Culto
Tabula Rasa: el sorpresivo thriller belga que cautiva al mundo

Tabula Rasa: el sorpresivo thriller belga que cautiva al mundo

Estrenada recién este año en Chile, a través de Netflix, y sin mayor promoción, la serie hablada en flamenco comienza a extender el fenómeno que desató en su país.

Si la historia funciona, todo lo demás pasa a segundo plano. Así se podría resumir uno de los muchos cambios que ha generado la industria del streaming entre la audiencia global, cada vez más predispuesta a instalarse frente a la pantalla y comenzar a seguir una serie creada en cualquier otro rincón del planeta, sin importar las posibles diferencias culturales, o si sus diálogos están hablados en un idioma -para el resto del mundo- extraño.

Y a diferencia de, por ejemplo, una comedia, cuando se trata de producciones de temática policial o de thrillers sobrenaturales o psicológicos, esa distancia idiomática parece incluso jugar a favor. Ocurrió con la danesa The killing, también con la alemana Dark y ahora con Tabula rasa, la nueva producción de la que todos hablan; una serie de origen belga y hablada en flamenco, dialecto poco familiar para el común de los consumidores de series, pero que aquí funciona como el primer gancho para adentrarse en una trama que atrapa sin compasión, con relatos paralelos y vuelcos insospechados.

Estrenada este año fuera de su país de origen, luego que Netflix la incorporara a su catálogo internacional, la ficción tímidamente ha ido ganando terreno entre el público local. Pese a su escasa promoción, y a partir del boca a boca y las redes sociales, cada vez son más los que comentan la historia de Mie D’Haeze, una mujer recluida en un hospital psiquiátrico como testigo clave y principal sospechosa en la investigación de un intrincado caso policial que la involucra.

Pero hay un detalle que juega en su contra: después de sufrir un accidente automovilístico no recuerda nada, no tiene claridad si su nueva realidad es parte de dicho episodio o, sencillamente, se trata de una trampa tendida por su marido, el entorno familiar, su terapeuta o el obsesivo policía que toma el caso. Todo es posible.

Producida por Caviar Films y distribuida por ZDF Enterprises, Tabula rasa es una creación de Malin-Sarah Gozin, productor ejecutivo y guionista, y Veerle Baetens, la actriz que encarna a la protagonista. En 2017, para su estreno, fue el mayor éxito de VRT, la cadena belga que la exhibió.

El laberinto de Mie

Para adentrarse en Tabula rasa hay que estar dispuesto a realizar un par de ejercicios. El más relevante y urgente: comprender el mundo mediante los ojos de Mie, un universo en apariencia de contradicciones, pero sin llegar a contagiarse de su paranoia y la ansiedad que puede provocar el relato pausado de los primeros capítulos. La serie propone, además, un juego de estímulos, por momentos perturbadores y en otros verdaderamente reveladores.

Otro reto que propone la serie es la narración en dos planos: el tiempo presente que transcurre en el hospital donde está internada la protagonista, junto al pasado inmediato desde el accidente automovilístico. A medida que avanzan los nueve episodios, el relato se transforma en un thriller adictivo en el que cada nuevo recuerdo que Mie logra fijar puede hacer dudar de todo lo visto, obligar a retroceder hasta comprender la trama o comenzar desde cero.

Capítulo aparte son sus personajes, la mayoría un tanto eclipsados por la gran actuación de Veerle Baetens. Allí destacan Stijn Van Opstal como Benoit, su marido en la serie, o Hilde Van Mieghen como Rita, su madre. Baetens, en tanto, tiene un currículum singular: titulada en teatro musical, canta y ha obtenido varios reconocimientos en su país. En 2008 fue premiada por su rol televisivo en Sara, una adaptación de la popular Betty la fea, y es vocalista en Dallas, banda que ella misma define como electropop.

¿Una segunda temporada? Por el momento, no hay secuela confirmada.

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