Culto
Chico Trujillo: “Nos da lo mismo que para tocar sea un sucucho o el medio festival”

Chico Trujillo: “Nos da lo mismo que para tocar sea un sucucho o el medio festival”

Dos de sus fundadores, Sebastián Cabezas y Víctor Vargas, hablan del actual momento del grupo: su voluminosa gira por Europa, el furor generalizado por la cumbia y sus ganas de seguir al margen.

Tocar 40 noches seguidas. Esa era la consigna durante el verano europeo de 2008. ¿El lugar? El ya desaparecido Café Zapata, en Berlín, que fue una suerte de cuartel general para Chico Trujillo desde que comenzaron a venir de gira a este continente a comienzos del 2000. Fue ensayando en el subterráneo del que fuera uno de los últimos bastiones del movimiento okupa alemán que nacieron algunas de las canciones más importantes de la banda, como “Loca” o “La escoba”. Pero las 40 noches no fueron suficientes para calmar la sed de fiesta que había por ese entonces en la capital alemana, por lo que descansaron durante cuatro noches y después volvieron a tocar otras 14. Sí. Seguidas. Este año la banda hará 38 fechas en dos meses en países como Inglaterra, Alemania, Suiza, Suecia, Luxemburgo, Francia, España, Alemania y Noruega, para luego terminar la gira en Colombia, donde estarán en el festival Rock al Parque.

Pero hay otra consigna que probablemente sea la más importante y que es la que los mantiene unidos tocando por casi 20 años (que cumplirán en 2019): simplemente pasarlo bien. Tanto Sebastián ‘Zorra’ Cabezas como Víctor ‘Tuto’ Vargas -trompetista y bajista desde el 2000 en Chico Trujillo- recalcan este concepto.

-¿Cuáles son las expectativas que tienen para esta nueva gira?

Víctor Vargas: Lo único que nosotros esperamos es pasarlo bien siempre. Es un pre requisito fundamental en todos los conciertos, estemos donde estemos. Entonces esta es una gira bastante especial porque vamos a hartos países y está muy bonita, muy nutrida. Vamos a tocar en escenarios importantes y en buenos festivales.

Sebastián Cabezas: Aparte de ir a lugares nuevos, como Córcega o Mallorca, tenemos dos noches en París seguidas, en Londres también dos noches, también festivales en Múnich, en Berlín. Pero en general son todos importantes. Adonde vamos hay muy buena onda y la idea es siempre pasarlo la raja. Entonces nos da lo mismo que sea un sucucho o el medio festival.

La banda, que nació como una extensión de La Floripondio, se vino por primera vez a Europa sin tener una sola fecha confirmada. Se vinieron a la vida, incluso trayendo todos sus equipos (batería incluida). “Siempre vale la pena salir a tocar afuera. Siempre. Nosotros hasta hace muy poco hacíamos todo tipo de tocatas, con cuática; al principio tocábamos cinco veces al día. En diferentes partes de la calle”, dice Cabezas.

Pero así se fueron abriendo puertas: tocando en la calle, pasando la gorra, dándose a conocer, pero siempre con el mismo espíritu: “Pasarlo la raja”, como dice Cabezas. Ese empuje los ha llevado a trabajar casi ininterrumpidamente durante dos décadas, con giras al extranjero todos los años, en una agenda donde también asoman sus presentaciones en Chile y planes de un nuevo álbum, como el que alistan para los próximos meses. “Estamos trabajando en un disco hace tiempo. Ha costado un poquitito, entonces estamos todavía en eso”, cuentan.

-¿Creen que la cumbia es el ritmo más representativo de América Latina?

SC: Puede ser, porque a excepción de Brasil o países de colonias francesas, todos los demás han adoptado la cumbia. Además que tiene un carácter muy popular, mucho más que otros ritmos. En cualquier fiesta nacional de Chile, Argentina, Perú, va a haber cumbia.

-¿Por qué?

VV: Porque es una fiesta.

Y eso es precisamente lo que se desata cuando la banda sale al escenario de la sala Razzmatazz en Barcelona. Durante una hora y media, el pasado viernes, la gente no para de bailar y corear algunos de los clásicos. Pero no son solo los chilenos los que cantan. También hay de México, Argentina, Italia, España y otros países, demostrando que todos estos años en que han venido con más o menos fechas, con más o menos comodidades, han rendido frutos. Porque fueron los primeros en traer la fiesta ‘chilombiana’ a Europa. Y parece que a las dos partes les quedó gustando.

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