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Superstore: el silencioso triunfo de la serie de la clase media de EE.UU.

Superstore: el silencioso triunfo de la serie de la clase media de EE.UU.

Ben Feldman, protagonista de la comedia que en Chile emite Warner Channel, explica a Culto cómo una sencilla sitcom conquistó al público y la crítica.

Superstore no es de aquellas series que acaparan las portadas de las revistas especializadas. Tampoco de las que obtiene los premios más importantes de la televisión estadounidense. Lo suyo es un fenómeno más discreto, casi silencioso, pero no por ello menos relevante. De hecho, la sitcom de NBC sobre un grupo de trabajadores de una megatienda de St. Louis (Missouri), cuya tercera temporada emite en Chile Warner Channel, ha ido apareciendo en casi todos los ránkings de las mejores comedias de la televisión estadounidense, transformándose de a poco en uno de los títulos regalones de la crítica. Un nuevo caso de éxito para una serie -aparentemente- sin mayores pretensiones que logra sintonizar con la audiencia.

Ben Feldman, coprotagonista de la comedia junto a America Ferrera (Ugly Betty), confirma esta sensación ambiente cada vez que sale a la calle. “Me pasa todo el tiempo que gente se me acerca y me dice: ‘Tu serie es sobre mí’”, cuenta a Culto el actor de 38 años, que luego de varios papeles secundarios en producciones como Drop dead diva, Mad men y Silicon valley , tiene en Superstore su primer personaje estelar: Jonah, uno de los empleados de la ficticia tienda Cloud 9, símil de los establecimientos tipo WalMart que proliferan en cada ciudad de ese país.

Allí, además de sostener un romance latente con Amy (Ferrera), una experimentada vendedora del recinto, debe soportar a diario a sus colegas. Una variada y esperpéntica galería de personajes salidos de la mente del creador de la serie, Justin Spitzer, alguna vez parte del equipo de guionistas de The office, quien según explicó a Newsweek, para tratar de identificar al público, situó la historia en pleno medioeste norteamericano y dio cabida a personajes de diverso origen, raza y color político. La misma publicación aseguró que “Superstore entiende mejor a la clase media norteamericana que el gobierno de Trump”.

Si bien para Feldman lo anterior no es precisamente un gran mérito (“hasta mi perro Yorkshire entiende mejor a la clase trabajadora que Trump”, dice riendo), sí cree que el éxito de la serie tiene que ver con su capacidad para reflejar la realidad. “Habiendo tanta serie sobre viajes en el tiempo, vampiros, robots o lo que sea, la nuestra funciona como un espejo de la sociedad, de la clase trabajadora, y creo que para mucha gente es muy fácil identificarse con esta historia”, teoriza.

“Creo que no estamos hablándole a un público determinado, o a un cierto grupo de personas que haya que entender”, acota el actor. “Simplemente contamos historias divertidas del día a día de gente normal. No creo que haya diferencias entre las personas que trabajan en una tienda de este tipo o alguien que trabaja en Wall Street: al final, en todos lados habrá un romance, tensión, peleas y tallas”.

Su análisis se condice con la visión de la crítica, que a fines de 2015 recibió con tibieza el estreno de Superstore, para tiempo después, más cerca del final de su primera temporada, deshacerse en elogios y compararla con fenómenos de otras décadas, como en su momento lo fue Roseanne. El diario Los Angeles Times, por ejemplo, la calificó como una de las mejores nuevas comedias, mientras que Variety destacó “su humor mordaz” y “un elenco sin puntos bajos”. Por lo mismo, NBC la renovó para una cuarta temporada que se estrena en agosto en EE.UU.

“En cierto nivel, creo que una serie como esta puede ayudar en estos días de tanta locura”, agrega Feldman. “Casi todos los días escucho a mucha gente estresada, con miedo, que se mete a a las redes sociales y sale aterrorizada y con esta sensación de paranoia, y que por lo mismo necesita escapar un rato y reírse. Y nuestra serie sirve para eso, claramente, como un reflejo pequeño de la vida cotidiana de mucha gente de diversos países”.

Sobre el autor:

Andrés del Real |
Sub-editor de Espectáculos de La Tercera.