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Culto
Trece años de Gepe: “Quien dura más de tres discos tiene sentido lo que está haciendo”

Trece años de Gepe: “Quien dura más de tres discos tiene sentido lo que está haciendo”

El próximo 8 de abril, el músico chileno celebra trece años desde la edición de su debut con el concierto más masivo de su carrera. “Será grotesco y vamos a hacer canciones de todos los discos”, dice él. En entrevista con Culto, Gepe examina los giros de su carrera y reflexiona cómo será recordada su generación.

Siempre quiero lo que no tengo

-Me acuerdo que para las tocatas de Gepinto, tu música se había puesto de moda en una escena pequeña y que, siete años después, para el lanzamiento de GP, había cientos de personas cantando tus canciones de memoria. ¿Te lo imaginaste alguna vez?

-La verdad es que no, pero no puedo decir que no lo haya deseado. Obviamente que sí, quería que la gente cantara o se las aprendiera, pero no sabía si iba a suceder. Estaba la necesidad, desde que partí, siempre quise que la mayor cantidad de gente escuchara mi música sin pertenecer a ningún nicho en específico: ni rango etáreo, ni situación socioeconómica, ni país, ni lengua. Eso se ha cumplido hasta ahora. Con GP ocurrió la confirmación de que hay cosas que si uno las quiere se logran.

-Cuando uno escucha tu música oye un pop sin prejuicios, que puede ir sin problemas de la tradición de autor a los sintetizadores o de sonar en Perdidos en el espacio a la FM Dos. ¿Cómo lo ves tú?

-Eso es lo que más me hace gracia de todo esto. Si todavía perteneciera a esos espacios más oscuros, tradicionalmente underground, como duros: Perdidos en el Espacio, Jaime Baeza, Super45; podría estar con comodidad en la 40 Principales o el Festival de Viña, que es algo híper visible. Es el mayor logro de esto. Mantener hasta hoy todo el umbral de posibilidades, no cerrar puertas. Hay una victoria en eso de sentirse cómodo en varios lados.

-Jim Jarmusch, que siempre fue un director independiente, dice que se siente cómodo con el tamaño de su público. ¿Cómo es contigo?

-Creo que me acomodo en todo tipo de públicos. No podría decirte que el público que sigue a Gepe va a ser siempre el mismo o será el mismo. Considero a todo el mundo potencial público y, más que sentirme incómodo por mi potencial público, me siento cómodo con las posibilidades de un público.


“J Balvin es un paradigma”

-Alguna vez dijiste que “la música pop no es arte, es una mezcla de diseño y publicidad”. ¿Qué significa eso?

-En términos duros, como definición, sacándole el alma a la canción y dejando solo la estructura o el envoltorio, yo creo que responde súper bien a que la música pop no tiene que ver con la música. Más allá de que sea o no arte, me da la impresión de que la música pop es todo o casi todo menos música. Es imagen, es sensación efímera, algo cinematográfico también. Es un comercial de tele, una cápsula de información llamativa, burbujeante e instantánea, en el mejor o peor de los casos. Yo estudié diseño, algo sé de eso, y podría decirte que en cuanto a metodología creativa la canción pop tiene mucho que ver con el diseño. Me refiero a eso: a la hechura de las cosas, no solo al resultado final. Ahora, para que esas canciones trasciendan o generen algún cambio, como “Mi gente” de J Balvin o “Sensualidad” de Bad Bunny, tiene que haber un alma detrás, un mundo. Y eso es el arte y va a depender del artista.

-En tus primeras entrevistas hablabas mucho de la abstracción como un estado para escribir letras, las que con el tiempo se hicieron más claras y directas. Incluso tu voz suena distinta en tus primeros discos. ¿Lo ves así?

-Es verdad. Estoy absolutamente en desacuerdo con esa opinión mía. Para mí, la abstracción no me parece lo adecuado y opté hace una buena cantidad de tiempo por ser más claro, sencillo y sintético. ¿Sabís por qué? Me alivia más. Me hace sentir mejor. Esa es la razón esencial. Al sentirme bien las canciones tienen más sentido.

-También decías que hay tres grandes hitos en la música chilena: Violeta Parra, después Los Jaivas y después Tobías Alcayota. ¿Sigues pensando lo mismo?

-De todas maneras, son los esenciales. Tobías en el underground, Los Jaivas en la mezcla y en la función libre, libre, libre, y Violeta como la madre fundadora de la música popular. Ahora, sumaría gente como Margot Loyola, Gabriela Pizarro, Rolando Alarcón, La Ley, Los Prisioneros, Lucybell y a mis compañeros de ahora.

-Tu gusto por la música urbana, ¿de dónde salió?

-Es imposible no notarlo, ha estado ahí desde hace un montón de tiempo. Yo, como soy melómano y soy curioso ante cualquier ritmo nuevo o cosas por descubrir, siempre le pongo ojo. Ese estilo en particular me encanta. La canción “Mi gente” de J Balvin es un paradigma porque tiene un montón de cosas de la música más de nicho —ponte tú toda la estructura armónica o de arreglos o la austeridad que tiene en la base—, al mismo tiempo que es una súper canción mainstream, pero convive con una cuestión muy curiosa musicalmente hablando. No es lo mismo que Maluma, que es más tradicional en forma, en sonido, en imagen. Hay otra canción, “Sensualidad”, o la última de Bad Bunny, esa con piano (se refiere al tema “Amorfada”)… es como: ¿Qué es eso? ¿James Blake? Hay algo muy curioso en eso, por lo tanto estoy muy atento a lo que está pasando tanto ahí como en otros estilos.


Tiene sentido su presencia

En 2005, cuando publicó su disco Gepinto, Gepe recibió ofertas por contratos discográficos con La Oreja, Feria y Universal, pero no las aceptó. Dijo que se sentía incómodo porque no había una “confianza absoluta” como la que mantenía con Quemasucabeza, su sello desde entonces.

“Ellos son mis amigos y me dejan hacer lo que quiera. La gente de los sellos hace eso para vivir y para mantener a su familia, sus hijos, y nosotros no, pensamos distinto”, decía en ese tiempo.

-¿Qué piensas ahora?

-Que sigue siendo así, pero que el resultado de ese esfuerzo que hicimos tan genuino ha ido mutando sin duda. Pero el motor del trabajo, el motor creativo primigenio no tenía ningún afán de comprarse cosas, autos, casas o pagar colegios de nadie. Lo hacíamos porque nos gustaba y nos gustaba hacerlo lo mejor posible. Eso llevó a que hayamos podido trascender de la manera que lo hicimos. Yo vivo de esto y estoy muy contento de haberlo logrado. Y los chiquillos del sello también. Además, lo que representaba la industria en ese momento no tenía ningún sentido.

-¿Qué es el éxito para ti?

-Una consecuencia del trabajo. Para mí no es una meta, sino un elemento más con lo que uno tiene que lidiar en esto de las canciones pop o de ser un artista pop. Para alguna gente será ser conocido, para mí un éxito personal es trascender en el tiempo: quien dura más de tres discos tiene sentido lo que está haciendo.


Violeta, Margot y Silvia

-Decías hace un rato que te consideras un melómano, ¿qué música estás escuchando?

-Básicamente folclor chileno, cosas que más bien escucho en vivo: Miguel Molina, Claudio Constanzo, Claudia Mena, que es de lo mejor que he escuchado últimamente en Chile. Y de España, una chica que se llama Silvia Pérez Cruz que es maravillosa. Tiene cuatro discos maravillosos. Ella ha hecho el cover de Violeta Parra más bueno que he escuchado: “Puerto Montt está temblando”. Es increíble.

-¿Te consideras un lector?

-Sí. Ahora estaba leyendo un libro sobre el peonaje, de Gabriel Salazar (Labradores, peones y proletarios; Lom Ediciones, 2000) y el Conjeturas sobre la memoria de mi tribu (Alfaguara, 1996), de José Donoso, que es uno de los libros más buenos que he leído últimamente. También la última biografía que salió de Violeta, Después de vivir un siglo (Lumen, 2017) y siempre estoy revisando el libro La tonada (Ediciones UV, 2006), de Margot Loyola.


“Un show grotesco y con canciones de todos los discos”

-¿Cuál es tu relación con México, que es el segundo país donde más suenan tus canciones luego de Chile?

-Bastante larga, profunda y estrecha. Siempre que hemos ido desde el 2007 nos tratan muy bien y siempre hay mucho interés y los lugares se llenan. La gente nos escucha, siendo que es un país gigante y podrían estar escuchando cualquier otra cosa. Hay espacios y hay orejas para nosotros y eso nos hace sentir muy bien. Estuvimos hace un par de semanas ahí y la gente es muy cariñosa. Ahora, también hay un crecimiento dentro de la escena mexicana, tenemos una historia.

-¿Y qué puedes adelantarnos del concierto en el Arena?

-Será un concierto que resume gran parte del repertorio. Tenemos todo el tiempo del mundo para explayarnos, pero tampoco nos vamos a dar vueltas en cosas muy rebuscadas. Va a ser súper conciso en términos de recoger las canciones importantes, tocarlas de la manera más potente que hemos podido hacer hasta ahora con una banda de once músicos (que incluirá al ex Teleradio Donoso, Juan Pablo Wasaff, y los bronces de Franz Mesko y Alfredo Tauber), más la Yeimy y su equipo de coreografías, más el escenario que irá cambiando en función de cada canción. Algo hemos mostrado en los Caupolicanes que hemos hecho, pero lo de ahora será grotesco porque lo amerita.

“Van a haber secciones especiales. Una ligada a lo que estoy trabajando en este momento, que son versiones de recopilaciones de Margot Loyola, por lo tanto va a haber un paréntesis de eso. Con la señora María Esther Zamora, Claudio Constanzo y Claudia Mena vamos a hacer un repaso flash de alguna de esas versiones. Y vamos a hacer canciones de todos los discos”.


“Lo que se inventó ahora, con nuestra generación, se debe analizar a partir de eso”

-Después de tu presentación en Viña 2014, recuerdo que el ministro de Cultura boliviano reclamó por el “uso inadecuado de trajes de danzas folclóricas bolivianas” y que un parlamentario pidió “proteger las danzas bolivianas”. ¿Se entendió mal tu propuesta?

-Yo creo que no hay cosas que se entiendan mal o bien. Lo que mostramos, por supuesto que es una mezcla de un montón de cosas, y como decís tú con un desprejuicio que puede a veces herir algunas sensibilidades. Yo pienso que al gobierno, no al pueblo boliviano, le gusta quejarse en ese tipo de cosas para con Chile y generar algún tipo de roce. Y no trascendió por lo mismo: se refería a algo muy circunstancial y a darle una gravedad que no tenía. Para mí, Viña fue un peldaño en que aprendí muchísimas cosas y una de ellas es la cantidad de tribuna que uno tiene en ese tipo de situaciones. Es casi imposible quedar bien con todas las sensibilidades que están ahí. No creo haber sido el primero y no creo que seré el último.

“La música andina en general es tanto de Ecuador como de Bolivia, Perú y Chile. O sea, en el fondo no es de ninguno. Es como esa tontera de cuando el Presidente de Chile (Ricardo Lagos) le regaló un charango a Bono de U2 y los bolivianos se sintieron. Es una tontera porque es un instrumento de toda la zona y porque es una ridiculez fijarse en eso”.

-En tu opinión, ¿debe Chile dar salida al mar a Bolivia?

-Más allá de responder o no, porque si el mundo fuese como uno quisiera, Latinoamérica debiera ser un solo país y por supuesto que el mar es de todos; hay una cosa que me preocupa mucho y siento que ha sucedido esta vez y no antes. Ayer fui a comprar a la esquina y Evo Morales estaba hablando en el televisor del negocio. Entonces un tipo dijo: “Ese Evo Morales, yo le mandaría un par de balazos” y ¡eso no puede ser! Me parece gravísimo. Me parece que los medios han hecho muy mal en generar un afán nacionalista y bien nocivo. Leyendo la actitud de este tipo, me pareció gravísimo. Y pienso que la actitud nacionalista que se está creando es para que los bolivianos no vengan a pescar al mar que le pertenece a las tres o cuatro familias de siempre. Hay una confusión entre a quién le conviene y a quién no, que me importa un carajo. Lo grave me parece ese odio tan básico y terrible, porque esa persona que habló seguramente representa a más personas que lo piensan.

-Antes de dar un giro en sus letras, Álex Anwandter se preguntaba cómo iba a ser recordada tu generación musical, si como la Nueva Canción Chilena o como la Nueva Ola. “No hablar nunca en toda tu carrera de lo que está pasando a tu alrededor es violento”, decía también. ¿Qué piensas tú?

-Yo espero que como ninguna de las dos. Porque admiro tanto a la una como a la otra. Creo que no hay ninguna época que deba guiar a las nuevas generaciones. Lo que se inventó ahora, con la generación nuestra, se debe analizar a partir de eso. Lo que se dice, lo que no se dice, lo que suena, lo que no suena: no me parece adecuado tenerlo como referencia. A mí no me interesa. A esta generación se le tiene que poner no sé qué nombre, pero ninguno que haga referencia a esos otros dos. En cuanto a lo de la violencia, encuentro que es muy Álex Anwandter: bien sensible, bien él. Es parte de su lenguaje y de su sensibilidad, que yo respeto muchísimo, por lo demás.

-Andrés Nusser de Astro decía que “la gente más vieja es la que vive el tema de la dictadura, a diferencia de las generaciones más jóvenes, que no lo consideramos tanto (…) No somos los indicados para hablar de política porque somos un grupo de nerds que solo sabe hablar de música”. ¿Cómo lo ves tú?

-Yo creo que uno debe seguir analizando la historia de Chile en cualquier momento. Es inevitable tenerla presente todo el tiempo y no solo a la dictadura, sino que a todo lo que vino antes, que sin duda va a repercutir en lo que va a venir después. Yo me considero un nerd de la música también, o un melómano, pero no me parece que no seamos los indicados para hablar de lo que queramos. No estoy de acuerdo con eso, pero siento que hay algo de verdad en lo que dicen tanto el Álex como el Andrés, aunque preferiría una definición propia. El desprejuicio de uno o la claridad en las letras de otro, muchos de nosotros lo hemos ocupado en mayor o menor medida, pero con harto mundo propio.

-A propósito de una definición propia, Javiera Mena dijo que “sin ser de protesta, me considero una cantante política”. ¿Cómo es contigo?

-Es inevitable no hablar de ciertas cosas. Justamente ahora me estás haciendo preguntas y yo trato de responder de la manera más honesta posible. Creo que hasta omitir temas es referirse al respecto. Ahora, siempre hay una necesidad de seguir puliendo las letras y de hablar de la manera más verdadera y genuina posible, eso depende de cada artista y de lo que le esté pasando en su interior. No sé, es complejísimo.

-En estos trece años de conciertos, ¿cuál es el más memorable?

-El del 8 de abril, de todas maneras, y el primero: el Día de la mamá en cuarto básico en el colegio. Toqué la batería y puse un caset con música que empecé a seguir frente a mis compañeritos y algunos apoderados.

Sobre el autor:

Alejandro Jofré |
Editor de Culto. En Twitter es @rebobinars