Culto
La atracción fatal de Roman Polanski

La atracción fatal de Roman Polanski

El director retorna el jueves a los cines chilenos con Basada en hechos reales, la historia de una lectora obsesionada con su escritora favorita. Sus protagonistas, Emmanuelle Seigner y Eva Green, dan detalles de sus personajes y sugieren que uno de ellos quizás no existe.

Pobre Delphine. Después de dar muchos tumbos y botar demasiados borradores, por fin encontró el éxito literario. Pero ahora está bloqueada, con el maldito síndrome de la página en blanco y bombardeada de dudas sobre su profesión. Todo lo remata, además, una serie de cartas anónimas que le reprochan haber expuesto demasiado la vida familiar en su exitosa novela. ¿Quién podrá ir por su ayuda en este momento de aflicción?

En los primeros minutos de Basada en hechos reales (2017), el director Roman Polanski (1933) le sugiere al espectador que el cable de salvación de Delphine es Elle, una mujer atractiva, inteligente, seductora y, he aquí el detalle, fanática de los libros de Delphine. En otras palabras, alguien demasiado perfecto para ser verdad. O, ya estirando las elucubraciones, para ser real.

Veamos. A Delphine, interpretada por Emmanuelle Seigner (que además es esposa de Polanski hace 30 años), todo le resulta bastante bien al comienzo. Elle, caracterizada por Eva Green, pasa de ser admiradora a amante de Delphine y las noches de cena a la luz de la luna son el mejor estímulo para desbloquear su mente. Por lo demás, Elle es asertiva y proactiva. La aconseja, la mima y le da ideas. Muchas.

Ahí es cuando empieza el conflicto más urgente de Basada en hechos reales. ¿Quién es Elle? ¿Por qué se apodera de la vida de Delphine de manera tan violenta? ¿Hasta qué punto desea realmente ayudarla y darle ideas? Y, peor aún, ¿Puede que Elle sólo exista en la cabeza maltrecha de Delphine?

La nueva película de Roman Polanski, estrenada el año pasado en el Festival de Cannes, es otro eslabón en su eterno retorno a sus preocupaciones más primigenias. Después de realizar una serie de producciones en inglés y con actores de Hollywood (desde Oliver Twist en 2005, hasta Un dios salvaje en 2011), Polanski restringió sus presupuestos y optó por trabajar en francés y con actores de ese país.

Primero fue La piel de Venus (2013), donde Seigner interpretó a una actriz que gobernaba a un director teatral bajo el látigo del sadomasoquismo. Ahora llega con Basada en hechos reales, que con guión escrito junto al cineasta Olivier Assayas (Personal shopper) se inspira en la novela homónima ganadora del premio Renaudot de la autora francesa Delphine de Vigan. El próximo jueves se estrena en las salas chilenas.

Si La piel de venus de alguna manera remitía a Perversa luna de hiel (1992), Basada en hechos reales lleva a territorios similares a El inquilino (1976) y Repulsión (1965). Como en estas dos últimas películas, aquí están presentes la progresiva distorsión de la realidad, los límites de la cordura, el fantasma de un extraño (o extraña) en la vida puertas adentro y, a la larga, la locura.

Durante la presentación de la película de Roman Polanski en el Festival de Cannes, las actrices Eva Green (conocida además por la serie Penny Dreadful) y Emmanuelle Seigner se reunieron con un pequeño grupo de periodistas en una de las soleadas terrazas del Palais des Festivals de Cannes. Nunca habían trabajado juntas y para Seigner, quien ha actuado en cinco cintas de su esposo, es la primera vez que le toca hacer de víctima.

“Antes siempre hice de mujer fuerte y ahora soy yo la violentada. No es que sea masoquista, pero de alguna manera lo disfruté”, dice la francesa Seigner (1966), que ha estado en Búsqueda frenética (1988), Perversa luna de hiel (1992) y La piel de Venus (2013), entre otros largometrajes del ganador del Oscar a Mejor director por El pianista (2003).


Más allá de la anécdota

Aunque las comparaciones con la novela Misery (1987) de Stephen King aparecieron desde un principio, Emmanuelle Seigner declina los hipotéticos paralelos de la película con la narración sobre una fan obsesionada fatalmente con su escritor favorito: “Las referencias vienen más bien de las propias películas de Roman Polanski, como Repulsión (1965), Cul-de-sac (1966), El bebé de Rosemary (1968) o El inquilino (1976). Creo que nuestra película es mucho más profunda que una simple anécdota”.

¿Por qué? Seigner se explaya: “La historia se mueve en muchos niveles. El de la creación, la culpa, la soledad, el amor, el doble, la posibilidad de que realmente exista o no el personaje de la admiradora, etcétera. Todo es mucho más abierto que la novela de Stephen King. Acá, en cambio, jugamos con la imaginación y con lo real. Mi personaje no tiene certeza de lo que es verdad o no. Un loco no sabe que está loco”.

Aquella delgada línea que divide realidad y ficción jugó también a la hora de motivar, a veces descolocar y, finalmente, sorprender a las propias actrices. “Es probable que aún no tenga claro si Elle existe o no. Si es una invención de Delphine o alguien de verdad. Es la ambigüedad misma. Nunca lo supe”, explica la franco británica Eva Green (1980), que hace 15 años fue descubierta por Bernardo Bertolucci para la película Los soñadores.

Lo que sí tiene claro es que los comportamientos obsesivos se pagan caro: “Elle, mi personaje, es una mujer vampiro, fuera de toda norma. Por supuesto que a veces la obsesión te puede llevar a buenos lugares en la vida o hacerte conseguir objetivos, pero a la larga es nociva. En el amor, la obsesión es una llama que te consume y eso es nefasto”.


Polanski y las mujeres

A través de su carrera cinematográfica, Roman Polanski ha demostrado consistencia y habilidad en el manejo de la psicología y los temores femeninos. Fue así en Repulsión, pero también en El bebé de Rosemary y Tess (1979). “Me gusta mucho, por ejemplo, lo que logró con Françoise Dorléac en Cul-de-sac. Pero además, ahora éramos dos mujeres, lo que lo hizo todo mucho más entretenido”, cuenta Seigner sobre la película que apenas ostenta una participación lateral de Vincent Pérez, como el novio de Delphine.

La actriz también entrega algunas pistas sobre su interacción con el realizador: “Es muy preciso en las instrucciones que da en los rodajes, particularmente sobre cómo quiere que sea el encuadre o en otros detalles técnicos. También le encanta la improvisación, aunque creo que en La piel de Venus pude inventar mucho más que En basada en hechos reales”. Luego revela: “En realidad estuve más nerviosa cuando hace unos días vi por primera vez la película con la escritora Delphine de Vigan. No quería decepcionarla. Después de todo, yo de alguna forma la interpreto en la película”.

La experiencia de Eva Green, que ha tenido la posibilidad de alternar roles en el cine europeo y estadounidense, fue diferente. Por supuesto, era su debut con el director: “Tuvimos ensayos un par de días antes de comenzar a filmar, leímos algunas escenas juntos, pero no fue exigente ni muy preciso conmigo. Más bien relajado. Pero ya en el set de rodaje todo cambió. Es realmente obsesivo. Con las tomas, el tipo de encuadre, las distancias, la ropa, todo. Nunca vas a poder salirte con la suya ni hacer algo que él no desee. Es un artista. Creo que durante la filmación fue donde recién entendí lo que él quería decir sobre Elle, mi personaje”.

Los costos de trabajar con realizadores de calibre suelen ser elevados, pero Green tenía claro que la oportunidad era única: “Polanski es un ícono. Nunca pensé que iba a llegar a actuar en una de sus películas, así es que en el set trataba siempre de ir más allá. Antes de rodar, vi varias veces Macbeth (1971), que es una de sus grandes películas y desgraciadamente no es muy conocida”.

Acostumbrada a los personajes de mujer fatal desde Sin City (2005) y Casino Royale (2006), Green concede que su nuevo carácter tiene algo de aquello, pero a otros niveles. “Elle es casi irreal, fantasmagórica. Tiene, además, muchos pliegues y niveles. Puede ser sofisticada, puede ser alguien en quien confiar (como en algún momento lo cree Delphine), pero también está desquiciada y, lo que es peor, se está alimentando de Delphine, la está anulando”.

A pesar de la naturaleza vampiresca de Elle, no hay que escarbar demasiado en las propios recuerdos para encontrar ecos similares. Así lo entiende la actriz: “Todos alguna vez nos hemos envuelto en situaciones de obsesión o de admiración con amigos, sobre todo en la adolescencia. Es una cuestión muy femenina y es fascinante. Pero no hay que olvidar que las obsesiones pueden ser terroríficas al mismo tiempo”.

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