Culto
Provocador y sentimental: las dos caras de Mac Miller en Lollapalooza

Provocador y sentimental: las dos caras de Mac Miller en Lollapalooza

Entre declaraciones de amor al aire e insultos para Donald Trump, el rapero de Pittsburgh mostró su carácter en un Lollapalooza marcado por el hip hop.

La escena ya es conocida. La gente espera bajo el calor y la desagradable tierra del Acer Stage. Parecen expectantes pero cansados. Entendible. Es el tercer día de festival y son casi las 6 de la tarde. Las primeras filas están ocupadas por fanáticos del rapero que deben pelear por un espacio con los seguidores de la banda The Neighbourhood, que tocará más tarde en ese lugar. En general, un ambiente un poco tenso que se disuelve rápidamente cuando Mac Miller comienza a cantar desde el backstage.

“We all live in a yellow submarine”, dice y guarda silencio para que el público siga cantando. En segundos, todos se convierten en los Beatles y Mac Miller sale al escenario. Ahora se ve más tierra que antes en el aire. La gente comienza a saltar con desenfreno.

Mac Miller viene con su último álbum The Divine Feminine(2016), pero no se limita solo a interpretar canciones de ese trabajo. Sabiendo que entre los presentes hay fanáticos que lo siguen desde sus inicios en 2010, hace un viaje por todos los momentos de su carrera. La reacción del público es siempre la misma: una euforia constante que levanta y levanta más tierra en el Acer Stage al ritmo de su potente y confrontacional Hip hop. Pero los temas no son siempre los mismos, tienen sus matices.

“Stay” es una evidente canción romántica. Y Mac Miller lo hace saber. Incita a su público a cantar más fuerte por ese amor que no quieren dejar. Y al mismo tiempo, antes de comenzar a rapear “Donald Trump”, también incita a su público a insultarlo. “Quiero que a la cuenta de tres todos griten ‘Que se joda Donald Trump’ lo más fuerte que puedan”. Los asistentes le hacen caso, pero no le parece suficiente. “No entienden. Yo tengo que volver a casa y en serio estoy sufriendo porque está él ahí, comiendo Cheetos o algo así. Grítenlo más fuerte”, pide. El público vuelve a gritar “¡Fuck Donald Trump!”, y, con la aprobación del rapero, sigue desatando la locura con sus canciones.

No es la única vez que exige una respuesta específica del público. A pesar de que el entusiasmo es claro, un par de veces corta la canción en la mitad para pedir que la próxima vez, el desmadre sea aún mayor. El público responde como él quiere con mucho gusto. Sobre todo cuando, casi de imprevisto, sale a cantar con él Anderson .Paak, el rapero y compositor que se presentó el día sábado en el mismo festival.

Mientras cantan “Dang!”, uno de los singles más populares de su carrera, se puede notar que a Mac Miller le vienen bien todos los estilos. Es contestatario, romántico, con mucho carácter y también interpreta bien ese tema de su último disco junto a la colaboración de Paak, algo que se acerca más al pop. Pero pronto vuelve a sus raíces. El rap más duro de su canción “When in Rome” cierra la jornada junto a miles de jóvenes que saben perfectamente que el Hip hop también es cosa de blancos.

Sobre el autor:

Magdalena Bordalí |
Periodista. En Twitter es @emebordali