Culto
Los 102 discos de Robert Pollard: un manual para evitar la procrastinación

Los 102 discos de Robert Pollard: un manual para evitar la procrastinación

La procrastinación es la tendencia a evitar las actividades obligatorias. Más o menos, lo que usted hace leyendo este artículo. Robert Pollard, por su parte, es uno de los músicos más prolíficos de la historia, quien acaba de lanzar en marzo su disco número 102, esta vez, con su banda más conocida Guided by Voices. Por acá, algunos apuntes de por qué Pollard puede ser el nuevo coach laboral que requerimos.

Para que nos entendamos mejor, comencemos con un par de comparaciones odiosas de carta gantt. El último disco de estudio de Peter Gabriel (Up) tenía a Ricardo Lagos de Presidente, a la selección chilena eliminada de un mundial de fútbol y al “Aserejé” como un aviso de la extinción misma de la música popular. El inmediatamente anterior a ese (Us) tenía a Aylwin, de la selección mejor ni hablar y “El tractor amarillo” en las coordenadas anteriores.

Otro ejemplo bien podría ser Tool, quienes, sin abandonar las giras, hacen sufrir cada tanto a sus millones de fans con ligerísimas señales de un regreso al estudio para la continuación de 10.000 days, fechado el 2006. Hay que decir que tampoco Gabriel ha abandonado la actividad en vivo y cada cierto tiempo revisita en variados formatos (sinfónico, celebración de un disco, álbum de covers) su material antiguo, sin muchas luces de material inédito a la vista.



Dijimos que la comparación era odiosa, porque hablamos de una complejidad musical y de producción muy diversa respecto de quién nos convoca hoy. O, quizás, no. Por lo menos, nada que sea importante en el mundo de la incontinencia productiva de un tipo como Robert Pollard. Al igual que gente como Mark Everett (Eels), Stephin Merritt (Magnetic Fields), Mark E. Smith (The Fall) o Prince, la profusión de ideas pareciera no justificar, siempre, la edición de ellas. Como bien dice Pollard, también artista visual, el mejor método de trabajo es tener 28 ideas para elegir las mejores 14 y publicarlas. Y pasar a lo siguiente.

Recapitulemos. Robert Pollard es un músico estadounidense de 60 años, con 35 de trayectoria, conocido principalmente por ser vocalista, compositor y único miembro estable de la banda Guided by Voices, emblema del indie de los 90s. Dueño de una biografía realmente exenta de glamour, el hombre se dedicó los primeros 11 años de vida de la banda a ser maestro de una escuela básica, criar a sus hijos, y escribir y grabar precariamente sus canciones; evitando las reuniones en la sala de profesores, ya que aprovechaba de pasar la resaca del ensayo nocturno. “Uno como usted”, como decía un candidato presidencial hace un par de décadas.

Editado el 23 de Marzo, Space gun (Rockathon Records, 2018) es la referencia número 25, sin contar recopilatorios y discos en vivo, de Guided By Voices y la 102 dentro de la obra de Pollard. Los fans extremos (que los tiene en buen número y endeudados de tanto pasar por la caja registradora) dirán que hay diferencias sustanciales dentro de su cánon según el nombre de su proyecto, pero hay elementos que se repiten: la British Invasion de los 60s, The Who, un poco de psicodelia si la ocasión lo permite y algunas alusiones al post punk, el garage y el lo-fi. Esto, según quien firme el disco sea Guided by Voices, Circus Devils, Airport 5, Lifeguards, The Takeovers, Robert Pollard, Keene Brothers, The Moping Swans o alguna otra de la decena de denominaciones para las que requeriríamos un párrafo especial, probablemente.


De entre todas esas encarnaciones, la más significativa y estable ha sido Guided by Voices, activos desde 1986 a la fecha, aunque con variados cambios en su alineación y una pausa de 7 años hace una década atrás. Ellos han sido el vehículo central de la actividad de Robert Pollard en vivo, mostrando sus mejores señas de identidad: sonido garage, canciones cortas, estribillos coreables y una puesta en escena que de tan mínima casi parece arte conceptual. A saber, los músicos de la temporada tocando sin parar un tema tras otro, Pollard combinando sus movimientos a la Roger Daltrey de The Who con patadas voladoras y un cooler de cervezas que se vacía irremediablemente tras cada show. Todo ello en 3 horas de actuación, interpretando 30 a 40 canciones como promedio (o 50, si está más inspirado o el cooler tiene mayor capacidad).

Si bien es Pollard el cerebro tras la banda, es el nombre del grupo el que organiza la historia y la relación casi obsesiva de un buen número de fans alrededor del mundo. Hay sobre ellos webs realmente meticulosas (http://www.gbvdb.com/), días conmemorativos en diferentes ciudades de Estados Unidos y un interés que permite lanzar al mercado 5 box set de material inédito, un par de biografías y el reciente Space gun. Un disco que sufre la vergüenza de ser el único lanzamiento del año a nombre de la banda, aunque ello se complementa con un disco en vivo de 2018 y los 2 álbumes de estudio (uno de ellos, doble) del año anterior.

Alguna vez considerados como los precursores del sonido lo-fi por la precariedad de sus primeras grabaciones, Guided by Voices, han mejorado condiciones de registro, participado en la nómina de sellos multinacionales y subido la calidad de la cerveza en escena, pero se han mantenido firmes en sus preceptos. “La imperfección es mejor”, ha dicho más de una vez Robert Pollard, lo que bien se puede observar en esos discos que se mueven constantemente entre el acierto y el error, con la honestidad como eje central. Como dice el estribillo de su tema más conocido “Game of Pricks”: “I never ask for the truth/but you owe that to me”.

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