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Culto
Las mejores canciones según Stephen Hawking

Las mejores canciones según Stephen Hawking

En el programa Discos de la Isla Desierta de BBC, el científico dio a conocer su música favorita, un libro y un objeto de lujo.

Sue Lawley era la encargada del programa Discos de la Isla Desierta de BBC, en el cual los invitados dan a conocer qué música, libro y objeto de lujo llevarían a una isla desierta.

En la Navidad de 1992, el invitado fue Stephen Hawking, el reconocido científico experto en física teórica y astrofísica. Para efectos del juego, se asume que los libros religiosos y las obras de Shakespeare ya están en dicha isla; y su lectura elegida fue Middlemarch de George Eliot.

Respecto a las canciones predilectas, Hawking menciona ocho:

“Gloria” de Poulenc: Escrita en 1959 y estrenada en 1961 por la Orquesta Sinfónica de Boston, Hawking explicó: “Lo oí por primera vez en el verano pasado en Aspen, Colorado. Aspen es fundamentalmente una estación invernal, pero en el estío se desarrollan allí reuniones de físicos. A un lado del centro en donde tienen lugar hay una enorme carpa en la que celebran un festival de música. Mientras uno delibera sobre lo que sucede cuando se esfuman los agujeros negros, puede escuchar los ensayos. Es ideal: combina mis dos grandes placeres, la física y la música. Si pudiera contar con ambas en mi isla desierta no desearía que me rescatasen”.


“Concierto para violín” de Brahams: El concierto fue escrito por Johannes Brahms en 1878 para luego dedicárselo a su amigo Joseph Joachim, y a Hawking le gusta porque “fue el primer disco de larga duración que adquirí, en 1957, poco tiempo después de la aparición en Gran Bretaña de discos de 33 revoluciones por minuto”.


“Cuarteto de cuerda opus 132” de Beethoven: Este es el penúltimo de sus 16 cuartetos de cuerdas, el cual fue escrito en 1825. Stephen Hawking menciona la novela Contrapunto de Aldous Huxley, porque en esa historia la composición es clave en el clímax del relato.


“La Walkyria” (primer acto) de Wagner:  Es la segunda de las cuatro óperas que componen El anillo del nibelungo, creada por Richard Wagner.


“Please, please me” de The Beatles: Hawking da un giro inesperado en relación a las canciones elegidas anteriormente y lo justifica como una especie de descanso: “Necesitaba un cierto alivio tras mis cuatro primeras versiones de música seria. Al igual que muchos otros, acogí a Los Beatles como un soplo de aire fresco en la escena más bien rancia y enfermiza de la música popular. Solía escuchar los cuarenta principales de Radio Luxemburgo los domingos por la noche”.


“Misa de Réquiem” de Mozart: Está inspirada en el acto litúrgico católico luego de la muerte de una persona. Lamentablemente Mozart murió antes de terminarla, y su discípulo Franza Xaver Süssmayr le dio un final. “Mozart ha sido siempre uno de mis favoritos. Compuso una cantidad increíble de música. A principio de este año (1992), con ocasión de cumplir los cincuenta, me regalaron sus obras completas en discos compactos, más de doscientas horas de audición. Todavía estoy con ello. Una de sus obras más grandes es el Réquiem”.


“Turandot” de Puccini: “El fragmento que he escogido es el relato que hace Turandot de la violación y rapto por los mongoles de una princesa de la antigua China. Como venganza, Turandot hará a sus pretendientes tres preguntas. Si no pueden responder, serán ejecutados”, explicó Hawking.


“Je ne regrette rien” de Edith Piaf: “Esa frase compendia mi vida”, dijo Stephen Hawking (No me arrepiento de nada).

Sobre el autor:

Mónica Garrido |
Periodista de La Tercera. En Twitter es @monigarridov