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Culto
Liniers y Montt, el retorno del humor gráfico en vivo

Liniers y Montt, el retorno del humor gráfico en vivo

La dupla de dibujantes presenta una nueva versión de Los Ilustres en una gira por Chile que parte el 13 de junio en el Teatro Nescafé de las Artes.

“El humorista que me saca la historieta es muy diferente al humorista que me saca el escenario. Y la verdad es que disfruto mucho el lado oscuro de la fuerza”, dice el dibujante argentino Liniers, seudónimo de Ricardo Siri (1973), al teléfono desde Vermont, EEUU, donde vive desde hace dos años. Conocido por su historieta Macanudo, con personajes y situaciones teñidas de optimismo, el ilustrador explora su faceta más ácida en Los ilustres, el show de stand-up ilustrado que creó hace dos años con el dibujante chileno Alberto Montt (1972).

Este mes vuelven al país con nuevas presentaciones, en una gira por regiones que tendrá como primera fecha el 13 de junio en el Teatro Nescafé de las Artes, y que también se presentará en Concepción, Temuco, y Valparaíso.

Fue en 2016, en México, cuando se subieron por primera vez juntos a un escenario, no para presentar libros como acostumbraban, sino para hacer humor. “Recuerdo estar parado en el escenario pensando en que debía haber preparado algo, pero al mismo tiempo todo fluyó muy rápido. En un principio parecía una pesadilla, pero se convirtió rápidamente en algo muy divertido”, comenta Alberto Montt, autor de títulos como ¡Mecachendié!.

Desde esa primera experiencia hasta ahora, el show ha cambiado. Las anécdotas no son las mismas y además de la cuota predominante de improvisación con la que cuenta el show, hablan, entre otras cosas, de temas como la paternidad, la religión, y “las pequeñas victorias y derrotas de un ciudadano común”, como lo describe Montt.

Un formato similar al que Liniers ya había experimentado con el cantante Kevin Johansen, donde el ilustrador dibujaba durante el concierto del músico.

En Los ilustres, Liniers y Montt conversan entre ellos, y dan vida en forma de dibujos a lo que cuentan al público. “Esto te obliga todo el tiempo a reaccionar al dibujo o a algún comentario que el otro pueda hacer”, explica Liniers, quien reconoce que no podría haber hecho los proyectos de no ser por la cercana relación que tiene tanto con Johansen, como con Montt.

Del papel al escenario

Con referentes como los comediantes Robin Williams, Bill Hicks o Sarah Silverman, los ilustradores reconocen un gran gusto por el stand-up. Aún cuando el tipo de humor va más allá del formato.

“Esas reflexiones que hace Quino, por ejemplo, perfectamente podrían ser hechas en un escenario. El humor que yo trato de hacer en las viñetas, hasta cierto punto tienen la misma construcción”, explica Montt, quien reconoce que no se siente completamente atado al dibujo. “Soy contador de historias, por lo tanto ese paso al stand-up es natural. Es otro formato de hacer lo que me gusta”, añade.

Arriba del escenario, el ritmo es distinto al de los libros. El show genera una reacción inmediata del público. “Eso como que alimenta a algún tipo de bestia que uno tiene adentro que dice ‘si se rieron con esto, a ver si se ríen con esto también”, comenta Liniers. Un espacio que también les permite escapar de su zona de confort. Dejan de lado a los personajes que protagonizan sus historietas, y se zambullen en un humor más oscuro del que suelen hacer.

“El Macanudo es muy dulce y positivo, y el stand-up le permite a Liniers ser un poco más oscuro”, señala Montt sobre la viñeta de su amigo, que circula a diario en periódicos de Argentina, Perú y Chile. En cambio, las Dosis diarias de Montt ya cuentan con un toque de ironía.“Mi mamá siempre me advertía de las malas compañías, y descubrí que Alberto es de lo que hablaba mi madre. Ahí estamos los dos ahora”, bromea Liniers.

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