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Culto
Pearl Jam en Lollapalooza: ¿chiste repetido?

Pearl Jam en Lollapalooza: ¿chiste repetido?

La comparación es inevitable. ¿Cuál show fue mejor? ¿El del Arena o el de Lolla? Si fuese por números, en el primero los de Seattle metieron 30 temas, mientras que anoche tocaron 24. Pero los conciertos de la banda de Eddie Vedder no son simple matemática.

En su primer concierto de esta nueva gira, el martes en el Movistar Arena ante 17 mil espectadores, Eddie Vedder agarra su botella de vino y reparte el brebaje en pequeños vasos a los fans de la primera fila. Luego cuenta que Pearl Jam lleva varios días en Santiago y que se han sentido muy a gusto. También recuerda, en un español primitivo pero efectivo, que semanas atrás hubo una terrible masacre en una escuela de Florida y que el mundo requiere de mejores líderes. Y en otro pasaje del show, revela que Roger Waters es uno de sus héroes y que por eso cantarán “Comfortably numb”.

En el show de Lollapalooza, el viernes en el Parque O’Higgins ante unos 80 mil espectadores, Eddie Vedder agarra su vino, baja hasta la primera fila y le regala la botella a un par de fans. Luego, cuenta que Pearl Jam lleva una semana en Santiago y que sienten la ciudad como un hogar. También rememora, en español, que meses atrás hubo una falsa alarma de una bomba atómica contra Hawai y que el planeta necesita un líder mejor. Y al final del recital, afirma que Roger Waters es uno de sus héroes y a continuación suena “Comfortaby numb”.

Vedder, hombre de ritos y rituales, repite gestos, palabras y mensajes. Pero parte importante de la puesta en escena de la banda de Seattle, el verdadero peso de su despliegue recae en la lista de canciones, que varía concierto a concierto. Es ahí donde el grupo se luce, en un hábitat natural en el que dan rienda suelta a las sorpresas, a los matices y a los puntos más altos de sus actuaciones. Por eso en Pearl Jam Twenty, su biografía oficial que abarca la etapa entre 1990 y 2010, hay decenas de referencias e imágenes de sus ya famosos setlist. Cada show de PJ es un trabajo en movimiento.

Es Vedder quien arma el listado de temas, aunque siempre abierto a las sugerencias de sus compinches: Jeff Ament, Stone Gossard, Mike McCready y Matt Cameron. Pero el vocalista es quien ostenta la última palabra. Si se tratara de cuantificar, en el show del Arena metieron 30 temas en tres horas, mientras que en Lollapalooza tocaron 24 canciones en dos horas y 15 minutos. Y si fuera por audiencia, el público del festival triplicó al del Arena: un show masivo versus un recital “íntimo”.

Pero un concierto de rock va mucho más allá que su mera extensión, el listado de temas y la audiencia. Y eso ocurre con Pearl Jam, que cada noche hace sentir a su público como si fuese un show inolvidable, como si siempre fuera la primera vez. Si en el Arena, su sexto concierto en Chile, los fans más fans de PJ deliraron con “Love Boat Captain” o “Dissident”, ambas interpretadas por primera vez en el país; en Lollapalooza hubo delirio con “Nothingman”, “Unthought Known”, “Daughter”, “Jeremy” y “State of love and trust”, que no tocaron el martes.

Alguien que estuvo en Movistar Arena, pero que faltó a Lollapalooza, dirá que lo del martes fue más extenso y más intenso. En definitiva, un concierto para “verdaderos fans”. Destacarán también que se dan por pagados con canciones como “Footsteps”, “Garden” y “Can´t Deny Me”, tema nuevo con estreno en Chile. O que en el Arena interpretaron “Come Back”, dedicada a Chris Cornell. Y que incluso la camisa de Cameron estaba adornada en su espalda con una imagen de la figura del fallecido líder de Soundgarden, por lo que el show fue más que especial.

A su vez, alguien que estuvo en Lollapalooza dirá que el público estuvo más encendido y que además pasaron “Sirens”, “Got Some” y “Lukin”. En ambos, en todo caso, se repiten los mismos hits: “Even Flow”, “Alive”, “Last Kiss”, “Porch”, “Given to fly” y “Do the evolution”.

Por un asunto de mera infraestructura o casualidad, los conciertos de Pearl Jam de esta semana se desarrollaron a metros de distancia y tal como sucede con los shows de Bob Dylan, los fans más fans hablan de “liturgia”. Y los hombres de PJ alimentan ese rito: en el coro de “Do de evolution”, mientras el público grita “¡aleluya, aleluya!”, Ament y McCready transforman sus uñetas en hostias (se las dan en la boca uno al otro) y luego el guitarrista lanza la púa al público, imitando a uno de sus héroes, Rick Nielsen de Cheap Trick. Un poco más adelante, Vedder vuelve a empinar su vino y lo transforma en una ofrenda.

Sobre el autor:

Alejandro Tapia |
Editor de Mundo de La Tercera. Ha cubierto los más importantes hitos políticos de América Latina de las últimas dos décadas.