Culto
Biografía de Paul McCartney: esta vez es personal

Biografía de Paul McCartney: esta vez es personal

Philip Norman, uno de los biógrafos más reconocidos de las estrellas de rock —incluyendo John Lennon y Mick Jagger—, retrata a Paul McCartney a pesar de recelos mutuos y la negativa del músico a conceder entrevistas directas a un autor que públicamente había rebajado su talento. En "Paul McCartney. La biografía" ambos hacen las paces.

Este libro es un ajuste de cuentas y un intento de redención para Philip Norman (74), reconocido biógrafo de la realeza del rock británico contando, entre varios, a The Rolling Stones, Elton John y Mick Jagger. Tras una carrera en el periodismo musical desde mediados de los 60, se inició en el rubro con los más grandes. En 1981 publicó Shout!: The Beatles in their generation. Norman se consagró al vender un millón de copias mientras The New York Times proclamó la investigación como la obra definitiva sobre la historia del conjunto más grande de la historia. El autor definió a John Lennon, cuyo asesinato en diciembre del año anterior aún conmocionaba al mundo, como tres cuartas partes del grupo. A Paul McCartney no le hizo gracia alguna el juicio y aún menos ser delineado como ávido de dinero y de talento subordinado al de su compañero.

Para el futuro Sir el libro resultaba una “mierda”.



En el prólogo de este trabajo Norman revela su favoritismo por Paul en plena beatlemanía (“era, evidentemente, el más apuesto”), y que tras la separación del conjunto comulgó con el sentir general que reprochaba al autor de “Yesterday” la excesiva comercialización de su obra gracias al éxito de Wings, muy superior en ventas y listados a las restantes carreras solistas de los ex Fab Four. Cuando le ofrecieron una entrevista en exclusiva con la banda, la rechazó convencido de que la única noticia que valía la pena cubrir de McCartney era el regreso de The Beatles.

Norman llegó a publicar unos versos satíricos alusivos (“por los empalagosos clichés que nos has endosado”), pero tras la pluma había retazos de envidia y venganza, dando crédito a lo que suelen decir los famosos sobre los periodistas.

“En realidad, sí quiero ser honesto”, confiesa el escritor, “todos aquellos años que había pasado deseando ser él me habían dejado la sensación de que, de alguna manera poco clara, necesitaba vengarme”.



En 2003 comenzó a trabajar la biografía de John Lennon con el apoyo de Yoko Ono. Norman sabía de la necesidad de contar con el testimonio de McCartney, a la vez consciente de las escasas probabilidades de recibir algún tipo de ayuda del beatle que había tratado con dureza. Contra todo pronóstico, Paul aceptó colaborar vía mail para el libro publicado en 2008. Cuatro años más tarde Norman se propuso hacer el mismo ejercicio con su beatle favorito. Nuevo mail a McCartney pidiendo autorización para entrevistar a sus cercanos, reconociendo de paso que buscaba enmendar el juicio histórico que había urdido sobre él.

El músico dio el visto bueno y este es el resultado, un relato profusamente investigado que aborda la totalidad de la vida de Paul McCartney.

Los detalles van desde sus gustos en comidas cuando niño, hasta rasgos de su carácter que combinan al artista genial con el promotor y el empresario. Norman describe una temprana habilidad para manejar las relaciones públicas en beneficio personal y grupal, y las gestiones de un artista genuinamente interesado en levantar nuevas figuras, como su permanente interés en expresiones de vanguardia y el mundo intelectual.

También hay suficiente información sobre su debilidad por las mujeres. El beatle más angelical no solo tenía una novia oficial en los días de la beatlemanía, la bellísima Jane Asher, sino al menos tres relaciones paralelas.



Sé quien eres

Sobre The Beatles se ha escrito lo suficiente pero Norman se las ingenia para ahondar en detalles gusto de melómanos sobre las raíces musicales de Paul. El impacto que provocó en su vida la irrupción del rock & roll en la deprimida Inglaterra de post guerra cambió su vida para siempre. Como toda su generación, fue Elvis Presley la figura central del flechazo por el rock. “La primera vez que vi su fotografía fue en una revista… Creo que era un anuncio de ‘Heartbreak Hotel’, y pensé: ‘¡Ah! Es tan apuesto […]. Es perfecto. Ha llegado el mesías'”.

Una de las reivindicaciones del biógrafo hacia McCartney en su etapa beatle apunta al temprano y certero instinto del músico para identificar a Allen Klein, el manager que sucedió a Brian Epstein y que había trabajado con The Rolling Stones, como un rufián. El relato detalla la permanente oposición de McCartney a Klein, una aversión personal que llegaba a las pesadillas con el empresario vestido de dentista intentando inyectarle. El tiempo finalmente le dio la razón aunque las consecuencias fueron irreparables. The Beatles se desintegró como un matrimonio desgastado, con McCartney por un lado y el resto votando en bloque a favor de Klein. Las fricciones llegaron a tribunales.

“No se mencionaba a Allen Klein en la demanda, pero esencialmente todo tenía que ver con su gestión… y con él mismo”. Pasarían años antes de que John, George y Ringo comprendieran que Paul tenía razón para iniciar acciones legales y así también llevaron a juicio al representante.



Aquí mando yo

La etapa con Wings retrata la singularidad de Paul McCartney respecto de las estrellas contemporáneas de los 70 que vivían destruyendo hoteles en medio de orgías, alcohol y narcóticos. En una era de hedonismo y excesos armó banda con su esposa Linda. Las primeras giras se podrían tachar de indie abordo de una furgoneta acarreando hijos y perros, pero no demoró mucho en convertirse en un espectáculo trasatlántico gracias a una seguidilla de éxitos que lo confirmaban como el beatle más relevante en solitario.

Philip Norman describe a un McCartney proclive a rodearse de músicos a lo sumo eficientes, sin atisbos de ensombrecer su liderazgo. Linda ni siquiera sabía tocar y el guitarrista Denny Laine era un viejo amigo de The Moody Blues consciente de su papel secundario.


Asentado como estrella del pop y en medio de la explosión punk de 1977 que amenazaba enterrar a los dinosaurios del rock, McCartney se dio el lujo de convertir “Mull of Kintyre”, una especie de himno escocés con gaitas y guitarras acústicas, en el mayor single del año en Inglaterra vendiendo más de dos millones de copias.

Curiosamente el hogareño y tranquilo McCartney iniciaría la siguiente década con una detención en enero de 1980 digna de una estrella de rock, al ser arrestado en Tokio por posesión de marihuana, la droga de la que se había hecho devoto junto a The Beatles. En declaración escrita, justificó la canabis como uso personal. “Traje un poco de cáñamo para fumarlo yo”. La dosis incautada, generosa: 218 gramos.



Más grande que tú

Heather Mills, su segunda esposa, es descrita como villana de teleserie. La ex modelo famosa en Gran Bretaña por haber perdido la mitad de una pierna en un accidente en Londres (la arrolló un motorista rumbo a una falsa alarma emitida por la princesa Diana), “se comportaba como si la celebridad fuera ella en lugar de él”, diría un testigo del trato entre la célebre pareja. Mills se había convertido en una celebridad por haber transformado su tragedia personal en un ejemplo de recuperación y reinvención, apoyando campañas anti minas personales. Con los medios de comunicación a su favor se rumoreaba que se uniría al equipo paraolímpico británico y una postulación al premio Nobel de la paz de 1996. Heather se jactaba de conocer apenas a The Beatles cuando oficializó su relación con Paul McCartney. “Oye, esa es bastante buena. ¿Es una de las tuyas?” —reía él—. Yo contesto: “Sí, es ‘Get Back’”.


Sobre el autor:

Marcelo Contreras |
Periodista. En Twitter es @marcelotreras