Culto
Solaris: la respuesta soviética a la odisea espacial de Kubrick

Solaris: la respuesta soviética a la odisea espacial de Kubrick

Dirigida por el cineasta Andréi Tarkovski en 1972, la película ganadora de Cannes narra de manera épica el primer contacto entre el ser humano y una especie de inteligencia extraterrestre.

Considerada como una de las grandes obras de la ciencia ficción, 2001: odisea del espacio (1968), del estadounidense Stanley Kubrick, fue calificada de fría y estéril por el cineasta ruso.

Andréi Tarkovski dijo que era demasiado prejuiciada y modernista, debido a su visión de la evolución humana, poniendo énfasis en su “carencia de fuerza emocional”, opacada —según él— por las excesivas referencias a los avances tecnológicos.

2001 es una película errada en numerosos aspectos, incluso para los especialistas. Para lograr una verdadera obra de arte, se debe eliminar la falsedad”, opinaba el ruso.



Según Tarkovski, nada puede explicarse científicamente, y el Hombre debe evolucionar, en primer lugar, mediante su dominio de las fuerzas que le rodean.

Haciendo propia una novela escrita en 1961 por el polaco Stanislaw Lem, el ruso respondió desde la pantalla grande con una película antimodernista y centrada en una historia de amor poco convencional.

En Solaris (1972), Tarkovski narra la historia de Kris Kelvin, un psicólogo célebre por sus investigaciones, que se reencuentra con el fantasma de su esposa fallecida.

La película, una sesuda divagación sobre la naturaleza humana, avanza en medio del suspenso, jugando con la banda sonora, el escenario y —según detalla el sitio de Cannes— “un ritmo muy lento, a veces contemplativo, como en una introducción sublime de planos de plantas y algas sumergidas en el agua”.

Con 165 minutos de duración, Solaris encarna con profundidad —una constante en la obra del ruso— el tema de la trascendencia y se diferencia de la obra de Kubrick por su conclusión, diametralmente opuesta a la de 2001.

Allí, el astronauta Kelvin descubre en una estación espacial que algún tipo de inteligencia extraterrestre juega con los deseos latentes de los cosmonautas hasta, eventualmente, iniciar la mutua comprensión entre humanos e inteligencia extraterrestre.

La película de Tarkovski se estrenó en 1972, en plena Guerra Fría, y la prensa no tardó en tildarla como “la respuesta soviética” a la película de Kubrick. Ese mismo año, Solaris se hizo del Grand Prix del Festival de Cannes.


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