*

Culto
Carlos Basso, escritor: “EEUU ha desclasificado 25 mil documentos sobre Chile, yo he leído unos 5 mil”

Carlos Basso, escritor: “EEUU ha desclasificado 25 mil documentos sobre Chile, yo he leído unos 5 mil”

El autor de Chile top secret vuelve a librerías con La conexión chilena, conjunto de crónicas que indagan en personajes que participaron en operaciones de espionaje o terrorismo vinculadas a nuestro país.

De niño, Carlos Basso (1972) tenía tres certezas. La primera es que no le gustaba el fútbol; la segunda, que los libros lo hacían alucinar más que los juguetes, y la última, que escribir era una de sus pasiones. Recuerda que durante sus años de colegio participó de un diario estudiantil e inventó cuentos. Después decidió estudiar periodismo para lograr su objetivo, ser escritor. Pero fue a través de su profesión, a mediados de los 90, que encontró su faceta narrativa: la investigación.

“Había una veta hacia la investigación que se activó cuando me tocó la cobertura de casos como el de Matute Johns”, dice el autor de Código Chile (2015) al teléfono desde su oficina en la U. de Concepción, donde es profesor. El camino a seguir se tornó evidente para él y volvió su vista hacia un montón de documentos desclasificados e información de distintas fuentes que le han servido para levantar una carrera literaria asociada a la historia oculta del país.

Así es como acaba de publicar La conexión chilena, una recopilación de nueve crónicas que enlazan Chile con personajes, nacionales e internacionales, y operaciones de espionaje y terrorismo.

En su octavo libro de no ficción, que sigue una línea similar a la de Chile top secret (2017), profundiza en figuras como la de Arturo Prat, pero en su faceta de agente confidencial en Argentina durante 1878. Enviado directamente por el Presidente Aníbal Pinto, el marino tenía la misión de recoger información sobre la situación política y militar del país transandino en un periodo de tensión por el territorio patagónico. También narra historias como la del almirante alemán Wilhelm Canaris, quien construyó la red de espionaje más impresionante del siglo pasado, mantuvo una organización secreta bajo las narices de Adolf Hitler y atentó en su contra. Y la del “mejor defensor de la causa nazi en Chile”, el escritor y diplomático Miguel Serrano.

“Son personajes vinculados con acciones de inteligencia y espionaje y, a su vez, están conectadas con situaciones internacionales”, explica Carlos Basso sobre el criterio de selección de los protagonistas.


-¿Es una continuación de Chile top secret?

-Hay una conexión con algunos temas, sobre todo los que tienen que ver con la CIA, pero no es una continuación ni temas que haya dejado de lado, sino que una continuación de línea temática que he trabajado muchos años.

-¿Cuánto tiempo le dedicó a esta investigación?

-Son años, pero no para este libro en particular. Llevo trabajando con documentos desclasificados casi 20 años. Es complicado hacer un cálculo porque no son temas que escribí para hoy y dejaré de trabajar. Si encuentro más antecedentes seguiré complementando esas investigaciones.

-¿Qué tienen estos personajes para indagar en ellos?

-Pasa que te encuentras con nombres o seudónimos que van apareciendo en uno que otro texto. Cuando los conectas te das cuenta que son novelescos. Como el caso de David Phillips, que fue determinante en la vida política del país, fue actor de cine, periodista, inventó los cacerolazos, estuvo involucrado en un intento de asesinato contra Allende y otro contra Fidel. La constatación de todo esto despierta mi interés.

¿Dónde busca los documentos?

-Hay mucha información dando vueltas, lo que pasa es que no hay gente que se dedica a revisarla. Cualquiera puede pedir documentos desclasificados. EEUU ha desclasificado 25 mil documentos solo respecto a Chile. He leído unos cinco mil, si es que. Es decir, hay muchísimos que nadie ha visto.


La tríada de la historia

El nombre de Carlos Basso, y la temática de sus libros, se asoció rápidamente con el de los escritores Jorge Baradit (Historia secreta de Chile) y Francisco Ortega (Dioses chilenos). Autores que transitan por una senda literaria similar. “Siempre ha habido movimientos con mucho éxito vinculados a la historia del país, pero es un tópico que no se había tocado en décadas y se produjo un estallido”, asegura, y adelanta que trabaja en su quinta novela de ficción, una distopía.

-¿Cómo se diferencia de ambos escritores?

-Jorge es un monstruo de la historia chilena (ríe). Hay una diferenciación en términos de tiempo. Pero de fondo hay bastantes semejanzas. Son temas que no inventamos ni descubrimos nosotros.

-Pero ¿cree tener una imagen distinta?

-No lo había pensado, pero parece que soy un nerd del mismo lote que Pancho y Jorge. No soy tan melómano, tampoco fui punky, pero al igual que ellos crecí en provincia (Osorno), vi muchos clásicos en “Tardes de cine”, aluciné con historias de Ovnis, sin saber que con eso estaban creando un mundo que despertaba preguntas en nuestros cerebros y parece que toda esa mezcla, sumada a las historias vitales, reverbera en la creación de libros que revisitan el pasado cercano y lejano del país, en distintos registros y estilos.

Sobre el autor: