey, entre otros. Su incontinencia verbal parece ir a contramano de la tendencia actual de sus colegas, rápidos a la hora de plegarse a todas las causas que impulsan ciertos líderes de opinión y muchos de sus propios seguidores.

Pero hasta la lengua más filosa en algún momento sabe cuándo detenerse, y Steven Patrick Morrissey no es la excepción: consultado por Culto sobre lo ocurrido en Manchester, el músico opta por el silencio. Es la única respuesta que decide omitir de un cuestionario enviado vía mail a petición suya, en el que, antes de lanzar una serie de dardos contra diversas causas e instituciones modernas, regala elogios para el público chileno.

“Para mí siempre es fantástico ir a Chile. Siento que allá soy valorado como un artista serio, más que como un simple entretenimiento para los medios de comunicación”, asegura el solista de 59 años, alguna vez apodado por la prensa de su país como “El Papa de la depresión”, a partir del culto semi divino que genera sus voz sensible e ilustrada, que desata pasiones extremas y enfrentadas. Una iglesia que en Chile, pese a su historial de polémicas, las giras canceladas y los dolores de cabeza que suponen para los productores sus exigencias veganas y su particular carácter -reconocidos por el ex director del Festival de Viña, Álex Hernández, quien pidió que el británico “ojalá no vuelva más”-, todavía conserva una respetable legión de fieles, como prueban las seis presentaciones que acumula el artista en el país, a las que se sumarán otras dos a fin de año: el 14 de diciembre en el Gran Arena Monticello y al día siguiente en el Movistar Arena.


En los últimos años, muchas de sus declaraciones a la prensa han generado controversia, incluso rechazo y hasta campañas en su contra. ¿Siente que en estos tiempos es difícil expresar una opinión distinta a la corriente predominante o políticamente incorrecta? ¿Es difícil hoy en día ser crítico de la vida moderna?

-Es difícil en Inglaterra, donde toda la prensa escrita está controlada por la izquierda, que no quiere un debate abierto o una opinión distinta. La izquierda es de mente cerrada y trabaja muy duro para mantener una cultura de la negación. Si no estás de acuerdo con la izquierda, eres masacrado en la prensa por ser un fanático racista, tu público es ridiculizado y se hacen todos los esfuerzos para silenciarte. Si cuestionas el Islam o la multiculturalidad, la radio de la BBC no reproducirá tu música porque el Islam es ahora una ideología dominante en el Reino Unido. Me opongo a la matanza halal [un tipo de preparación de la carne animal acorde a la ley islámica] así como me opongo a toda matanza de animales, y esa es la razón por la cual la “Loony Left” [término con el que se denomina peyorativamente a la extrema izquierda europea en ciertos sectores de Reino Unido] ha intentado destruirme. Mis puntos de vista no son controvertidos, pero si cuestionas el Islam puedes ser enviado a la cárcel sin un juicio. Esta es la Gran Bretaña soviética, es muy real, y es un problema demasiado grande para hacerse cargo.

¿Es el feminismo un tema que le preocupe o le genere una opinión particular? ¿Cree que los músicos y artistas en general tienen la responsabilidad de manifestar una posición sobre este tema hoy en día?

-Descubrí el feminismo cuando tenía 14 años. Por ese entonces era la respuesta para todo, porque liberó a todas las personas, no solo a las mujeres. Leí And Jill Came Tumbling After (Judith Stacey), The Female Eunuch (Germaine Greer), Women and Madness (Phyllis Chesler) y cambiaron mi punto de vista. El feminismo moderno no es lo mismo porque parece aspirar a “lo que sea que hagan los hombres”, y eso parece ser suficiente. Por lo tanto, se convierte en un gran éxito, por ejemplo, el poder tener un equipo femenino de fútbol o a un grupo de niñas integradas en un club de boy scouts. El objetivo original del feminismo era avanzar hacia a un plano intelectual superior, pero ahora solo parece querer ocupar posiciones masculinas y recibir agresión masculina. No ayuda a nuestras sociedades y, más bien al contrario, hace que el masculinismo tome represalias. Las líderes femeninas en Alemania y el Reino Unido han hecho un desastre de esos países, y esto tampoco ayuda al feminismo moderno. En todos los asuntos lo que le pido a la gente es que piense por sí misma. Recopila tu propio material y llegarás a tus propias conclusiones. Es fácil. ¡Simplemente deja de ver las noticias!


La música no cambia el mundo

Las críticas de la voz de “How soon is now?” a los medios de comunicación no son nuevas y se han acrecentado en el último tiempo. Contestar a través de su correo electrónico parece ser la forma que escogió para comunicarse públicamente, luego que él mismo anunciara, en diciembre pasado durante un concierto en Alemania, su decisión de dejar de conceder entrevistas a la prensa escrita, luego de acusar al diario Der Spiegel de tergiversar sus palabras en una entrevista en la que, entre otras cosas, habría señalado que el actor Kevin Spacey ha sido “atacado innecesariamente” tras las acusaciones de abuso sexual en su contra, e incluso que mataría al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, si se diera la oportunidad.

Pero han sido los medios de su país los que le han respondido más duro al solista. Su undécimo álbum en solitario, Low in high school (2017), tal vez la obra más abiertamente política de su discografía, fue recibido con tibieza por la crítica especializada. Y mientras una columna de opinión del diario The Guardian hace algunas semanas llamó simplemente a “dejar de escuchar” la música de Morrissey, la revista NME publicó este mes la historia de Johnny Turner, un tipo que imita al cantante en una banda tributo a The Smiths, quien confesó que por estos días la gente lo detiene en la calle y lo contacta por las redes sociales para insultarlo y amenazarlo en caso que apoyara los polémicos dichos de su ídolo. Si antes ser fan de “Moz” equivalía a declararse un desadaptado, hoy, en una época de mayor sensibilidad hacia ciertas causas postergadas y en la que muchos jóvenes han optado por “vetar” de sus redes sociales a las celebridades que no comparten sus opiniones, suscribir a las palabras del “Papa de la depresión” se ha vuelto algo casi peligroso.


En esta era de consumo musical vía streaming, de redes sociales y posverdad, ¿cree que la música, la letra de una canción, pueden cambiar el mundo? ¿O al menos volverlo un poco mejor?

-Estamos muy cerrados y creo que recurrimos a la música para descubrir quién o qué somos. La música nos dice cómo escapar de ciertas cosas. No cambia el mundo, porque las canciones son como flechas de arte y no pueden realmente competir con el espectáculo tonto de la guerra, el dinero y la violencia política… que es lo que hace que el mundo gire. Las canciones mitigan el trauma de… simplemente estar vivo.

En 2019 cumplirá 60 años. ¿Es algo que le incomoda o que recibe con tranquilidad? ¿Se ve cantando en el escenario y publicando álbumes por muchos años más?

-Me siento de alguna forma un poco insensible con respecto a la edad. Todo sucede tan rápido que es difícil incluso saber qué está sucediendo realmente. Mientras tenga buen pulso, sé que tendré la iniciativa para cantar. No soy un elegido, nunca he sido promocionado por estar a la moda ni estoy donde estoy por mi aspecto, por lo tanto, no me he alejado de la necesidad original de cantar. Debes continuar como si todos te estuvieran escuchando… ¡Incluso si no lo están!


Sobre el autor:

Andrés del Real |
Sub-editor de Espectáculos de La Tercera.