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Culto
Roberto “Titae” Lindl: “A Álvaro todavía le queda mucha vida”

Roberto “Titae” Lindl: “A Álvaro todavía le queda mucha vida”

El músico habla con Culto del estado de salud de su amigo, tras su trasplante de hígado: “No sabíamos la gravedad del asunto”, cuenta.

44 años. Ese es el período que ha transcurrido desde la primera vez que Roberto “Titae” Lindl tuvo enfrente a Álvaro Henríquez: en la Concepción natal de ambos, sus padres – el contrabajista de origen austríaco Werner Lindl y el juez Fidel Henríquez- eran viejos conocidos y las reuniones entre familias eran un panorama al menos mensual.

Pero en todo ese extenso período, resulta difícil rastrear un episodio más duro que el sucedido hace muchísimo menos, hace nueve días, el pasado martes 1 de este mes, cuando el cantante fue sometido a un trasplante de hígado urgente, tras arrastrar un grave problema hepático derivado del consumo de alcohol.

“Todos hemos estado muy preocupados”, expresa “Titae”, en conversación con Culto, con seguridad el hombre más cercano a Henríquez después de su núcleo familiar, el amigo de toda la vida, el aliado con el que forjó esa institución del cancionero chileno llamada Los Tres. El único que ha seguido al lado del intérprete hasta hoy, pese a los cambios en las filas, las deserciones, los paréntesis, las apuestas fallidas, los instantes de mayor o menor impacto popular, o, como hace una semana, los infortunios de efecto incierto dictados por la salud.

Lindl, que hasta ahora había preferido guardar silencio, por respeto a la privacidad de su amigo, sigue con cierta cautela: “No he sabido tantas cosas en detalle. Supe que la operación salió bien y eso obviamente te alegra, pero tampoco mucho más. Fui a verlo hace un par de días, fui una vez, pero como está en la UCI (de la Clínica Las Condes) no se puede ni entrar, así que estuve con la hermana un rato, con su familia. Más que nada me he mantenido al tanto hablando por teléfono con ellos, ahí me entero de las novedades. Pero seguimos bien preocupados, hay que ver qué pasa”.


– Se conocen desde que son niños. ¿Cómo le ha golpeado que su amigo de toda la vida hoy esté en un estado tan difícil?

– Para mí es un colega y un amigo. Pero bueno, estamos a la espera de que salga todo bien en este período, porque siento que le queda mucha vida todavía a este gallo.

– Es un problema de salud que él venía evidenciando hace un tiempo. ¿Tuvo usted alguna alerta de que podía llegar a este estado tan crítico?

– (Piensa) La verdad, nos tomó por sorpresa. Así como que no cachábamos mucho, porque siempre anda cada uno por su lado. No sabíamos la gravedad del asunto.

– ¿Nunca en su entorno vieron que Álvaro estuviera a las puertas de algo tan complejo?

– Claro. Había momentos donde le costaba moverse, pero más allá de eso, no, no vimos más. Llegaba hasta las tocatas, las hacía y las hacía bien, sin problemas. Salvo la última, donde ya fue todo muy evidente que estaba muy enfermo.


Sin plazos

La alusión del bajista viaja un poco más en el calendario y se sitúa el pasado 19 de enero, cuando, en un show en Talagante, su camarada se vio errático, con dificultades para cantar y desplazarse, punto de quiebre que reveló para el ojo público los problemas de salud por los que atravesaba por esos días. Dos días después, el músico debió presentarse sentado en una silla en un concierto en Calle Larga, en la Región de Valparaíso, en lo que hasta ahora es el último recital del conjunto. Y probablemente, será el último en mucho tiempo.

Consultado por el tema, Gonzalo Henríquez, hermano del músico y a cargo de su cuidado desde hace algunos meses, no apuesta por plazos específicos, pero dice que al menos son 15 días en la clínica, para después iniciar un proceso de recuperación que se extenderá por todo el segundo semestre.

En su círculo cercano, las perspectivas más optimistas proyectan ya el próximo año como la etapa en que, de salir todo según lo establecido por los médicos, Henríquez podrá retornar de modo paulatino al ritmo de los escenarios y los estudios de grabación.

“Probablemente”, dice su hermano. Luego profundiza: “Ser dado de alta o la recuperación no son cosas rápidas. Que vuelva a tocar también es algo que debemos manejar nosotros. Él ahora está bien después de la intervención de ayer (el martes), que fue un procedimiento de rutina normal para una persona operada de esta forma. Está consciente y se puede comunicar muy de a poco”.

Con respecto al destino incierto de los hombres de “Déjate caer”, Lindl es categórico: “Es algo en lo que no estamos ni pensando, en realidad. Está todo stand by, en pausa, no se sabe nada de eso. El resto de los músicos de la banda no sé dónde están, cada cual está con su propia pega, cada cual está en la suya. Es difícil de saber que va a pasar con Los Tres, no tengo idea. Sin la salud de Álvaro, no podemos hacer nada”.

Para sortear el intervalo, hoy “Titae” tiene sobre la mesa al menos tres a cuatro proyectos, entre los que aparecen Titae & Kataix, dúo con el músico Adolfo Arauz y centrado en el sonido instrumental; La Regia Orquesta, encabezado junto a Cuti Aste y con quien revive la banda sonora de La Negra Ester; y Banda Volante, iniciativa de nueve integrantes que funciona como una orquesta de jazz no tradicional. Son las múltiples fórmulas que hoy explora el otro fundador de Los Tres, cuando el compañero de ruta de casi toda su existencia está obligado a seguir en silencio.

Sobre el autor:

Claudio Vergara |
Editor de Espectáculos de La Tercera y periodista especializado en música popular.