Culto
Mujeres y poder: una clase de historia

Mujeres y poder: una clase de historia

Mary Beard -académica y autora inglesa- da cuenta en su libro de la voz pública y del ejercicio del poder por parte de las mujeres en un mundo que históricamente relegó el género femenino a otras labores.

Como la cultura madre de Occidente, este manifiesto da inicio a su argumentación en la antigua Grecia con una de las historias canónicas de la literatura universal: La Odisea de Homero. Mary Beard extrajo un fragmento de este escrito en el que Telémaco -hijo de Ulises- envía a su madre Penélope a la casa y le dice “ocúpate de tus labores propias” cuando ella intenta participar de la conversación.

“Quiero empezar por el principio mismo de la tradición literaria occidental, con el primer ejemplo documentado de un hombre diciéndole a una mujer ‘que se calle’ , que su voz no había de ser escuchada en público”, escribió la académica y autora para dar inicio a su relato.


Telémaco y Penélope.

Este libro de casi 100 páginas nace de dos conferencias dictadas por Beard: la primera -dada en 2014- proporciona contexto histórico desde los orígenes de la cultura occidental; mientras la segunda -dada a comienzos de este año-  entrega ejemplos contemporáneos que demuestran que a pesar de que hayan pasado más de 2000 años, la mujer aún es vista como inferior.

Voz de mujer

El concepto central y unificador es el silencio femenino desde tiempos inmemoriales hasta los actuales, eligiendo mujeres poderosas como objeto de análisis.

En un comienzo, los casos son desalentadores con las historias extraídas de la literatura clásica como Ío (convertida en vaca por el Dios Júpiter), Eco (condenada a contemplar en silencio a Narciso, quien solo se amaba a sí mismo), o el caso de Lavinia (a quien se le cortó la lengua para que no denunciara su violación).

Lo que Mary Beard plantea en su texto es que más que denunciar a ciegas actos varios de misoginia, lo primordial es comprender sus orígenes, contextos y cómo la mujer fue reaccionando a consecuencia a lo largo de la historia.

De la antigua Grecia el libro viaja a la Inglaterra del siglo XVI con la Reina Elizabeth I como referente. Y es que si bien fue la primera mujer en comandar una poderosa nación tras heredar la corona británica, sus atributos como la fortaleza y ferocidad fueron transmitidos a las siguientes generaciones como rasgos masculinos.

“Sé que tengo el cuerpo de una mujer débil y frágil, pero tengo el corazón y el estómago de un rey, el del Rey de Inglaterra”, dijo supuestamente la monarca al arengar a sus tropas en Tilbury contra los españoles en 1588. Sin embargo, la autora deja en claro que no existe tal registro de puño y letra de la reina, sino que surgió de un comentarista que escribió el relato 40 años después.

Quizás el caso que da el salto a lo contemporáneo es el de la Señorita Triggs. En 1988 la humorista gráfica Riana Duncan tomó su lápiz e imaginó una mesa de trabajo masculina a excepción de una persona: “Es una excelente sugerencia, Señorita Triggs. Tal vez uno de los hombres presentes quiera llevarla acabo”, dice la caricatura que, a juicio de la autora, refleja el trato que recibe una gran cantidad de mujeres, aún a 30 años de aquel dibujo.


Trabajo de la humorista gráfica Riana Duncan.

Cómo son vistas las mujeres que ejercen el poder actualmente

Personajes de antaño como la diosa Atenea (nacida de la cabeza de Zeus y representada con rasgos andróginos) y Medusa (violada por Poseidón y transformada en un monstruo que convierte en piedra a quien la mire) son dos símbolos que en pleno siglo XXI siguen vigentes.

Más allá de ser el logo de la famosa marca Versace, Medusa también se usó para representar a líderes mundiales como la Primera Ministro de Inglaterra Theresa May (a modo de burla por su peinado alto) y la ex candidata a la presidencia de Estados Unidos Hillary Clinton (durante la campaña de 2015).


Parte de la propaganda electoral de Donald Trump en 2015. Trump está en el rol de Perseo sosteniendo la cabeza de Clinton como si ella fuera Medusa.

Beard hace un análisis del desempeño de estas líderes en cuanto a lenguaje corporal y no verbal, y suma a la Canciller alemana Angela Merkel. Apunta a aspectos como que educaron su voz para que sonara más grave y que tienden a usar pantalones y zapatos bajos (aunque esto último, puntualiza la autora, puede ser entendido también como un rechazo a convertirse en un maniquí).

Mujeres y poder: un manifiesto, condensa los casos icónicos de misoginia y los sitúa cronológicamente combinándolos con un análisis conciso que contextualiza el movimiento feminista actual, pero desde otro ángulo: “Si no se percibe que las mujeres están dentro de las estructuras del poder, ¿no es necesario redefinir el poder?”.

Mary Beard deja esta reflexión que resume su escrito y explica que su propuesta no es una guerra contra los hombres, sino realzar la voz de las mujeres.


Sobre el autor:

Mónica Garrido |
Periodista de La Tercera. En Twitter es @monigarridov