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El rayo de Bowie y los secretos de Aladdin sane

El rayo de Bowie y los secretos de Aladdin sane

Para abril de 1973, el Duque Blanco publicó un álbum de avanzada en donde convergen el sonido del pianista de jazz Mike Garson con el maquillador Pierre La Roche y el fotógrafo de moda Brian Duffy.

El rayo que se hizo ícono

Todo lo que hacía debía tener estilo y tenía que causar impacto. La imagen que Bowie proyectaba era tan importante como la música que escribía y así quedó demostrado en la portada de Aladdin sane, su sexto disco de estudio publicado en abril de 1973.

La historia de esa fotografía comienza quince meses antes, cuando David fue retratado en una oscura calle londinense para posar en la portada de The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars:



Allí conserva un aspecto de su look invariable a su rareza alienígena. Así lo apuntó el biógrafo del músico, Paolo Hewitt, en David Bowie: vida y discografía (2013, Blume): “Su pelo tenía un cierto estilo mod con reminiscencias al modo en que lo había llevado a mediados de la década del 60”.

La peluquera responsable de ese nuevo estilo fue una chica llamada Suzi Fussey, que trabajaba en una peluquería en Beckenham. A Bowie le gustó y la contrató para sus giras (luego se casaría con Mick Ronson, guitarrista y pianista del disco).

Dos meses más tarde comenzó a teñirse el pelo, ya bastante más largo, de un color rojo claro, idea que sugirió Daniella Parmar, a quien Bowie recuerda como “la primera chica que vi con el pelo blanco oxigenado y con siluetas de cómic teñidas en la parte de atrás”, como apunta Hewitt.

El color lo había sacado de unas imágenes de Marie Helvin luciendo los últimos modelos del diseñador japonés Kansai Yamamoto. “Era una peluca de hombre, tradicional en el kabuki”, recordaba Helvin en 2009. Fussey le tiñó el pelo a Bowie completamente de rojo, levantándolo y cortándolo por los lados.

“Me pareció el color más dinámico, así que quise tenerlo lo antes posible. Recuerdo que era el rojo de Schwarzkopf. Me tuve que acostumbrar a las sesiones de secador y a esa horrorosa primera mano de laca”, contó Bowie en un relectura de su obra en 1993.



Era un paso provocador para el cantante de veinticinco años. En 1973, el pelo era todavía el principal campo de batalla entre jóvenes y adultos. Las figuras dotadas de autoridad (policías, profesores) asociaban el pelo largo o despeinado con las drogas y el mal comportamiento, lo que resultaba sencillamente fantástico para la gente con espíritu rebelde.

Según el biógrafo del Duque Blanco, en la década de los 70 los adolescentes iban masivamente a las peluquerías pidiendo un corte a lo “Bowie”, cuando hasta entonces habían pedido un corte a lo “Rod” (Stewart).

Bowie lució ese pelo en todas sus giras y sesiones fotográficas. Era el complemento perfecto de su atuendo. Los integrantes de su banda llevaban cortes de pelo similares y, a pesar de algunos titubeos iniciales, también se pusieron ropa brillante.

Según cuenta Hewitt, en enero de 1973, todavía con el pelo rojo al estilo Ziggy, Bowie fue a ver al fotógrafo Brian Duffy a su estudio al norte de Londres. Duffy era uno de los tres fotógrafos londinenses, junto con David Bailey y Terence Donovan, que habían revolucionado la fotografía de moda, y conocía a Tony Defries, el manager de Bowie, con quien se había encontrado en la década de 1960.

Según Duffy, que murió en 2010, el célebre dibujo del rayo en la cara de Bowie fue el resultado de una inspiración que estuvo basada en Elvis Presley, aunque el motivo también había sido utilizado por Kansai Yamamoto en la misma colección de 1971 que había inspirado el peinado de Ziggy.

“Bowie estaba interesado en el anillo de Elvis que tenía grabadas las letras TCB [‘taking care of business’ / ‘cuidando del negocio’] junto con el dibujo de un rayo. Lo que hice fue trazar el diseño directamente sobre su cara, y lo coloreé con pintalabios”.



Con la participación del maquillador Pierre La Roche, el diseño que destaca en el rostro de Bowie se copió, en realidad, del logo de una arrocera de National Panasonic que había en el estudio fotográfico.

La imagen evoca, de manera muy efectiva, una división de la mente: curiosamente, al medio hermano de Bowie, le habían diagnosticado esquizofrenia no hacía mucho.



Para aumentar la provocación, en la cubierta desplegable del álbum, Bowie posaba casi desnudo, con la parte inferior del cuerpo difuminada gradualmente en color plateado con pintura de aerosol, obra del artista Philip Castle.

Y en los títulos de las canciones, salía el lugar donde se habían escrito cada una de ellas. De las diez que tiene el disco, seis las había escrito Bowie mientras estaba de gira por Estados Unidos, de ahí que el álbum se conociera como “Ziggy viaja a Estados Unidos”.

Alladin sane fue el primer álbum que Bowie había compuesto siendo ya una importante estrella de la industria, bajo la doble presión de la expectativa que ahora generaba y de la gira por Estados Unidos.



Loco

Sin duda alguna, la canción más lucrativa que escribió Bowie en este período fue “The Jean Genie”. Durante la gira, el equipo había empezado a cantar en el bus “We’re going bus, bus, bus-ing” [“Vamos en el autobús, bus, bus”], imitando “I’m a Man”, de The Yarbirds (compuesta por Bo Diddley).

En el departamento de Cyrinda Foxe fue que Bowie retomó ese pasaje musical y le puso una letra basada en Iggy Pop. El título es un juego de palabras a partir de Jean Genet, el escritor y artista francés, a quien Bowie admiraba.

Grabó la canción a principios de octubre en Nueva York y salió en el Reino Unido a finales de noviembre, manteniéndose en las listas durante trece semanas, su mayor éxito en Gran Bretaña hasta ese momento.


De las otra cuatro canciones, dos las escribió en Londres. Una era una nueva versión de “The Prettiest Star” y la otra era la más destacada, “Lady Grinning Soul”. La canción del título (otro elemento destacable del álbum) la escribió en el barco de regreso a Inglaterra (es notorio que por esa época Bowie no viajaba en avión, con lo que se creó la fama de ser un viajero clásico, si bien algo excéntrico). La otra canción era una versión de “Let’s spend the night together”, de los Rolling Stones.


Para Aladdin sane se había unido al grupo el pianista de jazz Mike Garson, que la intérprete y compositora Annette Peacock le había recomendado a Bowie. Este dio libertad de expresión a Garson, y el piano que se oye en “Aladdin sane” y “Lady Grinning Soul” añade toda una nueva dimensión a la música de Bowie, que, sumada al amplio uso de los coros, alcanza un colorismo inesperado a la vez que apunta ya al sonido que creará para Young Americans dos años más tarde.

En esos momentos, Bowie reflexionaba sobre ese cambio sutil de rumbo en una entrevista para Music Scene: “Parte de la música de mi nuevo álbum Aladdin sane es bastante extraña. Me he dejado influir por algunos de los mejores y más avanzados músicos de jazz, como el pianista Mike Garson y Keith Tippett. Mike está tocando con The Spiders, y la música que desarrolla parte de un tema básico, sobre el que yo y los distintos músicos improvisamos en torno a ese núcleo principal. Es que esto del glam rock me parece muy bien, pero por sí solo me deja muy pocas opciones”.

Como la gira durante la cual lo escribió, Aladdin sane da una ligera impresión de desorden. Es un revoltijo de ideas musicales compuestas de tonos diversos y con ligeros matices. A pesar de las presiones del momento. Bowie logró componer una colección de canciones de muy buena calidad, algunas de las cuales son cimas indiscutibles en su carrera.

Consiguió también la plena sintonía del público. RCA Records recibió nada menos que 100.000 pedidos anticipados al lanzamiento.

Cuando regresó a casa de su gira por Estados Unidos, Bowie contó que el nombre del álbum era un juego de palabras en alusión a su miedo a la locura, generado por los auténticos problemas mentales de su medio hermano Terry. Sane (cuerdo) se convierte al pronunciarlo junto con Aladdin en insane (loco).

De hecho, todo el disco sugiere una especie de manía, que no era nada en comparación con la que Bowie estaba suscitando en los adolescentes de una buena parte del mundo.


Sobre el autor:

Alejandro Jofré |
Editor de Culto. En Twitter es @rebobinars