Culto
Una mujer fantástica: arte y política deben ir de la mano

Una mujer fantástica: arte y política deben ir de la mano

Es fundamental que el país avance a la par de su cinematografía y ese avance hoy debe partir por la Ley de Identidad de Género. Arte y Política deben de ir de la mano, y es ahora que debemos construir para que las Daniela Vega del futuro no deban pasar por las mismas humillaciones que ella vivió

El nuevo siglo iniciaba con una hoy mítica producción audiovisual que buscaba explotar el choque entre lo tradicional y lo distinto, entre el “nosotros” y el “los otros”. Esa producción se llamaba Romané (2000), no era una película sino una teleserie y se centraba en la relación de familias gitanas con el pueblo al cual siempre llegaban en caravana. Vencer la incomprensión y rechazo por parte del pueblo hacia los “otros” será la gran misión del sacerdote del pueblo, el cura Juan, que no solo los respeta y defiende, sino que también comienza a enamorarse de una de las gitanas: Jovanka. Un amor imposible interpretado por la más importante dupla amorosa de la historia de la televisión local: Claudia Di Girolamo y Francisco Reyes. Una serie de debates y pasiones se generaron a partir de la gran pregunta que solo el final de Romané respondería: ¿Podrá este amor imposible ser posible? Finalmente, y presión de la Iglesia y grupos conservadores mediante, este amor nunca se concretará.

Más de 15 años después uno podría aventurar que Chile cambió: la teleserie más vista (Perdona Nuestros Pecados, 2017-2018) incluye incluso la relación carnal entre el sacerdote y su amada. Sin embargo bastó que la película Una mujer fantástica (2017) se exhibiera por esa misma pantalla chica para que aquellos debates que parecían superados se hicieran más patentes que nunca. El mismo Francisco Reyes interpreta a un hombre enamorado, y esta vez sí puede concretar su amor. Sin embargo el problema es de quien se enamora: de una mujer fantástica, pero que en el Chile del nuevo siglo, que no cuenta con una ley de identidad de género, ella es para todos un hombre. Para todos menos para sus seres queridos. La importancia de la película no es solo para la industria cinematográfica, que ya ha tratado este tema desde Gloria Camiruaga hasta la incipiente carrera de María José Donoso y Nicolás Videla.

El filme protagonizado por la maravillosa Daniela Vega logró conjugar relevancia artística, política y hoy masividad. Y ese estar en boca de todos hace que todos quienes formamos parte de la comunidad cinematográfica debamos contribuir en el debate por un mejor país. Por lo mismo es fundamental un mayor apoyo al cine chileno y su inclusión de mejor manera tanto en el circuito de pantallas grandes como en la gran ventana que otorga la televisión, incluyendo no solo la exhibición sino que también las ayudas financieras de los canales para la producción de cine chileno. Pero también es fundamental que el país avance a la par de su cinematografía y ese avance hoy debe partir por la Ley de Identidad de Género. Arte y Política deben de ir de la mano, y es ahora que debemos construir para que las Daniela Vega del futuro no deban pasar por las mismas humillaciones que ella vivió.

Por nuestra parte estamos felices de haber estrenado mundialmente la primera película de Daniela (La visita, 2014), de haber realizado en Valdivia la segunda exhibición de Una mujer fantástica (18 de marzo, 2017) a solo un mes de su estreno mundial en Berlín, y que sus productores, director, guionista, montajista y coprotagonista estén íntimamente ligados a la historia de nuestro festival, que celebrará su 25º aniversario del 8 al 14 de octubre del presente año.

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