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El show de acento femenino que trae por octava vez al Cirque du Soleil

El show de acento femenino que trae por octava vez al Cirque du Soleil

En su nueva visita, la compañía canadiense estrena este jueves Amaluna, “una historia universal sobre amor, mujeres y respeto”, explica su productora a Culto.

El Cirque du Soleil regresa a Santiago y la historia comienza a repetirse. El jueves pasado, la tradicional carpa azul y amarilla de la compañía canadiense volvió a levantarse en la Ciudad Empresarial, con sus siempre llamativos números: una estructura de 19 metros de alto y 51 metros de diámetro con capacidad para 2.500 asistentes, que es parte de las dos toneladas de equipos que la compañía canadiense trae en su retorno a Chile distribuida en 85 trailers.

El público local tampoco se queda atrás. Desde hace varias semanas, Amaluna, el espectáculo que trae por octava vez al Cirque du Soleil y que debuta este jueves a las 21.00 horas, ha vendido rápidamente sus entradas, incluso con diez funciones completamente agotadas. Una nueva prueba de la buena acogida que suele tener cada visita de la compañía, que desde su debut en el país con Saltimbanco, en 2006, ha hecho de Santiago una de la plazas principales de sus espectáculos en Latinoamérica, presentando con éxito títulos como Alegría (2008), Varekai (2012) y Kooza (2016), entre otros.

Lo que nunca se repite en la ecuación es la historia: tras su última visita del año pasado con Séptimo día, el montaje inspirado en la obra de Soda Stereo que presentaron en el Movistar Arena, la empresa de entretenimiento vuelve al recinto de Huechuraba y a los espectáculos orientados a una audiencia más transversal, combinando acrobacia, teatro y música en vivo. “Amaluna es un espectáculo universal, no está dirigido a un público en específico como Séptimo día, y es por eso que puede trasladarse de Norteamérica a Europa y luego a Sudamérica sin tener que cambiarle nada”, explica a Culto Lyndal Plum, company manager del Cirque du Soleil, trazando el recorrido que ha tenido este show desde su estreno en Montreal, en 2012, hasta su reciente paso por Buenos Aires el mes pasado.

Pero más allá de su alcance planetario, el principal elemento diferenciador de Amaluna con respecto a otras apuestas de la compañía está en sus motivaciones, en el espíritu que inspira su trama. O más bien, en los de su creadora y directora, la estadounidense -y ganadora del premio Tony- Diane Paulus, quien se inspiró libremente en La tempestad de William Shakespeare para armar una historia de amor que celebra a la femineidad, y en la que las mujeres tienen un rol predominante.


Empoderamiento

“Cada espectáculo es diferente y lo particular de Amaluna es que su elenco es mayoritariamente femenino, además de contar con una banda musical integrada sólo por mujeres”, detalla Plum sobre el show, el que, según explica, se entiende a partir de su nombre: por un lado “ama”, que se refiere a “madre” en diversos idiomas, y luego “luna” como símbolo de lo femenino, de la relación madre-hija, de la renovación y el renacimiento.

Todo esto último es parte de una trama que se ambienta en una isla gobernada por diosas y guiada por los ciclos lunares. Tras una tormenta provocada por Próspera -la versión femenina del Próspero de Shakespeare-, como resultado de la ceremonia ritual con la que su hija cumple la mayoría de edad, un grupo de hombres aventureros llega al lugar, lo que da inicio a una épica historia de aventuras y romance dividida en doce actos.

“Es finalmente una obra sobre el empoderamiento femenino, porque la base de la historia es el poder de las mujeres. A través de este punto de partida vamos viendo muchas historias de amor y distintos tipos de relaciones, pero finalmente es una historia universal sobre el amor, las mujeres y el respeto”, comenta la productora.

Pese a que tiene a las mujeres como heroínas y como eje de su trama, sumado al protagonismo que tienen las seis instrumentistas durante toda la historia -ya sea sobre el escenario o debajo de éste-, Plum evita hablar de Amaluna como un espectáculo feminista, o como uno que responda a a las diversas oleadas reivindicatorias de los derechos de las mujeres que hoy se toman la agenda de Chile y muchos otros países. “Más que una declaración de principios o una opinión, esto es sobre la pasión y las mujeres. De ahí Diane Paulus escribió esta historia, aunque su motivación no fue necesariamente hacer una reflexión sobre el estado del mundo”, aclara la productora.

Chile será el país número 17 en recibir este montaje, que acumula más de 4 millones de espectadores a la fecha en el mundo. Un nuevo capítulo en el romance entre Chile y el Cirque du Soleil, que busca repetir los resultados de sus encuentros anteriores.

“Me tocó estar en Chile con Kooza hace dos años y sentí que los chilenos realmente aman el Cirque, aprecian que cada espectáculo sea distinto y que cada vez que regresamos hay una nueva experiencia para ellos”, asegura Plum.

Sobre el autor:

Andrés del Real |
Sub-editor de Espectáculos de La Tercera.