Culto
Arctic Monkeys en Primavera Sound: atendido por su propio dueño

Arctic Monkeys en Primavera Sound: atendido por su propio dueño

Dentro de la gira promocional de su nuevo disco Tranquility base hotel and casino, Arctic Monkeys se presentaron en el festival catalán demostrándose coherentes con la inspiración actual de su líder Alex Turner, aunque algo tibios al momento de animar a un público constantemente estimulado.

En los buenos tiempos de los almacenes, allá cuando los supermercados recién preparaban sus tenedores para fagocitar el mercado, la compra no se agotaba en la selección y pago del producto. Esa era la parte menos interesante. Lo mejor era ingresar a ese espacio, donde el dueño bien podía interrogarte sobre tu familia, compartir algunas reflexiones sobre política internacional o filosofía existencial y, quizás, darte la posibilidad única en el mundo mundial de llevar ese nuevo producto que acababa de llegar. De la compra original, mejor olvidarse a esas alturas.

Algo parecido ocurre con Arctic Monkeys cuando uno los observa en vivo en su modelo 2018. Como un proceso paulatino, el desarrollo de las expresiones más sofisticadas de sus últimos 3 discos, están directamente relacionadas con la importancia que ha adquirido su vocalista, guitarrista y principal compositor Alex Turner. De aquella pandilla de amigos adolescentes que dieron inicio al “año cero” de la música en Internet (ese 2005, cuando su primer single escaló al número 1 de las listas en Reino Unido, aupado por la fama en Myspace y en las incipientes redes sociales) queda el plantel casi completo, pero con variaciones de importancia.



Así, del garage y la oda a la vida nocturna en Whatever people say I Am, That’s what I’m not (Domino, 2006) a la psicodelia rockera de beats negros y la poesía del desamor en AM (Domino, 2013); el dueño de este almacén se ha convertido, sin lugar a dudas, en el faro que guía los movimientos del grupo. Ya sea de jeans y media melena o de cuero con jopo, Turner no sólo ha modificado el stock de ventas, sino que ha comprado uniformes nuevos cada vez que lo ha considerado necesario.

Nada que amargue a críticos ni al público, en todo caso, considerando que su prestigio y popularidad han ido a la alza. El mismo Turner, lejos de dormirse en laureles, ha colaborado con otros artistas, trabajado en soundtracks y creado a The Last Shadow Puppets junto a Miles Kane. Es, justamente, ese proyecto de pop orquestal que ha facturado 2 excelentes discos, el que puede ser entendido como una influencia central para Tranquility base hotel and casino (Domino, 2018), donde los coqueteos con el soul y el lounge ya no son excepción, sino regla. Un registro que se inició como un proyecto solista de Turner y que tiene su prueba de fuego en una gira mundial iniciada hace un mes con una fechas en Estados Unidos.


“Yo sólo quería ser uno de The Strokes/ahora mira el lío que me has hecho cometer”, canta el vocalista al inicio de su nuevo disco y mirando su show cobra sentido la idea. Es el Sábado 2 de Junio en el Festival Primavera Sound en Barcelona, y “Monkeys” (como dice unas letras luminosas que sirven de escenografía) son los cabeza de cartel de la tercera jornada del Festival. Ello quiere decir que buena parte de los 60 mil asistentes están presentes cuando comienza a sonar la cadencia soul y pausada de “Four out of five”, primer single de 2018. Nada que temer, en todo caso, ya que inmediatamente la banda regresa 10 años y rescata 2 favoritas del pasado: las anfetamínicas “Brainstorm” y “I bet you look good on the dancefloor”. Brazos en alto, celebración absoluta. Hasta que todo cambia de repente. Well, see you later, innovator.

No juegues con la felicidad feliz festivalera. Ni te atrevas. Sobre todo si eres el número más esperado de la jornada y hay demasiados dispuestos a #darlotodo con tu música de fondo. O sí, que el negocio es mío y vendo lo que quiero, pensará Alex Turner. Retomando viejas baladas como “505”, que cerraba Favourite worst nightmare (Domino, 2007), pareciera que esta noche Arctic Monkeys hubiesen armado el setlist para darle un espacio coherente al material más sombrío que impera en su último álbum. Por ello, resulta coherente que la siguiente parada sea la reciente “One point perspective”, que se enlaza con temas antiguos como “Cornerstone” y un rescate de A.M. llamado “One for the road”.

Los que ya estaban avisados se quedan y una parte considerable prefieren emigrar a otros escenarios, mientras la banda parece estar cada vez más suelta en su cambio de piel. Transformados, después de 4 años de inactividad, en una pequeña orquesta soul; Turner saca partido a sus lecciones de crooner aprendidas en The Last Shadow Puppets y abandona la guitarra para dirigirse a los teclados o simplemente ejercer de vocalista con movimientos cadenciosos. Por su parte, la base de Matt Helders en batería y Nick O’Malley en bajo, logran manejarse con soltura en los cambios estilísticos; mientras que Jamie Cook combina guitarra y teclados para, junto con los 3 músicos invitados, aportar los timbres que requieren las nuevas canciones.


Esa meseta tranquila, algo extraña para un número central de un festival, se mantiene por buena parte del concierto, mientras oscila la atención del respetable. Sólo la carga dramática de “Pretty Visitors” cambia el panorama, para desembocar en una recta final más probada con “Do I wanna know”, el recuerdo de sus inicios con “The view from the afternoon” y una coreada “R U Mine?”. Termina el concierto y cierto aire de decepción se percibe, aunque no se podría especificar bien el motivo. El público fue, compró su producto, pero al llegar a su casa, se fija que no es la marca que quería inicialmente. Don Alex, por su parte, se saca su mantel, mira las conservas y cierra la persiana hasta el siguiente concierto. Más que satisfecho, suponemos.

Sobre el autor: