Culto
El músico callejero que grabó con Los Prisioneros

El músico callejero que grabó con Los Prisioneros

Cristián Acosta tocó guitarra y cantó en el primer disco de Los Prisioneros con Alvaro Henríquez.

Cristián Acosta, más conocido en el restaurante Liguria de Manuel Montt y en los bares de la cuadra como el “Lennon”, dice que se sabe “casi todas” las canciones de Beatles. Y probablemente sólo ese dato sea suficiente para entender por qué Alvaro Henríquez, líder de Pettinellis y flamante músico invitado de Los Prisioneros, decidió invitarlo para que participara en el primer título de esta ilustre sociedad: las Raras Tocatas Nuevas publicadas en octubre de 2003.

Esa reciente colaboración fue la más notable recompensa para una ocurrencia que este músico callejero de 34 años, oriundo de Quinta Normal y número fijo en las terrazas del más conocido de los Liguria, tuvo en 1996 junto a su eterno socio musical Luis Marambio (“el Paul”), cuando su repertorio de “canciones protesta” no lograba entusiasmar a su improvisada audiencia en lugares como Paseo Ahumada y el Persa Bío Bío.

Acosta y Marambio se preguntaron qué canciones podrían gustarle a todo el mundo. Y coincidieron en un lugar común: “las de los Beatles”. Desde ese momento bautizaron su sociedad como “El Sonido de Liverpool” que tiempo después, y por cortesía de Henríquez, terminó simplificada en “Los Pickles”. Así lograron “ascender”, como él describe, a “mejores” sitios como el mencionado bar donde Acosta finalmente conoció “al maestro de Los Tres” como llama al actual Pettinellis.

“Fue en abril del 2001”, precisa el melenudo músico sobre el día exacto en que conoció a Henríquez. Aunque lo mejor de todo es que en ese momento no tenía idea quién era este “tipo alto” que daba generosas propinas y que frecuentemente se acercaba para felicitarlo por sus interpretaciones de los cuatro de Liverpool. Dos meses después, y ya con “la película clara sobre quién era ‘el maestro’, El Sonido de Liverpool fue invitado a animar una celebración privada que organizaron los dueños del Liguria en Isla de Maipo donde, cuenta Acosta, “habían muchos futbolistas y músicos como Los Bunkers”. Allí compartió escenario por primera vez con el ex vocalista de Los Tres repasando -obviamente- el repertorio de los Fab Four.

Ya en ese tiempo Henríquez le prometió que algún día harían “algo” juntos. Y eso pasó hace menos de un mes cuando en el mismo Liguria el ex Los Tres lo invitó para “cantar temas de los ‘70”. Acosta no lo podía creer, porque la invitación venía “con sorpresa”: conocer a Jorge González, a quién sólo había visto en un show de Los Prisioneros en 1981.

Llegó a la cita (el 25 de septiembre en los estudios de Rock & Pop) con su guitarra y respondió a cada una de las peticiones de los consagrados.

“Se portó bien”, comenta un testigo de las grabaciones que él asumió con “absoluto profesional”. Cantó “My Sweet Lord”, de George Harrison -emitido por la emisora, pero no incluido en el disco- y tocó guitarra en “Alone Again (Naturally)”, de Gilbert O’Sullivan que sí llegó al set final.

González terminó encantado con el “amigo” de Henríquez: “Sabe hacer unos acordes dificilísimos”, comentó hace una semana a Rock & Pop mientras el responsable de la sesión, Alvaro Henríquez, aseguraba que “es uno de los músicos callejeros más dotados que conozco”.

Acosta se lo toma con calma. Tanto que mientras el viernes pasado cantaba en la calle frente a la Feria del Disco de Ahumada, ignoraba que adentro del local una fila de gente compraba el nuevo título de Los Prisioneros. El mismo donde este músico anónimo esbozó algo de su talento.


* Publicado en La Tercera el 26 de octubre de 2003.

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