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Cine estilo italiano

Cine estilo italiano

Esta semana regresa a salas locales el clásico El conformista de Bernardo Bertolucci, la cinta de 1970 que tuvo gran influencia en el cine de Coppola, Scorsese y Paul Schrader. También de 1970 es Los payasos, largometraje de Federico Fellini nunca exhibido comercialmente en el país, que arriba en las próximas semanas.

Una silueta recortada en barras horizontales se despliega por los muros del departamento de Julian Kaye, el meretriz de Gigoló americano (1980). La sombra corresponde a la figura del propio Kaye, quien atiende el teléfono por el llamado de alguna clienta o hace ejercicio intenso. Es un gigoló a rayas, un efecto óptico de las persianas de su departamento. El recurso visual de la película de Paul Schrader, utilizado una y mil veces en el cine, en la publicidad y en la fotografía, es una de sus muchas deudas estéticas con El conformista, el largometraje de Bernardo Bertolucci (1941) estrenado en 1970.

De aquella co-producción ítalo-francesa con Jean-Louis Trintignant y Stefania Sandrelli proviene la influyente escena en que el personaje de la actriz era iluminado a través de la luz ocre que se colaba en las persianas. Lo reconocía el propio Paul Schrader, director de Gigoló americano, cuando vino a Chile invitado por Sanfic en el año 2012. “Para nosotros, esta película era el estándar, la piedra base”, decía en esa oportunidad.

Pero, ¿a quiénes se refería Schrader con “nosotros”? “El conformista fue muy formativa para la gente de mi generación: Michael Mann, Scorsese, Coppola”, especificaba el guionista de Taxi Driver (1976). En una breve entrevista con La Tercera, expandía su juicio: “Era innovadora y utilizaba una gran cantidad de locaciones reales en vez de estudios. Además era un portento de imaginación visual”.

Aunque estrenada en el Festival de Berlín de 1970, El conformista sólo se pudo ver por primera vez en las salas chilenas en el año 1974. Internacionalmente la distribuía Paramount, que durante el gobierno de la Unidad Popular cerró sus oficinas en Chile. Por esta razón, la obra entró en la misma lista de Contacto en Francia (1971), Cabaret (1972) y El padrino (1972), tres títulos de la época que arribaron después del Golpe de 1973.

A 44 años de su estreno en el país, en 1974, el distribuidor Alex Doll la trae otra vez, esta vez en una copia restaurada que se podrá ver desde mañana en El Biógrafo y Cineplanet La Dehesa. “Es toda una ironía que no se haya dado en la época de la UP y que sí se haya exhibido durante la época de Pinochet”, comenta Alex Doll. “El conformista es la historia de un fascista italiano del año 1937, un tipo enviado por el gobierno de Mussolini a matar a su ex profesor, que es de izquierda. Es un largometraje que critica el fascismo, pero al parecer en Chile no se dieron cuenta en la censura y se estrenó igual”, agrega.

La película se basa en la novela homónima que el escritor italiano Alberto Moravia (1907-1990) publicó en 1951 y que describía el inclaudicable descenso moral de Marcello Clerici (Jean-Louis Trintignant), un aristócrata hambriento de “normalidad” en el año 1937. En el momento culminante del gobierno de Benito Mussolini, Clerici dice que “quiere ser uno más”, que “desea casarse como todos”, “tener una vida normal” y servir a su país. Es el epítome de la mediocridad y en ese empeño por perderse en la masa es elegido por el Estado para deshacerse de Quadri, su viejo profesor, ahora un agitador antifascista autoexiliado en París. Clerici viaja a Francia junto a su esposa Giulia (Stefania Sandrelli) para matarlo.

Definida por el crítico inglés John Patterson como una “obra maestra expresionista”, El conformista tuvo una evidente influencia estética en el Nuevo Cine Americano. Sin embargo, el mismo Patterson dejaba claro en un artículo publicado en The Guardian en 2012 que los cineastas estadounidenses “descartaron la política radical y la técnicas brechtianas de Bertolucci”. Formalmente, sin embargo, los flashbacks color sepia o las escenas de invierno en la ciudad de El padrino II son herederas de El conformista. Es más, hubo intercambio de actores y técnicos entre Bertolucci y Francis Ford Coppola, el director de la saga de El padrino. Mientras el italiano reclutó a Marlon Brando y a Robert De Niro (de El padrino I y II, respectivamente) para El último tango en París y Novecento, el estadounidense recurrió a Vittorio Storaro, el director de fotografía de Bertolucci, para Apocalipsis ahora.

Pero si el espíritu militante del comunista Bertolucci no tuvo eco en Hollywood, sí lo encontró la personalidad nihilista y alienada de Clerici. Para el crítico Andrew O’Hehir, del portal Salon, el desquiciado Travis Bickle de Taxi Driver de Martin Scorsese es un fascista moderno y suerte de puesta al día del Marcello Clerici de los años 30.


El circo de Fellini

La misma distribuidora Los Filmes de la Arcadia que trae El conformista a Chile acaba de adquirir Los payasos, la película que Federico Fellini estrenó en Italia bajo el nombre de I clowns. Realizada para la televisión italiana inmediatamente después de la ambiciosa Satyricon (1969), que se ambientaba en la Roma de Nerón, Los payasos es un ejemplo temprano del género conocido como “mockumentary” o “documental falso”. Es decir, que se hace pasar por real, pero es inventado.

Fellini (1920-1993) se traslada entre Italia y Francia para entrevistar a los representantes más conspicuos, extraños y entrañables del circo, un espectáculo que hace 48 años ya se creía en decadencia. Los va intercalando en una serie de escenas que mezclan humor, desparpajo y nostalgia, con música de su habitual colaborador Nino Rota.

Varios de los pasajes hacen referencia al propio cine de Fellini. Es lógico: desde Luces del varieté (1950) a Ocho y medio (1963), por nombrar sólo dos cintas, los personajes de circo y los payasos son tan habituales como los curas o las mujeres voluptuosas. La película, que se exhibiría durante julio, es una rareza y al mismo tiempo un tributo a una raza única, la de los trabajadores del circo.

Sobre el autor:

Rodrigo González |
Sub-editor de Cultura de La Tercera.