Culto
Cuarenta años de Bauhaus: un oscuro presente

Cuarenta años de Bauhaus: un oscuro presente

Se cumplen cuatro décadas de la fundación de la agrupación inglesa que puso el adjetivo “gótico” en cualquier persona con impermeable negro e ideas mortuorias encima. Un aniversario que se celebra en vivo con dos facciones separadas, sin esperanzas de reunión.

Hay una delgada línea entre “ser uno mismo” y satisfacer a la galería. Mal que mal, hace un tiempo que eso que llamábamos identidad se ha simplificado, qué alivio, a un perfil en busca de likes. Así que si les llamabas góticos, porque se vestían de negro y rondaban el tema de la muerte, porque no hacerlo un poco más claro aún y salir al escenario cabeza abajo. Sí, como un murciélago, por si la metáfora era medio espesa.

De esa forma entraba a escena Peter Murphy interpretando “Bela Lugosi’s death” en unos reformados Bauhaus en el Festival de Coachella en 2005. Era la segunda reunión de unos reposados señores ya cercanos a la cincuentena y nada indicaba que lo del “plan murciélago” no hubiese sido una muestra de un excelente sentido del humor. Un autochiste que se complementaba con los brazos en versión ataúd del bajista David J al final de la canción o el nombre de su disco en directo de algunos años antes: Gotham (Metropolis, 1999). Que las risas tampoco son privilegio de los vivos, por favor.


Este pequeño pedazo de la historia post-punk viene a cuento para recordar los 40 años de una banda y un género, unidos indisolublemente. Bauhaus, el grupo, surgió en 1978 en una Inglaterra que despertaba de la siesta del rock progresivo y se apuntaba a las posibilidades abiertas que dejaba la revolución punk del año anterior. Gótico, el estilo, era justamente una de esas opciones que se abrían luego del primer remezón, cortesía de Sex Pistols o The Damned.

Para entendernos mejor, a las guitarras furiosas, agregarle unos ritmos tribales e hipnóticos, poesía existencialista y voces graves. Luego, reemplazar la crítica explícita al sistema por las referencias al romanticismo y los impulsos primarios. Un poquito de palidez maquillada, algo de bondage y variados accesorios religiosos después, había surgido el gótico. Un nombre que era una suerte de burla a los primeros grupos de la tendencia, pero que desde 1982 se transformó en un estilo con militancia incluida. Ejemplos hay muchos, pero pocos tan claros (u oscuros, mejor dicho) como los 9 minutos de “Bela Lugosi’s death”, primer single de Bauhaus de 1979.

Benditos sean los que encuentran su estilo en su primer single, porque de ellos será el reino de los encasillamientos. El cuarteto compuesto por Peter Murphy en voz, Daniel Ash en guitarra, y los hermanos David J en bajo y Kevin Haskins en batería, registraron en su primer ingreso a un estudio profesional una suerte de jam que contenía todas las marcas del estilo y un actor mítico de las películas de terror de los años 30 para complementarlo. Que, ojo, no estaba nada de muerto, según decía el vocalista.

Con 4 discos de estudio y una agria separación en 1983, Bauhaus no tuvo el tiempo para extender sus preferencias estéticas como Siouxsie and the Banshees, mantenerse firmes y devenir infranqueables como Sisters of Mercy o abandonar el barco años después como Robert Smith (The Cure), que se ufanaba hace unos días de que su look “gótico” era algo que “nunca me tomé realmente en serio”. Por el contrario, Bauhaus, quedaron estigmatizados con esa denominación aun cuando sus muy interesantes carreras posteriores (Murphy como solista; y el trío restante, como Love and Rockets y Tones on Tail) ampliaron bastante las sonoridades.

Disculpando la analogía simplona, todo estaba enterrado hasta que la banda se juntó a unos excelentes conciertos de regreso en 1998, permitiéndoles además recibir en primera persona todo el aprecio de fans con pedigrí como Nine Inch Nails. Otra ronda de conciertos ocurrió en 2005, cuando cabeza abajo, se les ocurrió una idea afiebrada como intentar nuevamente reunirse en un estudio de grabación. El disco de resultado llamado Go away white (Cooking Vinyl, 2008) fue publicado luego de una anunciada separación final y definitiva. Se habló de tensiones en el trabajo, amagos de pelea y, por último, unos pétalos de rosa soplados por Murphy en la cara de sus compañeros como forma de simbolizar vaya a saber uno qué cosa. Antes muerto que sencillo, el Peter.

Los siguientes 10 años los han tenido ocupados de maneras diversas. Murphy, el más activo con diferencia, ha sacado un par de buenos discos y ha girado por el mundo, incluyendo varias paradas en Chile, como el tour “Mr. Moonlight” que celebraba los 35 años de la banda. Los restantes miembros revivieron a Love and Rockets para un par de fechas en festivales y luego se han dedicado a labores de musicalización de películas (Haskins), esporádicas canciones en plataformas virtuales y sesiones de dj (Ash) y la escritura, incluyendo un par de libros sobre la historia de Bauhaus (David J).

Con tanta celebración del pasado dando vueltas, se podría pensar que es un buen momento para recordar quién apagó la luz. Y algo de eso hay en 2018, pero en versiones fragmentadas. Por una parte, Daniel Ash se juntó el año pasado con Kevin Haskins y la hija de éste, Diva Dompé, para formar Poptone, que revisa principalmente el catálogo de Tones on Tail y de Love and Rockets, con alguna parada en Bauhaus. Las giras se han circunscrito a Estados Unidos y, según ellos, tendría finalización a mediados de año.


Por su parte, Peter Murphy ha decidido combinar una serie de conciertos retrospectivos de su carrera solista con actuaciones en festivales con David J, poniendo el acento exclusivo en el material de Bauhaus. Así, se lo vio en México en Abril y seguirá por Italia, Portugal y Bélgica durante el verano europeo.


Bastante dado a los tours, no sorprendería que mantuviese el formato en nuevas actuaciones, considerando la expectativa que han generado los conciertos. Entremedio, nada de noticias sobre reuniones del cuarteto original; por lo menos no, mientras Ash se siga sacando los restos de flores de los ojos. Por mientras, las facciones se mantienen activas, oscuras y vivas. Como el mismísimo Bela Lugosi.

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